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La tos convulsa, también conocida como coqueluche o pertussis, es una enfermedad respiratoria altamente contagiosa que volvió a despertar preocupación en la Argentina tras la confirmación de nuevos casos y la emisión de alertas epidemiológicas en distintas provincias. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se trata de una infección bacteriana causada por la Bordetella pertussis, que puede derivar en complicaciones graves, especialmente en bebés menores de un año o en personas no vacunadas.

Cómo se transmite

La bacteria se propaga de persona a persona a través de las gotitas que se expulsan al toser o estornudar. Una persona infectada puede contagiar incluso antes de presentar los síntomas y continuar haciéndolo durante varias semanas. Por eso, los organismos de salud insisten en la detección temprana y la vacunación como las principales medidas para cortar la cadena de transmisión.

Síntomas y evolución

La enfermedad suele comenzar con síntomas parecidos a un resfrío: congestión nasal, fiebre leve y tos ocasional. Pero, a medida que pasan los días, la tos se vuelve más intensa y persistente, con ataques prolongados que pueden durar más de un minuto y terminar en vómitos o dificultad para respirar. En algunos casos, se escucha un sonido agudo al inspirar, conocido como “gallo” o “whoop”, que le da nombre a la enfermedad en inglés (“whooping cough”).
En los bebés, la tos puede no ser tan evidente, pero sí provocar pausas en la respiración (apneas) o coloración azulada por falta de oxígeno.

Los médicos describen tres fases en su evolución:

  • Fase catarral: dura de una a dos semanas, con síntomas leves.
  • Fase paroxística: se presentan los ataques de tos más fuertes y repetitivos.
  • Fase de convalecencia: la tos disminuye lentamente, pero puede persistir durante semanas o incluso meses.

Complicaciones posibles

Entre las complicaciones más comunes se encuentran la neumonía, convulsiones, deshidratación, daño cerebral por falta de oxígeno y, en los casos más graves, la muerte. Los bebés pequeños y las personas con esquemas de vacunación incompletos son los más vulnerables.
En adolescentes y adultos, los síntomas suelen ser más leves, lo que facilita la propagación silenciosa de la enfermedad dentro de las familias y comunidades.

Vacunación: la principal medida preventiva

La vacuna contra la coqueluche es la herramienta más efectiva para prevenir la enfermedad. En Argentina, el calendario nacional establece las siguientes dosis:

  • A los 2, 4, 6 y 15 meses de vida.
  • Refuerzo a los 5 años (o por cohorte de nacimiento).
  • Refuerzo a los 11 años (o por cohorte de nacimiento).
  • Embarazadas: deben vacunarse a partir de la semana 20 de gestación para proteger al recién nacido desde el nacimiento.
  • Personal de salud: quienes trabajan con menores de un año deben aplicarse un refuerzo cada 5 años.

Tratamiento

El tratamiento consiste en antibióticos específicos, que deben ser recetados por un médico y administrados lo antes posible para reducir el riesgo de contagio y complicaciones. En los casos graves, sobre todo en lactantes, puede ser necesaria la internación para controlar los episodios de tos y las dificultades respiratorias.

Recomendaciones para prevenir contagios

Las autoridades sanitarias y la OMS destacan una serie de medidas simples pero efectivas para prevenir la propagación de la tos convulsa:

  • Revisar los carnets de vacunación de todos los integrantes de la familia y mantenerlos actualizados.
  • Vacunarse durante el embarazo a partir de la semana 20.
  • Evitar el contacto con lactantes, embarazadas o personas inmunocomprometidas si se presentan síntomas respiratorios.
  • Mantener una buena higiene respiratoria: cubrirse la boca al toser o estornudar y lavarse las manos con frecuencia.
  • Consultar al médico ante síntomas de tos persistente, vómitos post-tos o contacto con casos confirmados.
  • No automedicarse y completar el tratamiento antibiótico según indicación médica.

Una enfermedad prevenible, pero aún presente

En los últimos años, la OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) advirtieron un resurgimiento de la tos convulsa en varios países. Entre los motivos figuran la disminución de la cobertura de vacunación, los retrasos en los esquemas, la pérdida de inmunidad con el tiempo y la subnotificación de casos leves.

La coqueluche es una enfermedad prevenible y tratada a tiempo, pero sigue siendo una amenaza para los más pequeños. Los especialistas insisten en un mensaje claro: reforzar la inmunización, mantener la vigilancia y consultar ante cualquier sospecha puede salvar vidas.

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