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Con varios integrantes del Gabinete de vacaciones, la mesa política que rodea al presidente Javier Milei aún no logra definir la estrategia para conseguir los votos necesarias para aprobar la Reforma Laboral durante la segunda mitad del período de sesiones extraordinarias.

Un importante sector del Poder Ejecutivo, entre los que se encuentra la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, se muestra abierto a escuchar observaciones de los actores que mantienen reparos con el proyecto que diseñó el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, para instrumentar cambios menores.

“Si no modifica el espíritu de la reforma, podemos conversar”, admitió un funcionario involucrado en las negociaciones.

Esta posición es resistida por otros actores del círculo íntimo del mandatario, que consideran que el articulado ya se vio sometido a cambios durante el proceso de redacción. “Es un proyecto de consenso. No veo margen para más modificaciones”, expresó una fuente calificada a la agencia Noticias Argentinas.

El Gobierno abre los oídos a los reclamos por la reforma laboral

Los cierto es que con el duelo por la reforma laboral en el horizonte cercano, el Gobierno se mostró dispuesto al diálogo y aceptó negociar algunas modificaciones al proyecto con la CGT antes de su tratamiento en el Senado. “El objetivo es votar la ley y así como hubo cambios en la Ley Bases va a haber cambios para llegar a los votos necesarios”, adelantó Patricia Bullrich en dialogo con Infobae.

De acuerdo con la legisladora libertaria, el oficialismo se propone impulsar desde el próximo 16 de enero una comisión técnica en la cámara alta encabezada por su asesora Josefina Tajes, para trabajar con los bloques afines y analizar las observaciones que llegaron a oídos del Ejecutivo de parte de la CGT y entidades empresariales.

“El 26 de enero arrancamos a reunirnos con los senadores y a trabajar sobre el dictamen y si se acercan otros sectores también los vamos a recibir”, planteó Bullrich, ratificando que el proyecto se trataría el 10 de febrero en el recinto.

“Hasta ahora estamos escuchando a todos y las cosas que sean razonables y que vayan hacia el objetivo de que realmente haya un mercado laboral que crezca, las vamos a tomar. Lo que no queremos es que todo quede igual. Eso seguro que no”, aclaró la exministra de Seguridad.

Diálogo condicionado con la CGT

Bullrich destacó que la CGT puede plantear propuestas “razonables” que el Gobierno escuchará, pero no bajo la premisa de mantener el status quo. “El mercado laboral argentino está destruido desde hace muchísimos años y nosotros queremos que se genere un cambio, que se genere empleo, que las empresas se animen a emplear”, sostuvo.

Entre las prioridades del oficialismo, la jefa de la bancada libertaria aseguró que es necesario brindarle certezas a las empresas en materia de juicios laborales y contingencias, y le pidió a la CGT colaborar para reducir el empleo en negro y aumentar la formalización.

Pese a su postura firme, Bullrich admitió que el Gobierno está dispuesto a realizar cambios para acercar posiciones. “Sí, por supuesto, el objetivo es votar la ley y así como hubo cambios en la Ley Bases va a haber cambios para llegar a los votos necesarios”, enfatizó.

Según la senadora, hasta ahora la CGT no acercó ninguna contrapropuesta concreta. Las negociaciones con la central obrera se llevarán adelante principalmente a través del Senado, donde se tomarán posiciones de varios sectores para lograr la aprobación de la ley.

Bullrich reiteró que la prioridad número uno del oficialismo es la creación de empleo. “Si el sindicalismo está dispuesto a acompañar una ley donde se resuelva el problema de los litigios, se vuelva a la Ley de Contrato de Trabajo en serio en las indemnizaciones y se comprendan los cambios de modalidad laboral, cualquier acuerdo podrá incluir cuotas, pero será en el marco de un acuerdo global”, concluyó.

Será tarea del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, lograr que la diversidad de posturas converja en una estrategia conjunta que tendrá como principales alfiles a Patricia Bullrich y Martín Menem en el Congreso Nacional, y al armador Eduardo “Lule” Menem y al ministro del Interior, Diego Santilli.

La mesa política tiene planes de reeditar los habituales encuentros semanales en la planta baja de Casa Rosada a mediados de enero, cuando se reincorporen todos los funcionarios que se tomaron algunos días antes de encarar la negociación legislativa por una de las obsesiones del presidente Javier Milei.

En paralelo, Diego Santilli viaja esta mañana a la provincia de Chubut para entrevistarse con el gobernador Ignacio Torres y dar inicio a la ronda de visitas al interior en enero. “La idea es llevar adelante los acuerdos que permitan la sanción de la ley de reforma laboral”, plantearon desde su entorno.

En Balcarce 50 detectaron que los puntos más resistidos del proyecto residen en el capítulo tributario y el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que aspira a que los empleadores aporten de manera obligatoria, cada mes, el 3% de la remuneración bruta de sus trabajadores.

Con algunos días de gracia, en la previa a la segunda mitad de las sesiones extraordinarias previstas para febrero, la administración libertaria deberá ordenar sus prioridades y alinear el discurso si quiere anotarse un nuevo triunfo legislativo.

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