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“Es todo muy raro“, es la frase más escuchada y leída en redes sociales con relación a la desaparición y búsqueda de Mario “Pato” García, el hombre de 50 años que se esfumó el pasado 8 de diciembre del año 2025 sin dejar rastros. El hallazgo de restos humanos causó conmoción en la familia y una nueva comisión investigativa le trajo esperanzas.
Este domingo se cumplen dos meses de ausencia y hace pocas semanas comenzó a verse más movimiento con respecto a la investigación. Aunque la familia de Mario, sus hermanos Gisella Cruz y José García, nunca dejaron de buscarlo, a fines de enero sucedió algo que permitió que se volviera hablar del hombre en las redes sociales y en los medios de comunicación.
El 21 de enero, una runner encontró algo parecido una mano en un descampado que se encuentra ubicado entre los barrios 13 de Diciembre y Bicentenario. Tras una alerta a la Policía de Santa Cruz, se confirmó que se trataba de un resto humano y, ese mismo día, se halló una segunda mano, dos pies y un cráneo.
Estos hallazgos alertaron a la familia, quienes solicitaron a la Justicia que realice una pericia para determinar si los restos pertenecen a Mario. La semana pasada, José fue sometido a un hisopado y el ADN iba a ser cotejado con el ADN extraído a partir de los restos. Los resultados iban a conocerse en 40 a 45 días.
Sobre esto, Gisella habló con LU12 AM680, donde dio a conocer sus esperanzas debido al armado de una comisión investigativa que iba a trabajar en la búsqueda de su hermano. “Esto es algo nuevo para nosotros y esperanzador también. Esperamos que esta comisión pueda encontrar respuestas y esclarecer lo que pasó con nuestro hermano”.
El jueves 5 de febrero, la comisión de investigadores realizó una inspección en el departamento de Mario García. “Se están buscando indicios“, le dijo una alta fuente policial de la Regional al diario La Opinión Austral. Asimismo, Gisella dio a conocer que es la segunda vez que se lleva a cabo una requisa en el domicilio, ya que la primera se realizó el 15 de diciembre.
“Quiero saber la verdad”
Gisella, hermana del ciudadano, habló con La Opinión Austral y relató la preocupación que tiene la familia al cumplirse los dos meses sin novedades sobre su paradero o saber al menos qué podría haberle pasado. “Le pregunte a la comisión investigativa si tenían avances y me dijeron que estaban esperando medidas judiciales que solicitaron”, comentó.
Lejos de criticar al grupo de investigadores de la localidad caletense, Río Gallegos y Puerto Deseado que trabajan en el caso, bajo la dirección del comisario Poblete, la mujer destacó que hicieron más en estos días que cualquier otra autoridad. “Esta comisión esta trabajando mucho, hizo mas investigación que toda la Policía en dos meses”, remarcó.
Además, indicó que para que los investigadores puedan avanzar en sus tareas “se necesita que el juez los apoye” y manifestó que el lunes 9 a la mañana va a acercarse al Juzgado de Instrucción Penal para hablar con el magistrado, dado a que “quiero saber los avances, quiero saber la verdad“. El caso se encuentra a cardo del doctor Marcos Pérez Soruco.
Misteriosa desaparición de Mario
El caso dejó un sabor amargo en la sociedad, que se pregunta qué sucedió con el ciudadano de tez morena, contextura delgada y cabello castaño oscuro, con una cicatriz quirúrgica en el abdomen y espalda, y otra cicatriz de quemadura en el brazo derecho. La última vez que fue visto, estaba vestido una remera negra con tres rayas blancas, jean oscuro y zapatillas marrón.
Al menos tres testigos dijeron haberlo visto caminando por el barrio 2 de Abril, caminando en dirección a la zona céntrica y subiendo a una camioneta 4×4 por voluntad propia. Eso habría sido ese mismo lunes 8, mientras sus familiares dijeron haber hablado con él por última vez el sábado 6. Luego, se perdió toda comunicación y el miedo comenzó a crecer.
La hermana, Gisella, realizó la denuncia en la Comisaría Tercera el 10 de ese mes. Allí dio a conocer la rutina marcada que tenía su hermano, los comercios que solía frecuentar, el hecho de que asistía esporádicamente a consultas psiquiátricas y debía estar medicado por convulsiones.
Un dato alarmante para su familia quedó evidenciado con el estado del departamento de Mario García. El lugar se encontraba sin llave, con sus cosas dispersas por la casa como si fuera a volver al día siguiente y con la puerta de su habitación abierta, a pesar que solía cerrarla para que no ingresara su mascota. Algo inusual en él.
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