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El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dio un paso histórico en materia de innovación vial al autorizar las primeras pruebas piloto con vehículos autónomos de Nivel 4 SAE y drones terrestres en la vía pública.
La medida quedó formalizada mediante la resolución 170/SECT/26, suscripta por la Secretaría de Transporte, dependiente del Ministerio de Movilidad e Infraestructura, con la intervención de la Dirección General de Seguridad Vial y las subsecretarías de Planificación y de Gestión y Control de la Movilidad.
En los fundamentos de la norma, los funcionarios señalaron que estos sistemas “constituyen una innovación disruptiva en el ámbito del transporte por automotor, con potencial para disminuir significativamente la siniestralidad vial, optimizar la eficiencia en la movilidad y reducir la congestión vehicular”.
El esquema de implementación fue diseñado bajo un criterio progresivo y con estrictos protocolos de supervisión. En la primera etapa, las unidades destinadas al traslado de pasajeros no podrán desplazarse de manera completamente independiente: la reglamentación establece como requisito obligatorio la presencia de una persona a bordo, debidamente capacitada para “asumir el control inmediato ante cualquier falla del sistema”.
La exigencia de contar con supervisión humana podrá eliminarse en etapas posteriores, siempre que los prestadores demuestren un desempeño técnico satisfactorio y conserven las pólizas de cobertura requeridas.
En paralelo, la normativa contempla la incorporación de drones terrestres sin conductor para tareas vinculadas con la logística de última milla, la limpieza, el mantenimiento y la inspección del espacio urbano. A diferencia de los automóviles, estos dispositivos robotizados podrán comenzar sus ensayos sin un operador presencial en la unidad, siempre que cumplan con los estándares técnicos establecidos.
No obstante, desde el Ejecutivo porteño aclararon que no existirá una “circulación libre”. Cada empresa privada interesada deberá tramitar un permiso específico para cada proyecto, con operaciones restringidas a perímetros geográficos determinados y recorridos previamente mapeados.
La tecnología sometida a evaluación corresponde a uno de los niveles más avanzados de automatización vehicular. En este sistema, el software asume de manera integral las decisiones necesarias para conducir dentro del área previamente delimitada.
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