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La decimonovena audiencia del juicio oral por el hundimiento del ARA San Juan volvió a dejar escenas cargadas de tensión, declaraciones sensibles y nuevos cruces entre las partes en el Tribunal Oral Federal de Río Gallegos. A casi nueve años de la tragedia que terminó con la vida de los 44 tripulantes del submarino, los testimonios de este miércoles expusieron nuevamente las internas dentro de la Armada Argentina, las dudas sobre el verdadero estado operativo de la nave y las disputas que atravesaron a la fuerza naval en los días posteriores a la desaparición.
Tal como lo viene informando La Opinión Austral desde el comienzo del debate desde principios del mes de marzo en su cobertura exclusiva, en la sala estuvieron presentes los jueces Mario Reynaldi, Luis Giménez y Enrique Baronetto, mientras que en el banquillo continúan sentados los ex altos mandos Claudio Villamide, Luis Enrique López Mazzeo, Héctor Alonso y Hugo Correa, acusados por incumplimiento de deberes, omisión y estrago culposo.
La audiencia tuvo un dato político y judicial que no pasó inadvertido: por primera vez coincidieron presencialmente las abogadas querellantes Valeria Carreras y Lorena Arias, mientras que Luis Tagliapietra siguió el debate de manera remota vía Zoom.
Este miércoles, el primero en declarar fue José Luis Villán, almirante retirado e infante de marina que llegó a ocupar la jefatura del Estado Mayor de la Armada después de Marcelo Srur. Su exposición estuvo atravesada por explicaciones técnicas sobre el funcionamiento del Estado Mayor Conjunto, aunque rápidamente derivó hacia las profundas tensiones internas que sacudieron a la Armada tras la desaparición del submarino.
“Cuando yo estaba, había un cumplimiento que hacían las fuerzas que era el estado operacional de los medios, se hacía semestralmente, para determinar qué medios se podían usar operacionalmente”, explicó Villán ante el tribunal. Según indicó, esos “medios” incluían buques, submarinos, aeronaves y unidades de infantería. En ese sentido, aseguró: “Si los medios no estaban disponibles, no se usaban y si eventualmente eran necesarios, se preguntaba a la fuerza singular para saber cuándo estarían listos”.
Sin embargo, cuando fue consultado específicamente por la operación del ARA San Juan, tomó distancia de las decisiones operativas. “De la operación del ARA San Juan no tenía conocimiento, después de conocer la tragedia sí”, sostuvo. La fiscalía le exhibió distintos partes diarios y mensajes navales enviados en octubre y noviembre de 2017. Entre ellos, uno fechado el 24 de octubre que daba cuenta de operaciones programadas entre el 27 de octubre y el 25 de noviembre, así como otro documento relacionado con reparaciones en el periscopio del submarino.
“No era mi área”, respondió Villán cuando le preguntaron sobre esas averías. También se le mostró un mensaje secreto del 15 de noviembre de 2017, enviado a las 6 de la mañana, donde el ARA San Juan reportaba ingreso de agua de mar por el sistema de ventilación. Frente a eso, Villán sostuvo: “Fue una novedad que la Armada no tendría por qué haber elevado al Estado Mayor porque es una cuestión propia y específica de la fuerza armada”.
La fiscalía insistió además sobre la ausencia de partes diarios entre el 16 y el 24 de noviembre, período crítico de la búsqueda. “No sé”, respondió el exjefe naval al ser consultado sobre por qué esos documentos no aparecieron.
La crisis interna
Uno de los momentos más delicados de la audiencia llegó cuando Villán describió la situación interna que encontró al asumir interinamente la conducción de la Armada tras la desaparición del submarino. “Cuando asumí como jefe interino, el día antes de asumir, me llamó el ministro de Defensa y me dijo que tenía que hacerme cargo de la Armada hasta que el presidente nombrara al jefe definitivo. Me dio dos tareas: disminuir la crisis interna de la Armada, apoyar a los familiares y responder a todos los requerimientos legales con toda transparencia”, declaró.
Luego lanzó una frase que resonó fuerte en la sala: “No es normal que cuatro almirantes pidan el retiro de manera simultánea, ni que el comandante del COAA tenga discusiones con el jefe de Estado Mayor y que se haga público. Había un gran problema con gente que buscaba el submarino y otros en temas políticos y de prensa”.
El exjefe naval también relató cómo intentó contener a los familiares. “Mi prioridad fueron los familiares en un primer momento”, dijo, y agregó que incluso pasó la Navidad junto a ellos y creó un centro de asistencia para acompañarlos.
Sobre las actuaciones disciplinarias internas, Villán reveló dificultades para conformar un consejo de disciplina imparcial. “No es que la Armada no quiso hacer el consejo de disciplina, la Armada no tenía oficiales capaces que reunieran el requerimiento de imparcialidad”, sostuvo.
La audiencia se tensó aún más cuando Valeria Carreras cuestionó duramente al exjefe naval. La querellante le reprochó que nunca se hubiera reunido con ella pese a que “él dijo que tanto se preocupó por las víctimas”. También cuestionó aspectos vinculados a becas y asistencia. El abogado defensor Juan Pablo Vigliero objetó la intervención de Carreras y calificó sus preguntas como “un interrogatorio o una auditoría” alejada del objeto procesal. Carreras respondió con firmeza: “Es necesario que se entienda el contexto en el que pasó todo esto”. En contraste, Luis Tagliapietra expresó que sus representados “agradecen todo lo que hizo tras la tragedia y por su honestidad”.
Propuestas de las defensas
La jornada continuó con declaraciones propuestas por la defensa oficial. José Luis Pérez Varela, exdirector general de Material Naval, defendió las reparaciones de media vida realizadas sobre el ARA San Juan y sostuvo que el comandante tenía autonomía para decidir si el submarino estaba apto para zarpar.
“El comandante del submarino es quien decide si está listo para zarpar de acuerdo a las órdenes operacionales”, afirmó. Cuando se le preguntó si alguien había obligado al comandante a salir al mar, respondió que “nadie lo obligó”.
También relativizó las fallas técnicas registradas en inmersión y aseguró que eran situaciones habituales. Sobre las pruebas de profundidad, explicó que el submarino no había realizado una prueba completa y por eso tenía limitaciones operativas.
Otro de los testigos fue Carlos Ferraro, ingeniero y capitán de navío retirado, quien defendió el proceso de reparaciones de media vida realizado sobre el submarino. “Si bien había novedades, es una foto del día, son novedades que van surgiendo pero que se van corrigiendo”, expresó al respaldar el estado operativo del ARA San Juan.
En la misma línea se manifestó Pablo Peral, capitán de fragata retirado, quien destacó que durante las reparaciones “la cantidad de tareas fueron cuantiosas”. Por último, declaró el vicealmirante Eduardo Urrutia, veterano de Malvinas y exmaquinista naval, quien aseguró que el submarino en 2015 estaba “operativo y listo para la acción”.
Lo que viene
Este jueves será la última audiencia que se realizará en Río Gallegos con más testimonios técnicos. Lo que aparece en el horizonte próximo es la inspección que se hará el viernes por la tarde en la ciudad de Mar del Plata en los restos del ARA Santa Cruz, un submarino gemelo que permitirá a las partes graficar como era el buque antes de la tragedia.
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