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Gustavo Yankelevich compartió un mensaje cargado de emoción en sus redes sociales después de que su nieto Valentín Yankelevich contara públicamente los episodios de violencia física y psicológica quesufrió durante su infancia por parte de su padre, Darío Giordano. El productor teatral expresó su admiración por sus nietos y destacó la lucha que atravesaron para salir adelante.

“Por haber pasado por lo que pasaron, por haber sufrido lo que sufrieron, por lo que lucharon para salir adelante y por sentir que la vida vale la pena vivirla… tienen toda mi admiración. ¡Los amo!”, escribió Gustavo en Instagram junto a una fotografía en la que aparece con Valentín y Franco.

 

El mensaje llegó luego de que Valentín, de 23 años, relatara en una entrevista con Tatiana Schapiro para Infobae las situaciones de maltrato que aseguró haber vivido junto a su hermano después de la muerte de su mamá, Romina Yan, en septiembre de 2010.

El relato de Valentín Yankelevich y una infancia marcada por el dolor

En la entrevista, el hijo de Romina Yan recordó que tenía apenas siete años cuando murió su mamá, a los 36 años. Después de esa pérdida, él y sus hermanos, Franco y Azul, quedaron al cuidado de su padre, Darío Giordano.

Según el testimonio de Valentín, con el paso de los años comenzaron los episodios de violencia física y psicológica que marcaron su infancia. “Realmente era un infierno vivir en esa casa”, expresó al recordar aquella etapa.

El joven también contó que durante mucho tiempo sintió que no tenía escapatoria y que atravesó momentos de profunda desesperación. Según relató, buscó ayuda, pero no encontró una respuesta hasta que pudo hablar con su abuelo materno.

La decisión de contar públicamente su historia llegó después de años de silencio. Valentín explicó que quería compartir su experiencia para generar conciencia y alentar a otros chicos que atraviesan situaciones similares a buscar ayuda.

“Mi abuelo Gustavo me salvó la vida”

Uno de los aspectos más conmovedores de su testimonio fue el lugar que ocupó Gustavo Yankelevich en su vida. Valentín recordó que su abuelo acostumbraba a compartir almuerzos individuales con sus nietos después del colegio. Durante esos encuentros, él y Franco comenzaron a contarle lo que sucedía en su casa y le manifestaron que ya no querían vivir allí.

“Él fue la primera persona que nos escuchó”, recordó el joven.

Según su relato, Gustavo los acompañó durante el proceso judicial que se inició para que pudieran alejarse de esa situación familiar. Después de varios años, la tenencia definitiva quedó a cargo de su abuelo.

Al hablar de ese período, Valentín destacó que encontró en él el amor y la contención que necesitaba después de perder a su mamá y atravesar las situaciones de violencia que denunció.

“Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida”, afirmó. Y agregó: “Nos dio lo único que necesitábamos, que era amor. Amor y contención. Nada más”.

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