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El arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, encabezó este lunes la homilía del Tedeum por el 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, donde formuló un mensaje dirigido a la dirigencia política argentina y sostuvo que “lo que nos falta es una clase dirigente que con la fuerza de ese pueblo se anime al diálogo, al encuentro, a la reconciliación”.
La ceremonia se realizó en conmemoración del 216° aniversario de la Revolución de Mayo y contó con la presencia del presidente Javier Milei, acompañado por la totalidad de su Gabinete, además de funcionarios nacionales y autoridades del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Durante su mensaje, García Cuerva convocó a reflexionar sobre la necesidad de construir acuerdos políticos y sociales a partir del diálogo y del consenso, con eje en las demandas de los sectores más postergados.
El llamado al diálogo y al encuentro
En uno de los pasajes centrales de su homilía, el arzobispo planteó que la dirigencia política debe avanzar hacia consensos básicos orientados al bien común.
“Lo que nos falta es una clase dirigente que con la fuerza de ese pueblo se anime al diálogo, al encuentro, a la reconciliación; y que lo haga por los que no pueden más, por los que sufren la parálisis de la falta de trabajo, de educación y de oportunidades”, expresó.
El mensaje tomó como referencia el pasaje evangélico de los cuatro hombres que acercan a un paralítico a Jesús, una imagen que utilizó para proponer cuatro pilares para la reconstrucción social: el bien común, el diálogo, la amistad social y la esperanza.
En ese marco, señaló que “en términos políticos: acordaron, consensuaron; se plantearon una tarea común pensando en los más frágiles”.
Un mensaje sobre la polarización
El arzobispo también se refirió a las tensiones discursivas y llamó a dejar de lado prácticas que, según expresó, profundizan divisiones.
“Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo”, sostuvo durante la homilía.
Además, advirtió sobre el impacto de los discursos de confrontación y mencionó la necesidad de revisar el modo en que se desarrollan los intercambios públicos, incluidos los que tienen lugar en redes sociales.
“Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse”, afirmó.
En otro tramo, hizo referencia al fenómeno de los agravios digitales y cuestionó lo que definió como prácticas de “descalificación y difamación” que se producen desde distintos ámbitos de la discusión pública.
La referencia a la situación social
García Cuerva planteó además una reflexión sobre las condiciones sociales y económicas que atraviesan distintos sectores del país.
Señaló que muchas personas viven “paralizadas en sus esperanzas, en sus oportunidades y en su dignidad”, y llamó a asumir una responsabilidad colectiva para atender esas realidades.
Durante su mensaje mencionó especialmente a adultos mayores, niños, personas con discapacidad, trabajadores informales, jóvenes atravesados por consumos problemáticos y familias afectadas por dificultades económicas.
También citó al papa León XIV para subrayar la necesidad de fortalecer la dignidad humana y el compromiso social.
La apelación a la unidad nacional
Hacia el cierre de la homilía, el arzobispo retomó la proclama de la Primera Junta de Gobierno de 1810 para remarcar el valor histórico de la unidad nacional.
“El primer mensaje del primer gobierno patrio al pueblo es un llamado a la unidad. No a la uniformidad, sino a la conformidad recíproca y a la cordialidad”, sostuvo.
En ese sentido, convocó a “refundar el vínculo social y político entre los argentinos” y planteó la necesidad de construir una Argentina “donde estén todos sentados a la mesa”.
“Si apostamos a una Argentina donde solamente unos pocos se beneficien, el tejido social se destruye”, expresó.
Milei escuchó la homilía junto a su Gabinete
El mensaje fue escuchado en primera fila por Javier Milei, quien participó del Tedeum acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, ministros nacionales, el asesor presidencial Santiago Caputo y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
También estuvo presente el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, a quien Milei saludó con un abrazo al ingresar a la Catedral, un gesto que se produjo luego de que el año pasado no hubiera intercambio entre ambos durante la misma ceremonia.
La vicepresidenta Victoria Villarruel no participó del acto, luego de que desde su entorno señalaran que no recibió invitación formal por parte del Poder Ejecutivo.
Tras la ceremonia, el Presidente regresó a Casa Rosada para continuar con la agenda oficial prevista para la jornada patria.
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