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La muerte de María Nieves, una de las máximas figuras del tango argentino, a sus 92 años, enluta al ambiente artístico y cultural. Dueña de un estilo inconfundible, su trayectoria estuvo profundamente ligada a la evolución del género, al que dedicó más de siete décadas sobre los escenarios.

Nacida como María Nieves Rego en Buenos Aires en 1934, creció en un contexto humilde que la llevó a trabajar desde muy joven. Sin formación académica en danza, su talento natural la impulsó a destacarse en las milongas porteñas, donde inició un camino que la convertiría en leyenda.

María Nieves en la presentación de Tango Argentino en Buenos Aires en 2011.

El vínculo eterno con Juan Carlos Copes

Su historia artística y personal estuvo marcada por su relación con Juan Carlos Copes, con quien formó una de las duplas más emblemáticas del tango. Juntos revolucionaron la danza, llevándola de los clubes barriales a los grandes escenarios internacionales.

La pareja fue clave en el éxito de “Tango Argentino”, el espectáculo estrenado en 1983 que impulsó el renacimiento global del género y conquistó Broadway. Este hito posicionó al tango como una expresión artística universal y consolidó a Nieves como referente indiscutida. A fines de ese año, The New York Times destacó a Juan Carlos Copes y María Nieves como los mejores en danza.

En 1986, ambos fueron invitados a bailar en la Casa Blanca para el entonces presidente Ronald Reagan. Una década más tarde, en 1996, la dupla realizó una exitosa gira por Japón, consolidando aún más su proyección internacional.

Su relación, intensa y compleja, también estuvo atravesada por conflictos personales que derivaron en su separación en los años 90, aunque el vínculo artístico perduró en distintas etapas.

Una figura central en la cultura argentina

María Nieves no solo fue bailarina: fue símbolo de una identidad cultural. Su presencia escénica, su carácter y su forma de interpretar el tango la convirtieron en una figura única, admirada por generaciones.

A lo largo de su carrera, llevó el tango a escenarios de América y Europa, participó en cine y fue parte de espectáculos que marcaron la historia del género. Incluso en su madurez, continuó bailando y recibiendo el reconocimiento del público, que la ovacionó hasta sus últimos años.

El legado de una pionera

Con su muerte, el tango pierde a una de sus máximas exponentes, pero su legado permanece intacto. María Nieves fue protagonista de una transformación cultural que llevó la danza porteña a lo más alto del mundo.

Su historia, desde los orígenes humildes hasta la consagración internacional, representa también la esencia del tango: pasión, resiliencia y arte. Su influencia seguirá viva en cada pista de baile, en cada escenario y en cada generación que encuentre en el tango una forma de expresión.

María Nieves ya es parte de la historia grande de la cultura argentina. Su figura, inmortal, seguirá bailando en la memoria colectiva.

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