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El proyecto para crear un Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de Santa Cruz no fue aprobado por la Cámara de Diputados y finalmente pasó a archivo. La iniciativa había generado diferencias entre los distintos sectores vinculados a la actividad inmobiliaria, que ahora analizan avanzar con propuestas separadas.
Al respecto, entrevistado con Radio LU12 AM680, el presidente de la Asociación Civil de Inmobiliarias Santacruceñas, Pedro Uribe, explicó que existían dos proyectos: uno presentado por la Asociación de Martilleros y Corredores Públicos y otro impulsado por la Asociación de Corredores Inmobiliarios.
Según detalló, ambos proyectos habían sido discutidos en distintas comisiones y, en un momento, se había acordado que las dos iniciativas pasarían a archivo para intentar elaborar una propuesta superadora.
“Nosotros hace más de 30 años que venimos peleando, luchando por tener una profesionalización de la actividad y lamentablemente no lo hemos logrado”, sostuvo Uribe.
El dirigente señaló que una de las alternativas que comenzó a tomar fuerza es la creación de dos colegios profesionales, uno de martilleros y otro de corredores. Indicó que esta modalidad ya funciona en distintas jurisdicciones del país y mencionó que son 14 las que cuentan con instituciones diferenciadas.
Las diferencias entre las actividades
Durante la entrevista, Uribe explicó que, aunque ambas actividades tienen puntos de contacto, existen diferencias en las funciones que desempeñan.
En el caso del corredor inmobiliario, señaló que su actividad comprende operaciones de compra, venta y alquiler de propiedades, administración, proyectos y desarrollos inmobiliarios.
El martillero, en tanto, interviene principalmente en ventas mediante subastas públicas, privadas o judiciales. Además, el corredor público puede desarrollar actividades de corretaje vinculadas a otros bienes, como vehículos o ganado.
Para Uribe, estas particularidades forman parte de los motivos por los cuales resulta complejo conformar una institución única. “Hay cuestiones de fondo que imposibilitan que tengamos un solo colegio, por la especificidad de la actividad”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que las diferencias entre las organizaciones hicieron difícil sostener una propuesta común. “No lo hemos logrado, hemos tenido un par de reuniones, se había acordado algo, después hacen otra cosa, así que bueno, es imposible por ahí pensar en un solo colegio”, expresó.
Antecedentes en otras provincias
Uribe consideró que la posibilidad de contar con dos colegios tiene antecedentes en distintas partes del país. Mencionó el caso de Córdoba, donde la separación se produjo por vía judicial, y señaló que en Salta se presentó un proyecto que contempla la creación de ambas instituciones dentro de una misma iniciativa.
El titular de la Asociación Civil de Inmobiliarias Santacruceñas también puso el foco en la situación de quienes ya ejercían la actividad antes de la profesionalización universitaria establecida por la Ley 25.028, sancionada a fines de la década de 1990. “Acá somos muchos los idóneos que venimos ejerciendo, previo a esa ley incluso”, sostuvo, y cuestionó que no se contemple la trayectoria de quienes desarrollaban la actividad antes de la entrada en vigencia de la normativa.
Uribe planteó que en otras actividades se han generado mecanismos para reconocer la experiencia de quienes ejercían sin título profesional y mencionó como ejemplo el proceso de titularización de docentes idóneos.
Más allá de las diferencias entre los sectores, remarcó que el objetivo de su organización es avanzar hacia una mayor profesionalización de la actividad inmobiliaria. “La intención nuestra es que se profesionalice”, afirmó. En ese marco, contó incluso que continúa estudiando para completar su formación universitaria, pese a encontrarse próximo a jubilarse.
“No hay que dejar de estudiar, de capacitarse”, sostuvo, y remarcó que el objetivo es brindar un servicio adecuado a quienes recurren a los profesionales del sector.
Una actividad atravesada por la crisis
Durante la entrevista también se refirió a la situación económica del sector inmobiliario en Río Gallegos y consideró que la actividad no escapa a la situación general que atraviesa la sociedad.
Para Uribe, la caída del consumo tiene un impacto directo sobre los distintos rubros y también sobre el mercado inmobiliario. “El ajuste que se está haciendo para mantener la inflación en realidad es a base de bajar el consumo”, señaló.
En ese sentido, mencionó el aumento de locales comerciales desocupados y los cierres de establecimientos que pueden observarse en el centro de la ciudad.
También hizo referencia al mayor uso de tarjetas de crédito y al endeudamiento de las familias. “Comprar un carrito de alimentos en cuota implica que en seis meses no puede pagar ni la tarjeta ni el carrito de comida”, afirmó.
Con el proyecto de colegio archivado, el debate queda abierto para una nueva iniciativa. Desde el sector inmobiliario anticiparon que continuarán trabajando para lograr una institución que avance en la profesionalización de la actividad, aunque todo indica que la discusión podría encaminarse hacia la creación de colegios separados para martilleros y corredores públicos.
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