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Susana Trimarco, referente indiscutida en la lucha contra la trata de personas en Argentina, reveló que recibió un llamado telefónico desde Asunción, Paraguay, con información que podría cambiar el rumbo del caso de su hija desaparecida, María de los Ángeles “Marita” Verón.
El contacto, que ocurrió a la 1.30 de la madrugada, incluyó detalles precisos y fotografías de una mujer en situación de calle, que vive en la ciudad de Capiatá, a pocos kilómetros de la capital paraguaya. La persona que se comunicó aseguró que esa mujer podría ser Marita, desaparecida en 2002.
“Me hablaron con respeto, me dieron datos precisos. No sé si será cierto, pero lo tengo que investigar. No me quiero ilusionar, pero no puedo mirar para otro lado”, declaró Trimarco en una entrevista con el programa El Avispero, de la televisión tucumana.
“Para mí, como madre, es un puñal en el pecho”
La activista explicó que ya remitió toda la información a sus abogados, quienes notificaron a la Justicia Federal argentina. En la causa original constan los registros de ADN y huellas dactilares de Marita, que permitirán cotejar los datos si se logra ubicar a la mujer de las imágenes.
Trimarco afirmó que prefiere no mostrar las fotografías por respeto a la presunta víctima: “Está en una situación horrorosa; para mí, como madre, es un puñal en el pecho”. Según los testimonios recibidos, la mujer fue vista comiendo de los basurales y con signos de confusión mental.
En paralelo, explicó que existe otra línea de investigación coordinada con un equipo de antropología forense que continúa buscando restos en cementerios. “Es una manipulación psicológica terrible. Las madres que pasamos por esto vivimos un calvario permanente”, lamentó.
El caso que cambió la historia de la lucha contra la trata
Marita Verón desapareció el 3 de abril de 2002, cuando tenía 23 años y una hija de dos. Había salido de su casa en San Miguel de Tucumán para ir al médico y nunca regresó. Su desaparición expuso la existencia de redes de trata de personas y complicidades institucionales en el país.
Desde entonces, Trimarco dedicó su vida a buscar a su hija y a otras víctimas, convirtiéndose en un símbolo nacional. En 2007 fundó la Fundación María de los Ángeles, que brinda asistencia a sobrevivientes y promueve leyes y políticas públicas para combatir la explotación sexual.
El juicio y las condenas del caso Marita Verón
La investigación impulsada por Trimarco permitió identificar a miembros del “clan Ale”, una organización que operaba en Tucumán y La Rioja dedicada a la captación y explotación sexual de mujeres.
Tras un largo proceso judicial, la Corte Suprema de Justicia de Tucumán revocó en 2013 una sentencia absolutoria y condenó a 10 personas a penas de entre 10 y 22 años de prisión. Entre ellos, Daniela Milhein y Alejandro González recibieron 18 años, mientras que los hermanos José Fernando y Gonzalo Gómez fueron condenados a 22.
No obstante, las condenas recién quedaron firmes en 2017, cuando los implicados comenzaron a cumplir sus penas efectivas.
Más de dos décadas de búsqueda y compromiso
A lo largo de estos 23 años, Susana Trimarco ha sido reconocida por su valentía y persistencia en la lucha contra la trata de personas. Su historia inspiró reformas legislativas, visibilizó la problemática en todo el país y salvó a cientos de mujeres a través de su fundación.
Hoy, frente a esta nueva pista proveniente de Paraguay, Trimarco mantiene una mezcla de esperanza y cautela. “Tengo que averiguarlo. No me quiero ilusionar, pero no puedo mirar para otro lado”, repitió con la misma fuerza que la convirtió en una de las voces más firmes contra la impunidad.
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