Es el único piloto de Río Gallegos que ganó una corona en el TC Mouras, una categoría que abre la puerta al TC. Cumplió con todos los pasos previos para llegar. La búsqueda de auspicio fue la más dura carrera. Viajar miles de kilómetros para llegar en tiempo y forma a las pruebas, lo fortalecieron. En algunos momentos consiguió descuentos en vuelos, pero eso quedó atrás. Trabajó mucho hasta conseguir un auto de su propiedad, luego inició el proceso de ‘transformación’, que le confió al Taco Competición. Armaron el Chevrolet y este año se presentó en la carrera de Neuquén con resultados muy lejanos a lo previsto, cabe acotar que para juntar el dinero que les permitiera asistir organizaron eventos en Río Gallegos, en los que los aficionados contribuyeron generosamente.
Luego vino la desvinculación con el equipo y fue por la cercanía con la familia Canapino que se dio la posibilidad de meter el auto en el taller de uno de los más experimentados preparadores.
Poder ser uno de los pilotos que está en el Turismo Carretera, es lo máximo que puede aspirar cualquier piloto
“Estábamos trabajando para reunir el presupuesto y sumarnos a partir de la tercera o cuarta fecha, pero sucedió lo de la pandemia y todo quedó a mitad de camino. Se verá más adelante cómo sigue la actividad, igualmente aprovechamos el parate para cambiar de equipo y llevar el auto hasta Arrecifes, al taller de Alberto Canapino, quien cuando se retome la actividad hará algunos trabajos para mejorar el auto, luego buscaremos cerrar el presupuesto y estar lo antes posible de nuevo en la competencia”.
Con Emilio Satriano construimos una gran relación hasta el día de la fecha. Uso el número #95 por él
Para Federico correr es lo que hace desde muy joven: “Es una forma de vida, y a pesar de la distancia que tengo que recorrer para estar, poder ser uno de los pilotos que está en el Turismo Carretera es lo máximo a que puede aspirar cualquier piloto. Por eso se extraña esa adrenalina tan particular que se vive cada fecha, el contacto con la gente, la hinchada, los amigos, los chicos que atienden el auto, los sponsor que nos ayudan, todo eso se vive de una manera especial, y la verdad cuando estás abajo se extraña”.
Dupla
No está solo, su padre Jorge es su incondicional compañero de rutas, disfrutes y sinsabores. Lo ayuda a la hora de armar el trabajo de conseguir auspicios: “Mi viejo me ayuda en ese trabajo, así que se separan las cosas, pero ya veníamos de un proceso económico complicado. Hay que ser realistas y con el presupuesto que se reúne, tratar de administrarse lo mejor posible y obtener el mejor resultado posible, siempre se intenta, pero son fierros y autos de carrera, y a veces está todo bien y un imprevisto te deja a pie”.
Estábamos trabajando para reunir el presupuesto, y todo quedó a mitad de camino
Sobre su vínculo con los Canapino comentó: “Tenemos una linda relación de amistad con Agustín desde hace mucho tiempo, también con su papá Alberto”, recordó cuando lo invitó la primera vez a los 500 km de Olavarría 2016: “No lo dudé un instante, fue un lujo. No logramos el resultado porque se rompió el motor, pero sabíamos que tendríamos revancha, luego en la segunda oportunidad volvimos a quedar a pie, pero sabíamos como equipo que se tenía que dar”. En agosto del 2018, con un gran trabajo de todo el equipo, mucha coordinación en todo momento, ganaron los mil kilómetros: “Un sueño para mí y una alegría inmensa por poder ser parte del equipo ganador, correr con el auto del campeón y además por ser el primer piloto de mi ciudad (Río Gallegos) que logra ganar en el TC, un orgullo. Claro que a uno le gustaría tener más actividad, pero un lujo poder ganar junto a Martín y Agustín, no sé si fue revancha, pero sí creo que a uno la experiencia a lo largo de los años en el automovilismo, sirvió para algo”.
Admiración
Emilio Satriano fue uno de sus mayores formadores, ingresó al equipo y al taller en Chivilicoy: “Fuimos juntos avanzando en la pelea por un campeonato, me convenció que podíamos lograrlo y así fue, en mi debut en la categoría salimos campeones, a partir de allí, construimos una gran relación hasta el día de la fecha. Uso el número #95 como homenaje a Emilio, que es el número que él utilizó en su debut en el TC en el año 1980”.
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