VALIDACIÓN DE VACUNAS

Reencuentros y abrazos tras la apertura de las fronteras con Chile

Durante el pasado miércoles, nuevamente se abrió el paso Integración Austral y varios viajeros pudieron dirigirse a la localidad de Punta Arenas para visitar a sus seres queridos. Además, muchos de ellos no pudieron reencontrarse con sus familias por más de 1 año.

Por La Opinión Austral


Tras la apertura de la frontera con Chile, varios viajeros tenían como destino la ciudad de Punta Arenas. Aunque las personas mostraban sus papeles como ser el examen de PCR, seguro de viaje y certificado de vacunación completo, a varios les faltó lo principal, el documento que valida las vacunas entre Argentina y Chile, trámite que se debe realizar en la página web https://mevacuno.gob.cl/ y cuyo resultado se entrega entre 7 y 15 días. Sin embargo, el problema que ocurrió fue que hubo gente que inició el trámite y viajó, sin esperar la respuesta.

Una excepción

De acuerdo a la información brindada por el portal de noticias "NC10", una de las excepciones fue el caso de Evangelina Fernández, que con los ojos enrojecidos por el llanto explicó por qué no le permitían cruzar la frontera: “No pude pasar, viajaba a ver a mi novio que vive en Punta Arenas y al que no veo hace dos años. Fue por el tema de homologar las vacunas. Traje todo, carné de vacunación, certificados, copia del carné y nada. Yo leí en otro lado que decía que demoraba catorce días, pero de todas maneras vine para ver si tenían contemplación. Están llegando cruceros a Punta Arenas, turistas de todos lados y nosotros vamos a ver a los familiares, que no deja plata, ese es el tema”, criticó. Sus ruegos fueron escuchados por las autoridades, ya que tras un par de horas, se hizo una excepción con ella y pudo viajar a reencontrarse con su novio.

Un último requerimiento

No tuvo la misma suerte Pedro Nitor, que junto a su hermana Cristina viajaba desde Río Gallegos, donde viven hace unos treinta años. “Dos años que no veníamos, tenemos a mis sobrinos, vinimos en auto, esperemos que nos dejen pasar y estar unos días para comer un curanto”. Sin embargo, no pudo cumplir su expectativa: “Lamentablemente, nos tuvimos que devolver porque nos faltó una aplicación de Mevacuno y estuvimos toda la tarde al ‘pedo’, así que ahora estamos tratando de bajar esa aplicación que nos faltó”.

Cirilo Ayala transportó a una familia y relató que “nos están pidiendo los antígenos, que hacemos en Gallegos, nos costó 7.500 pesos argentinos cada uno (63 mil pesos chilenos) y luego, todos los permisos, regulaciones que pide Chile y el seguro en dólares. Encarece y cuesta mucho ir a visitar los parientes a Chile. Y homologamos las vacunas, lo que tardó tres días, pero hasta que llegó la autorización, pudimos entrar. Yo ahora provengo de Río Gallegos, con una familia de San Juan, una doctora y sus hijos, que son chilenos, que vienen a ver a sus hermanos y padres, que hace dos años que no ven”. En su caso, va a esperar para poder estar con sus parientes. “Tengo familia en un campo cerca de Porvenir, a quienes no veo hace un año y ocho meses. Vuelvo, junto el dinero, que hay que tener para los seguros, y todo complica, no sé como será para los chilenos ir a Argentina, debe ser complicado, porque para nosotros, que estamos pasando un momento inflacionario terrible, nos cuesta, porque el dinero argentino no vale”, lamentó Ayala, que espera viajar a pasar las fiestas de Año Nuevo.

Frustración

Lo mismo vivió otra familia Mario Villegas, Nicol Oyarzo y su pequeño hijo Elian Villegas, que nació una semana antes del inicio de la pandemia. “Por razones laborales llevo tres años viviendo en Gallegos con mi esposa e hijo. Y por el tema del Covid no habíamos podido viajar un año diez meses, prácticamente. Tenemos nuestras vacunas, la Astrazeneca, las dos dosis, PCR negativo, pero como no validamos la vacuna en el sistema de Chile, no podemos pasar y nuevamente perderemos otra fiesta con nuestra familia. Es frustrante. Pero de aquí a quince días que llegue, ya pasaron las fiestas y yo vuelvo a trabajar”.

Los que tuvieron suerte

Hubo quienes sí se pusieron en el peor de los escenarios y cumplieron con los protocolos necesarios. Soledad Fernández, chilena que vive hace 34 años en Argentina, viajó a visitar a su sobrina. “No la veo hace un año y medio, así que feliz. Los trámites fueron complicados, porque te piden validar las vacunas, y lo mandan a Santiago, dependiendo de la demanda, a mí me demoró una semana, pero puede tardar quince días a tres semanas. Yo estaba pendiente y de hecho, vine temprano a la frontera, hasta que nos acomodemos todos y vuelva a ser como antes”.

María Bahamonde también es chilena, y vive hace treinta años en Río Gallegos. Si bien se dirigía a Punta Arenas junto a su hijo, Ariel Balcázar, su destino final es Chiloé, donde está toda la familia. “Todo este mes de diciembre fue de trámite, un día decían una cosa y al siguiente otra, así que ahora lo hemos conseguido”.

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