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La Unión Industrial Argentina (UIA) volvió a poner sobre la mesa su agenda de reclamos para el sector fabril. Este martes, la conducción de la entidad presentó ante funcionarios del Ministerio de Economía un documento con 38 propuestas destinadas a mejorar la competitividad industrial, reducir costos y aliviar la situación financiera de las empresas.
Sin embargo, el encuentro terminó sin anuncios ni compromisos concretos del Gobierno para avanzar con las medidas solicitadas. Según pudo saber La Opinión Austral, la delegación industrial repasó cada uno de los principales problemas del sector y acordó continuar el diálogo con los funcionarios, aunque sin definiciones sobre los pedidos formulados.
La reunión se desarrolló en el Palacio de Hacienda y se produjo en un contexto de preocupación dentro del sector industrial por la caída de la actividad, los costos internos y el avance de las importaciones, con especial atención a la competencia proveniente de China.
Quiénes participaron de la reunión entre la UIA y Economía
Por parte del Gobierno participaron el secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne; la subsecretaria de Política Industrial, Daniela Ramos; y el secretario de Hacienda, Carlos Guberman.
El ministro de Economía, Luis Caputo, no estuvo presente debido a que se encuentra en Nueva York, donde desarrolla una agenda vinculada con reuniones con inversores y entidades financieras en el marco del viaje del presidente Javier Milei a Estados Unidos.
La delegación de la UIA estuvo encabezada por Martín Rappallini, presidente del Comité Ejecutivo, junto con integrantes de la conducción de la entidad y su directora ejecutiva, Laura Bermúdez. Entre los dirigentes que participaron aparecen los vicepresidentes David Uriburu y Rodrigo Pérez Graziano, además del secretario del Comité Ejecutivo, Eduardo Nougués.
Según pudo reconstruir La Opinión Austral, durante el encuentro Rappallini y los representantes de la UIA repasaron la agenda industrial y volvieron a plantear la necesidad de generar condiciones que permitan a las empresas atravesar el proceso de apertura económica.
Lavigne se mostró receptivo ante los planteos y quedó abierta la posibilidad de continuar trabajando las propuestas con el equipo de Economía. También se prevén nuevas conversaciones con Guberman y Ramos.
Los pedidos de la UIA
El documento presentado por la UIA reúne una serie de medidas que la entidad viene planteando desde hace aproximadamente un año y que tienen como eje la competitividad industrial, el alivio fiscal, el costo energético y el acceso al financiamiento.
Entre los principales reclamos aparecen:
- Suspender los embargos durante 180 días para aliviar la situación financiera de las empresas.
- Modificar los planes de pago y reducir las tasas de financiación de ARCA para las pymes.
- Postergar determinados vencimientos impositivos, especialmente el IVA para actividades estacionales.
- Revisar el esquema de cargas sociales.
- Acelerar la devolución de saldos a favor de impuestos nacionales.
- Implementar mecanismos que permitan financiar o distribuir en el tiempo el pago de las facturas de energía.
- Reducir los impuestos que encarecen el crédito productivo.
- Eliminar la carga tributaria sobre operaciones de refinanciación de deudas.
La cuestión energética ocupa un lugar central. Según la UIA, algunos grandes usuarios industriales recibieron incrementos de entre 90% y 100% en el componente básico de sus facturas, lo que impacta especialmente en las empresas con alto consumo energético.
En materia financiera, la entidad sostiene que los costos tributarios asociados al crédito y las dificultades para refinanciar deudas constituyen una barrera adicional para las empresas que necesitan capital de trabajo o recursos para sostener inversiones.
Importaciones y una industria que reclama “nivelar la cancha”
El reclamo de la UIA se produce además mientras crece la preocupación empresaria por el escenario de apertura comercial y el aumento de las importaciones.
La entidad viene planteando que la industria argentina debe competir con el mundo, pero que para hacerlo necesita reducir los costos internos que afectan a la producción local. La preocupación incluye especialmente la competencia de productos provenientes de China.
El planteo forma parte de una agenda que Rappallini viene sosteniendo desde que asumió al frente de la UIA: competir internacionalmente, pero con condiciones que permitan a la industria argentina afrontar esa competencia.
La propia UIA ya había planteado este año, en reuniones anteriores con el ministro Caputo, la necesidad de avanzar sobre las distorsiones tributarias, financieras, logísticas y laborales que afectan a la actividad industrial y, particularmente, a las pymes.
El antecedente: qué había dicho Rappallini en el Día de la Industria
El planteo realizado ahora ante Economía tiene un antecedente directo en el discurso que Martín Rappallini pronunció el 2 de septiembre, durante el acto por el Día de la Industria, que tuvo cobertura de La Opinión Austral.
En aquella oportunidad, el titular de la UIA había advertido sobre la combinación entre estabilización macroeconómica, apertura comercial y contracción de la actividad industrial.
Rappallini había planteado que la industria atravesaba un “triple desafío”: recuperar actividad, adaptarse a una competencia internacional más agresiva y reducir los costos internos que limitan la competitividad.
La UIA también había señalado entonces que la producción industrial se encontraba por debajo de los niveles de 2022 y que distintos sectores acumulaban fuertes retrocesos. En ese contexto, el dirigente pidió construir un “puente” entre la economía que Argentina está dejando atrás y una economía competitiva.
La agenda presentada en aquel discurso anticipaba buena parte de los reclamos que ahora volvieron a aparecer en la mesa de Economía: crédito, costo argentino, competencia desleal, energía, morosidad, infraestructura y modernización laboral.
“Si es la industria la que enfrenta la exigencia de la apertura, también es la industria la que necesita las condiciones y las herramientas para atravesar la transformación”, había planteado Rappallini.
También había reclamado mecanismos para amortiguar el impacto de los aumentos de las tarifas de gas y electricidad y herramientas para enfrentar la morosidad y el endeudamiento de las compañías.
Sin anuncios, pero con continuidad del diálogo
La reunión de este martes volvió a poner frente a frente a la conducción industrial y a funcionarios de Economía.
Desde la UIA se transmitió que el encuentro permitió exponer los problemas que atraviesa el entramado productivo. Sin embargo, fuentes empresarias consultadas señalaron que no hubo compromisos concretos para implementar alguna de las medidas incluidas en el documento de 38 puntos.
La agenda, por ahora, queda abierta. La UIA buscará continuar las conversaciones con las segundas líneas del Ministerio de Economía mientras insiste en una cuestión que Rappallini viene repitiendo desde hace meses: la industria necesita herramientas para atravesar la transición hacia una economía más abierta sin perder capacidad productiva y competitividad.
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