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Lucía Zunda Meoqui, hermana de uno de los 44 tripulantes fallecidos, fue entrevistada este jueves por LU12 AM680 y expresó la mezcla de emoción, expectativa y desconfianza que atraviesa hoy a muchas de las familias.

En diálogo con la Decana de la Patagonia, Zunda Meoqui relató cómo vive este momento histórico para los familiares de las víctimas del ARA San Juan, una tragedia que conmovió al país entero y que aún mantiene numerosos interrogantes abiertos. La mujer es hermana de Adrián, uno de los marinos que integraban la tripulación del submarino que desapareció en el Atlántico Sur el 15 de noviembre de 2017.

“Es movilizante. Hace 8 años que pedimos verdad y justicia. La causa estuvo en Caleta Olivia porque el submarino se hundió directo desde Comodoro Rivadavia, y la jueza Yáñez la tuvo encajonada hasta el momento”, expresó con firmeza.

El juicio oral comenzó este martes en el Tribunal Oral Federal de Río Gallegos, donde se intenta establecer responsabilidades penales por la tragedia del ARA San Juan. Para los familiares, se trata de una instancia esperada durante años, aunque todavía con fuertes cuestionamientos sobre cómo se desarrolló la investigación previa.

Zunda Meoqui sostuvo que, pese a la importancia del inicio del debate oral, aún existen elementos clave que -según afirmo- no fueron analizados en profundidad. “Lo importante es que, una vez que se halló el submarino, la empresa contratada sacó innumerables fotos que hasta el día de hoy no han sido analizadas. No podemos saber realmente qué sucedió hasta que no se analicen esas pruebas; todas las hipótesis siguen siendo posibles. Estamos felices de que el juicio haya comenzado, pero con algunas irregularidades, como que llamen a juicio sin haber analizado lo más importante”, afirmó.

Las imágenes a las que hace referencia fueron obtenidas durante la localización del submarino a casi 900 metros de profundidad en el Atlántico Sur, un hallazgo que se produjo un año después de la desaparición de la nave. Según explicó, ese material podría aportar información técnica clave para determinar qué ocurrió realmente con la nave.

Adrián y Lucía en otros tiempos más felices. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

“Las imágenes que tiene el juzgado. Son más de dos teras de memoria con imágenes del submarino. Por ejemplo, como el barco Marjory Glenn aquí en Río Gallegos: si vemos la bomba desde afuera, deja una marca, y desde adentro se ve el metal quemado; así se determina que vino de afuera. Ese tipo de pruebas técnicas están en las imágenes pero no se han analizado”, detalló.

“Esperamos con ansias las declaraciones técnicas de especialistas para saber realmente en qué estado zarpó el submarino. Es una causa muy compleja por lo naval y el adiestramiento militar. Vemos algunas falencias, pero intentamos que se revean. Nosotros llevamos 8 años de investigación y el personal de aquí hace poco que tiene la causa. Dependerá del profesionalismo de jueces, fiscales y la parte querellante que este juicio llegue a la verdad”.

Más allá del proceso judicial, la entrevista también abrió un espacio para recordar a Adrián, el tripulante cuya vida quedó truncada en aquella misión. “Adrián era una persona super sonriente que te cambiaba el día con chistes. Fue el único militar en la familia. Estudió electromecánica en la técnica de Mar del Plata, quería ser ingeniero y luego se interesó en la Marina. Entró a la escuela de oficiales en Ensenada, estudió en la UTN en Punta Alta y eligió ser submarinista. A fin de ese año, 2017, se recibía de Teniente de Fragata. Éramos nosotros dos hermanos; él era el mayor”.

En el tramo final de la entrevista también destacó las distintas muestras de apoyo que recibieron los familiares a lo largo de estos años, “agradezco los murales en escuelas y barrios. La fuerza fue colectiva y en este territorio se siente de manera particular por la cercanía con Malvinas“, indicó.

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