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El fin de semana largo por el 25 de Mayo volvió a dejar números positivos para el turismo argentino. Aunque el contexto económico sigue condicionando el bolsillo de miles de familias y moderando la cantidad de viajes largos, más de 1,4 millones de turistas se movilizaron por distintos puntos del país durante el feriado patrio, impulsando especialmente las escapadas de cercanía, las fiestas populares y los destinos vinculados a la naturaleza.
Según el relevamiento difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el movimiento turístico alcanzó a 1.440.120 personas y generó un impacto económico directo estimado en $339.880 millones, principalmente en alojamiento, gastronomía, transporte y actividades recreativas.
El informe destacó que se trató del tercer fin de semana largo más importante de los cinco que ya hubo en lo que va del año. Además, comparado con el feriado del 25 de Mayo de 2023 —que había contado con cuatro jornadas— la cantidad de turistas creció un 9,1%.
El gasto promedio diario por persona fue de $112.385, lo que representó un incremento real del 18% respecto al mismo período de 2023. Sin embargo, el gasto total resultó inferior debido a que este año el feriado tuvo una duración menor y la estadía promedio fue de apenas 2,1 noches.
Las celebraciones patrias, los festivales gastronómicos, las actividades culturales y los eventos deportivos fueron parte del motor que sostuvo la actividad en distintos puntos de Argentina. En paralelo, las condiciones climáticas acompañaron durante gran parte del fin de semana, favoreciendo las escapadas cortas y las propuestas al aire libre.
También el movimiento aéreo mostró cifras relevantes. Aerolíneas Argentinas informó que más de 147 mil pasajeros reservaron vuelos durante el feriado, de los cuales más de 115 mil correspondieron a destinos nacionales. El viernes previo al inicio del fin de semana largo fue el día de mayor demanda, con más de 33 mil reservas emitidas.
El escenario económico actual también comenzó a redefinir el comportamiento de los viajeros. Según operadores turísticos y agencias relevadas por medios especializados, durante este feriado se consolidó una tendencia que ya viene observándose en los últimos meses: crecieron las escapadas dentro del país y cayó el interés por los viajes internacionales. El turismo de naturaleza, las termas y las experiencias gastronómicas estuvieron entre las opciones más elegidas.
Santa Cruz sostuvo el movimiento con turismo regional y naturaleza
En Santa Cruz, el movimiento turístico estuvo marcado principalmente por el turismo interno y regional. Si bien mayo forma parte de la temporada baja y las condiciones climáticas comienzan a endurecerse en distintos puntos de la Patagonia, los principales destinos santacruceños mantuvieron circulación de visitantes durante el feriado.
El Calafate volvió a concentrar buena parte de la actividad turística provincial. Las visitas al Glaciar Perito Moreno y los recorridos dentro del Parque Nacional Los Glaciares continuaron siendo el principal atractivo para quienes eligieron la provincia durante el fin de semana largo. Aun fuera de la temporada alta, el destino sigue posicionándose entre los lugares más buscados del país por turistas nacionales y extranjeros.
También El Chaltén sostuvo movimiento gracias a las propuestas vinculadas al senderismo, los paisajes de montaña y el turismo de aventura. A pesar de las bajas temperaturas típicas de esta época del año, muchos visitantes aprovecharon las jornadas estables para recorrer senderos y disfrutar del entorno natural.
En paralelo, localidades como Río Gallegos, Caleta Olivia y Puerto Deseado sostuvieron actividades culturales, gastronómicas y recreativas ligadas al movimiento interno del feriado. “Las propuestas regionales, los circuitos rurales y las experiencias vinculadas a la identidad patagónica también formaron parte de la oferta que buscó atraer visitantes en medio de una temporada históricamente más tranquila”, señaló CAME.
El balance general dejó una postal conocida para el turismo argentino en tiempos de ajuste económico: menos viajes largos, estadías más cortas y un fuerte protagonismo de las escapadas cercanas.
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