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San Cristóbal, una ciudad de Santa Fe, atraviesa días de duelo luego del ataque ocurrido en la Escuela N° 40 “Mariano Moreno”, un alumno de 15 años mató a otro de 13 con un arma de fuego. El hecho generó gran conmoción nacional.

Frente a este flagelo, la Dra. Julieta Bonino – médica psiquiatra- analizó aquella realidad en una columna para La Opinión Austral.

Dra. Julieta Bonino, médica psiquiatra, analizó lo sucedido en San Cristobal.

“Mucho se ha hablado sobre lo ocurrido en la Escuela N° 40 Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, en especial los primeros días en los que la redes sociales nos bombardearon con la noticia, para luego pasar a los siguientes acontecimientos. Esa fugacidad  en la información hace importante plantearnos una pausa para un análisis más profundo de los hechos, tanto de éste como de cualquier otro”.

“El acontecimiento de que un adolescente ingrese a una escuela con un arma y dispare a sus compañeros, por desgracia, no es la primera vez que sucede. Rápidamente se intenta buscar culpables particulares como una familia disfuncional, un trastorno psiquiátrico o el bullying, para sacarnos el peso de la responsabilidad social de la violencia colectiva, la cual atraviesa a las instituciones como las escuelas. Por esto, cada caso debe analizarse por separado teniendo en cuenta varias aristas que lo interpelan”.

“No hay dudas de que los entornos hostiles de crianza, en donde existe violencia familiar o maltrato infantil (sea el mismo de cualquier tipo), son el caldo de cultivo para posteriores conductas disfuncionales, como violencia, delitos, auto agresión, etc”.

“La familia es el primer grupo que introduce las normas sociales a los niños, así como también las distintas maneras de vincularse con un otro, y a la vez, el primer espacio de contención, en donde el individuo aprende a identificar sus emociones y a gestionar las mismas. Por lo tanto, el hogar se convierte en uno de los modelos privilegiados para la formación psíquica del niño”.

Ian Cabrera, víctima, tenía 13 años.

“Con esto, no debemos caer en el facilismo de culpar a las familias por situaciones de esta índole, pero si preguntarnos si existe violencia familiar, no sólo desde una definición física de la misma, sino también a nivel psicológico y simbólico, es decir, como se relacionan los miembros de la familia con la violencia como tal”.

“Y a este análisis, podemos ampliarlo a un nivel mayor, como sociedad: ¿las conductas violentas son aceptadas? ¿Cuáles y en qué circunstancias? ¿Los discursos de odio están presentes en la comunicación? Hay tolerancia por el que piensa distinto? Podríamos pensar en muchas otras más, pero lo destacable de todas ellas es que reflejan la naturalización de la violencia a la cual las infancias están expuestas constantemente, en las pantallas de sus celulares, en la televisión,  incluso en lugares que consideramos “seguros” como las charlas durante una reunión familiar, etc”.

Por otra parte, “el antecedente del bullying es algo importante a tener en cuenta, sin tomarlo tampoco como un factor causal directo. Si bien el acoso escolar existe desde hace mucho tiempo, hace relativamente pocos años se están estudiando las consecuencias del mismo a nivel psicológico y, encadenado con lo que venimos hablando anteriormente, sus causas son multifactoriales. El bullying es una parte más de la violencia generalizada y muchas veces naturalizada, es parte de esta falta de tolerancia hacia un otro que es distinto y, para que este acoso exista necesita, además de un abusador y una víctima, que sea sostenido por un grupo externo que es testigo de la situación. El grupo de compañeros que sabe pero que no dice nada, que no se mete o que, al contrario, festeja las conductas del abusador, es un fiel reflejo de la reacción adulta más pasiva hacia las situaciones de violencia, lo cual genera, quizás sin pretenderlo, que las mismas se sostengan”.

Finalizando, “lo importante es reforzar que este no es un hecho aislado, sino que es consecuencia de una cadena de situaciones a modificar colectivamente. Cuando suceden estos actos, estamos llegando tarde, pero quizás podamos analizar en dónde podemos actuar para prevenir su repetición”.

Por: Dra. Julieta Bonino

Médica Psiquiatra

Ig: dra.julietabonino

 

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