El mundo se enfrenta a una crisis sanitaria en la que resurge la necesidad de ser más sustentables, optar por la economía circular para reducir los residuos y, así, volvernos más amigables con el ambiente. Recuperación, reciclaje y compostaje son el camino a recorrer para garantizar una mejor calidad de vida. En esta línea, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible dispuso por Resolución 92/2020 que desde el 22 de marzo -día del Agua- al 27 de abril -día de la Tierra-, en la Argentina se llevará a cabo el Mes del Compostaje. La Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz cuenta con material con recomendaciones para producir el compost en nuestra región, con las particularidades para llevar adelante el proceso de compostaje en nuestras condiciones climáticas.
Tener una compostera en casa tiene muchos beneficios. El compost, además de reducir la generación de residuos, es un gran aliado a la hora de nutrir el suelo de nuestra huerta, a través de la reutilización de los desechos orgánicos.
Para Alejandro Benítez –técnico del INTA ProHuerta (INTA – Ministerio de Desarrollo Social de la Nación- Córdoba–, “La producción de compost domiciliario es una oportunidad para convertir los residuos del hogar en una enmienda orgánica, además de otros numerosos beneficios relacionados con mejorar la calidad de vida y ser más sustentables”.
En esta línea, destacó que “el compostaje permite reducir la frecuencia de recolección de residuos, minimizar la generación de lixiviados en el sitio de disposición final de los residuos y la proliferación de agentes patógenos, al tiempo que se reducen las emisiones de gases con efecto invernadero”.
A su vez, se obtiene una enmienda útil para las plantas de los jardines, huertas y balcones, ya que mejora la vida del suelo. Además, disminuye la necesidad de comprar fertilizantes químicos y abonos, al tiempo que se fomenta una conciencia del reciclaje y aprovechamiento de los residuos que producimos.
Es que, el compostaje consiste en un proceso biológico que realizan microorganismos de tipo aeróbico, bajo condiciones de humedad, temperatura y aireación controladas. Así, se permite la transformación de residuos orgánicos degradables en un producto estable.
Para su construcción, se pueden usar desde tablas de madera de pallets, costaneros de aserraderos o listones, o bien baldes de pintura desechados.
Para fabricar una compostera, se pueden usar una gran diversidad de materiales para su construcción desde tablas de madera de pallets, costaneros de aserraderos o listones, o bien baldes de pintura desechados. Las composteras pueden ser móviles o fijas y su tamaño dependerá de la cantidad de integrantes de la familia.
En general, para hogares con hasta 3 personas, será necesaria una abonera de 70 centímetros de ancho por 80 centímetros de largo y 50 centímetros de altura. Cuando las personas asciendan a 5, el largo será de 1,2 metros y el resto de las medidas serán iguales. Cuando se trate de una familia de hasta 7 personas el largo será de 1,5 metros.
Como rutina, es importante contar con un tacho con tapa hermética en la mesada de la cocina donde deberán disponerse los residuos orgánicos tales como restos de frutas y verduras, crudas o cocidas, cáscaras de huevos, saquitos de té, yerba, café, servilletas y rollos de papel de cocina. No se incluirán pañuelos de papel, pañales ni toallas higiénicas.
“Para facilitar el accionar de los microorganismos se recomienda picar todo en tamaños de 5 centímetros, antes de compostar”, indicó el especialista del ProHuerta.
Tampoco residuos lácteos, grasas, huevos y carnes, ya que son de difícil degradación y atraen vectores como moscas, mosquitos, roedores y pestes en general. “No se deben incluir tampoco comidas elaboradas, porque aportan muchas sales al compost, disminuyendo su calidad final, además de atraer vectores”, recomendó Benítez.
Con respecto a los residuos del jardín, se acopiarán hojas secas y verdes, césped seco y verde, ramitas, arbustos y restos de plantas. No se incluirán residuos de malezas con semillas, ni excrementos de perros y gatos ni de cerdos ni gallinas.
Para verter los residuos orgánicos en la compostera, se deberá tener en cuenta su clasificación por su contenido de nitrógeno (verdes) y carbono (marrones) a fin de mantener un equilibrio entre ambos. Los especialistas recomiendan mezclar una parte de residuos verdes con dos partes de residuos secos.
A su vez, para garantizar calidad, además, se deben considerar los materiales que ayudan a mantener la humedad y aireación adecuada. Entre las principales recomendaciones se destacan regar una vez cada 15 días en invierno y una vez por semana en verano.
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