Your browser doesn’t support HTML5 audio
La escena se repitió en los estudios de LU12 AM680: trofeo sobre la mesa, sonrisas tímidas y analíticas a la vez. Las U15 de Hispano Americano volvían con una copa grande y un relato más grande todavía. El equipo de Río Gallegos se coronó en Rada Tilly en el Final Four del Torneo Integración ACRB–Federación de Santa Cruz, después de un fin de semana que exigió piernas, cabeza y una cuota de temple. “Se lo merecían las chicas”, dijo la asistente Camila Caballero, y marcó el tono de una charla que dejó datos y aprendizajes.
El recorrido comenzó con el viaje nocturno: salida un viernes a última hora, llegada el sábado por la mañana, poco descanso y semifinal casi de inmediato. “Llegaron a la semi cansadas de viajar toda la noche, y se notó”, admitió Caballero. Aun así, Hispano resolvió con solvencia el primer paso: 49–37 a Federación Deportiva, un marcador que reflejó la defensa intensa y la rotación larga —fueron 12 las jugadoras disponibles— para repartir responsabilidades y oxígeno.
La final, ante Náutico de Rada Tilly y con la tribuna llena, tuvo el dramatismo propio de una definición visitante. Hispano arrancó atrás (8–1 en el primer cuarto) y padeció nervios, pérdidas de balón y la presión del ambiente. “El primer cuarto no arrancamos bien, por los nervios de estar jugando una final; después nos fuimos soltando”, explicó Lucila Juárez, la capitana. Candela Parolin sumó una clave del día: “Germán siempre nos levanta un montón y el banco nos sube el ánimo”, en referencia al DT Germán Juárez, ausente en el estudio pero presente en cada mención.
El trámite fue palo y palo hasta el cierre, con ventaja oscilante y lectura táctica minuto a minuto. “Para mí, la final fue la más complicada; se sintieron más los nervios, aunque estaba la confianza de que íbamos a ganar”, reconoció Jania Muñoz. La definición se inclinó en los últimos instantes: 44–43 y grito contenido, el típico de una visitante que remonta con paciencia. Caballero subrayó un rasgo que sostuvo el plan: “Estuvieron todas los 40 minutos metidas en el partido”. La energía de las que entraron desde el banco equiparó, por momentos, la inercia local.
El contexto patagónico apareció enseguida: en Río Gallegos la competencia formal es corta y, muchas veces, intermitente. Salir a medir fuerzas con asociaciones del norte de la provincia y Comodoro ofrece el roce que falta puertas adentro. “Estos torneos permiten ponerse un poco más fuertes”, coincidieron.
El calendario no se cerró con la copa. Quedó flotando un último desafío: enfrentar también la versión U17 del mismo certamen en Comodoro, con la desventaja etaria como oportunidad de aprendizaje. Nada que asuste a un plantel que ya probó su carácter contra la localía, la noche previa sin descanso y la final que se definió a una pelota.
La foto final en los estudios de LU12 retrató algo más que un resultado: mostró a Lucila Juárez, Candela Parolin y Jania Muñoz recreando el partido con precisión y a Camila Caballero ordenando ideas, como si todavía quedaran segundos por jugar. El trofeo quedó en primer plano, pero el subrayado fue otro: la certeza de que el campeonato no fue casualidad, sino la consecuencia de un proceso que tejió entrenamiento, paciencia y convicción.
En una región donde cada viaje es un pequeño torneo y cada partido fuera de casa exige el doble, la consagración de las U15 de Hispano Americano se leyó como una señal de madurez deportiva. Ganaron la copa, sí; pero, sobre todo, entendieron cómo ganarla: juntas, defendiendo fuerte y sosteniendo la cabeza cuando el resultado apretó. En la base, ahí donde se forjan las futuras camadas, esa es la mejor noticia.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia
Dejanos tu comentario