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El Gobierno nacional, liderado por el presidente Javier Milei, publicó este viernes en el Boletín Oficial el Decreto 840/2025, que redefine el cronograma de aplicación de los incrementos en el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC). La medida, que busca ajustar parcialmente estos impuestos en diciembre, y anticipa un posible “aumentazo” en los precios de las naftas y el gasoil a partir del 1° de enero de 2026, cuando se completará la actualización total prevista por la normativa vigente.

¿Qué establece el Decreto 840/2025

El decreto oficializa la suspensión de los incrementos automáticos que, según la ley 23.966 y sus modificaciones, deben aplicarse trimestralmente en enero, abril, julio y octubre, ajustando los montos según la inflación. Hasta ahora, estos ajustes se habían diferido en múltiples ocasiones para evitar impactos inflacionarios en los precios en surtidores.

En concreto, el decreto determina que en diciembre de 2025 se aplicará un incremento parcial en los impuestos a los combustibles líquidos y al Dióxido de Carbono. Para las naftas, el aumento será de aproximadamente $16,377 en el impuesto sobre los combustibles líquidos y $1,003 en el tributo al CO₂. Para el gasoil, los incrementos serán de $13,546 (ICL), $7,335 (tratamiento diferencial patagónico) y $1,544 (IDC).

Para el gobierno esta parcialización se decide “con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”.

Pero en su articulado, admite que este ajuste transitorio funcionará como una “cabina de transición” antes del incremento total que entrará en vigencia desde el 1° de enero de 2026.

El incremento establecido para los impuestos ICL y IDC según el decreto 840/25.

Impacto y proyecciones para enero 2026

Desde esa fecha, el Gobierno proyecta aplicar un aumento completo del 31,8% en los impuestos, en línea con la inflación acumulada entre el cuarto trimestre de 2024 y el tercer trimestre de 2025. Este ajuste implicará un “aumentazo” en los precios de los combustibles en todo el país, con un impacto directo en los surtidores y en el costo de vida de los consumidores.

Cabe remarcar que el peso del ICL sobre el litro de combustible el mes pasado, por ejemplo, implicó el 9 % del precio del valor final del combustible. Por lo que su actualización podría terminar empujando, en consecuencia, el precio final del combustible entre 3 y 4 puntos.

Extracto del decreto 840/25 que determina el ajuste total del ICL y el ICD a partir del 1 de enero de 2026.

Contexto político y económico

La decisión de postergar los aumentos automáticos y aplicar solo una actualización parcial en diciembre responde a un contexto político y económico complejo, reconoce el Gobierno. Tras las elecciones y en un escenario de baja en el precio internacional del petróleo, desde el Ejecutivo nacional se busca mitigar el impacto inflacionario de un aumento integral, que de otra forma podría tener efectos adversos en la economía doméstica.

Además, el anuncio llega en un momento en el que los analistas prevén un incremento en los ingresos fiscales por la recaudación de impuestos a los combustibles, proyectados en un 50,6% en 2026 respecto al año anterior. La medida busca equilibrar el crecimiento económico con la sostenibilidad fiscal, en un escenario de posible estabilidad política y control de los precios internacionales.

El proyecto de Presupuesto prevé un aumento en la recaudación por impuestos a los Combustibles mucho mayor al resto de los tributos.

¿Qué pueden esperar los consumidores?

Mientras que en diciembre se implementará un aumento limitado en los impuestos a los combustibles, el impacto total de la actualización prevista para enero de 2026 podría traducirse en un fuerte incremento en el precio final de naftas y gasoil. Los consumidores y transportistas deben prepararse para un posible “aumentazo” que, según expertos, reflejará la actualización completa de los impuestos más la propia suba del precio del combustible, producto de la inflación acumulada en los últimos trimestres.

El Decreto 840/2025 marca un cambio en la política tributaria de los combustibles líquidos por parte del Gobierno nacional.  La medida busca equilibrar la necesidad de recaudar recursos fiscales con la estabilidad económica, en un contexto marcado por decisiones políticas y cambios en el mercado internacional del petróleo.

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