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Por Jorge Cicuttin

El gobierno de Javier Milei está pagando facturas en este tumultuoso comienzo del 2026. Unas facturas que responden a errores propios pasados y presentes y que se acumulan de golpe en un juego en el que se retroalimentan y no se pueden pagar por separado.

El compromiso de Milei con su electorado en 2023 y renovado el año pasado estaba centrado en dos puntos, el económico y el moral. El primero prometía un ajuste brutal, motosierra a full, pero a partir del cual se iba a terminar con la inflación y se encaminaba a la Argentina a ser una potencia. El segundo punto era el moral, porque se terminaba con los “curros de la casta política”, el Estado dejaba de ser una cueva de ladrones y no se iba a tolerar la menor mancha en la administración.

Las facturas se fueron acumulando desde el caso $LIBRA, al que se sumaron las coimas en el ANDIS y el 3 por ciento de Karina y llegaron al escándalo, perdón, los distintos escándalos de Manuel Adorni, ex vocero, actual Jefe de Gabinete y uno de los hombres de más confianza del entorno presidencial. Son facturas que muestran una contradicción principal del relato libertario. Un acuerdo tácito que se fractura.

A la hora de pagar estas facturas, hay una porción creciente de la sociedad que siente que ya no alcanza con recordar “los bolsos de López” o cantar “Cristina tobillera” o repetir que “los kirchneristas robaban más”.

El caso de Adorni no se apaga porque, además de que el funcionario no termina de explicar sus viajes, sus gastos, su nivel de vida, Milei y Karina le están ofreciendo un blindaje político que empuja a la administración libertaria a chocarse con su propio relato. Para colmo, se lucha por tapar este escándalo cuando de la nada surge otro: El de los créditos hipotecarios en condiciones beneficiosas del Banco Nación que consiguieron funcionarios y militantes de La Libertad Avanza (LLA).

El cobrador está golpeando a las puertas de la Casa Rosada en un momento inoportuno. Y lo es porque el contrato económico también está mostrando grietas, porque el proceso de desinflación se ha estancado desde mediados del año pasado, el crecimiento del desempleo es inocultable y el despegue económico sigue apareciendo lejano para gran parte de la población.

Para colmo, se siguen sumando quienes dejan de creer en los números oficiales. Por eso, que el Gobierno salga en las redes a festejar que la pobreza baja es para muchos una burla más que un logro del oficialismo.

En la Justicia cuesta más seguir demorando o tapando los problemas del oficialismo. El fiscal Gerardo Pollicita acumula documentos y testimonios antes de definir si lo cita a Manuel Adorni y a su esposa a justificar sus bienes. Renació el caso $LIBRA producto del peritaje sobre el teléfono de Mauricio Novelli, el lobista amigo de Milei que ideó la criptomoneda del escándalo. Para peor, este último caso resulta muy difícil de frenar por tener “una pata” en la Justicia de los Estados Unidos.

La semana pasada se abrió otro frente en el tema de la corrupción por la publicación de los créditos hipotecarios del Banco Nación otorgados a funcionarios. Ante esta situación, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, le pidió el viernes la renuncia a su jefe de Gabinete, Leandro Massaccesi, que estaba en la lista de beneficiados. Esto produjo un golpe en el Gabinete porque dejó expuestos a los otros funcionarios que no actuaron así con los beneficiarios de los créditos que tienen en sus carteras, especialmente en Economía.

¿Unos aplican tolerancia cero con la corrupción y otros no?

Rápidamente Milei anunció en redes que la remoción de Massaccesi no tenía nada que ver con los créditos hipotecarios y acusó al periodismo de mentir a sabiendas.

Otra vez la acusación contra los periodistas. Un “relato” que ahora crece con la investigación que revela que agentes rusos pagaron a medios argentinos por publicar notas críticas a Milei con la finalidad de debilitar el apoyo de su gobierno al líder ucraniano Volodomir Zelensky. Milei consideró que es un acto “de una gravedad institucional pocas veces vista en la historia” y volvió a cargar contra el periodismo en general.

Todo esto se nota en las encuestas que se hicieron públicas en los últimos días y que muestran, según analistas de todos los colores, que la imagen de Milei sigue cayendo, que la gran mayoría cree que Manuel Adorni es culpable y debe marcharse del gobierno y que la economía cotidiana está empeorando.

Golpes que se acumulan en la moralidad de un cuerpo agotado por el sufrimiento económico.

EN ESTA NOTA andis Javier Milei libra

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