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En la Galería Percepto en Mar del Plata, el 8 de agosto se inauguró “El pozo de la Reina. El fuego sigue ardiendo” de la artista santacruceña Bettina Muruzábal.

 

 

“Recolección de mata verde”.

“La inauguración de la muestra estuvo muy concurrida, fuimos muy acompañados por la comunidad de la Escuela Superior Martín Malharro, por artistas del mundo del arte de Mar del Plata, amigos, amigas, superó ampliamente las expectativas”, manifestó la artista a La Opinión Austral.

Sobre la repercusión, comentó: “Recibí muchas consultas, había avidez tanto por la historia que conlleva la obra de ‘El pozo de la reina. El fuego sigue ardiendo’ como por cómo fue construido el proyecto a lo largo del tiempo porque es un proyecto que inició en el 2020 que también fue exhibido en Laguanacazul en El Calafate, en Fundacruz en Río Gallegos, tomó diversas direcciones y por supuesto, siempre hablando de Patagonia y también desde Cacica, pero desde el presente”.

La curadora Inés Drangosch, Karina San Pedro, Alicia Oyarzo, Matílde Rodríguez, Andrea Cuenca, y el director de Percepto Galería, Alejandro Zoratti en la inauguración.

Cabe recordar que la nueva muestra está vinculada a “El viento Cacica. Cartografía geográfica y afectiva” que se expuso en junio de 2025 en Fundacruz-Casa de la Cultura en Río Gallegos.

“Patagonia: grafías en el tiempo”.

Continuando con las actividades enmarcadas en la muestra este sábado 22 tuvo lugar la actividad “Soy lo que habito”, un recorrido por la obra con la moderación de Inés Drangosch.

El galerista Prof. Alejandro Zoratti, la artista Bettina Muruzabal y la curadora Inés Drangosch.

Con entrada libre y gratuita, la muestra se puede recorrer viernes y sábados de 17:00 a 20:00 hasta el 19 de septiembre en la Galería Percepto, sita en Ituzaingó 3719, en Mar del Plata.

Sobre la Cacica María

María (1789–1842), cacica Aónikenk por linaje familiar, fortaleció su liderazgo gracias a su carisma y habilidades políticas.

Constituye uno de los casos más excepcionales de liderazgo femenino documentados en la Patagonia del siglo XIX, con un control territorial extraordinario que abarcaba desde el Estrecho de Magallanes hasta Carmen de Patagones, consolidando la paz para su pueblo, el comercio y la diplomacia con los europeos.

Su figura, casi olvidada durante 200 años, reapareció en investigaciones recientes que destacan su papel clave en la historia patagónica y su sorprendente visita a las Islas Malvinas. Distintas bitácoras de exploradores y científicos de la época la nombran y reconocen como una destacada oradora y una líder respetada por su comunidad. En 1831 fue invitada por Luis Vernet a Isla Soledad para afianzar el comercio. Recibida con honores, participó en ceremonias sociales, recibió un vestido y obsequió un quillango a María Sáez de Vernet.

Tras su muerte, el pueblo Aónikenk encendió fogatas durante tres días a lo largo de la costa patagónica, en señal de duelo y homenaje. Hoy, nuevas investigaciones recuperan su memoria y la restituyen como una figura fundamental de la historia patagónica.

 

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