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Un impactante operativo policial realizado en un establecimiento rural cercano a la ciudad chubutense de Sarmiento dejó al descubierto una sofisticada red clandestina dedicada presuntamente al tráfico ilegal de carne vacuna hacia Santa Cruz.
Según pudo saber La Opinión Austral, la investigación permitió detectar una logística organizada, con herramientas de faena, armamento, elementos de ocultamiento y un sistema de traslado fluvial diseñado específicamente para mover mercadería robada hacia territorio santacruceño evitando rutas formales y puestos de control bromatológico.
Según trascendió de fuentes vinculadas a la pesquisa, la balsa era utilizada para trasladar carne bovina faenada ilegalmente desde un campo ubicado en cercanías de Sarmiento hacia sectores rurales de nuestra provincia. La estructura flotante contaba con soportes especiales y estaba preparada para soportar carga pesada, una señal clara -según los investigadores- de que no se trataba de maniobras improvisadas ni de hechos aislados.
El descubrimiento modificó por completo la dimensión inicial de la causa. Lo que comenzó como una investigación vinculada al robo de ganado terminó revelando una posible red de distribución clandestina interprovincial, con capacidad para mover grandes cantidades de carne sin controles sanitarios y mediante circuitos completamente irregulares.
El operativo fue encabezado por personal de la División Seguridad Rural de Sarmiento y demandó más de seis horas de trabajo en una zona de difícil acceso, ubicada a unos 55 kilómetros de esa localidad chubutense. Las tareas comenzaron durante la tarde del lunes y se extendieron hasta pasada la medianoche, en medio de una geografía compleja y con escasa visibilidad.
Pero el avance policial no fue sencillo. Al llegar al predio rural, los efectivos detectaron una maniobra que evidenciaba un nivel de planificación y protección pocas veces visto en este tipo de delitos rurales. Sobre el camino vecinal de ripio habían sido colocadas tijeras de esquila y distintos elementos punzantes con la aparente intención de dañar neumáticos de patrulleros y dificultar el ingreso policial.
La situación obligó a los uniformados a avanzar con extrema cautela mientras aseguraban el perímetro y evitaban posibles emboscadas o daños en los móviles oficiales. Ya dentro del establecimiento, la escena encontrada por los investigadores reforzó las sospechas sobre el funcionamiento de una estructura clandestina dedicada a la faena ilegal y posterior distribución de carne hacia Santa Cruz.
Según pudo saber este diario, durante las requisas, los efectivos secuestraron tres paletas bovinas, ganchos metálicos de gran tamaño utilizados para colgar reses, sogas reforzadas, arneses y una balanza comercial. También hallaron una manta ensangrentada que, según sospechan, era utilizada para ocultar la carne durante los traslados y evitar controles sanitarios o policiales.
La logística encontrada reflejaba un funcionamiento prácticamente similar al de un matadero clandestino montado dentro del establecimiento rural. Sin embargo, uno de los hallazgos más preocupantes fue el descubrimiento de un arma de fuego de alto poder oculta debajo de unas estructuras del predio. Se trataba de una carabina equipada con mira telescópica y cargador completo, lista para ser utilizada.
El dato generó especial preocupación entre los investigadores debido a que el arma tenía la numeración limada, una práctica habitual dentro de circuitos ilegales para impedir rastrear su procedencia o historial.
En medio del procedimiento también surgió una declaración que llamó poderosamente la atención de los investigadores. Según trascendió, uno de los sospechosos habría manifestado ante testigos que “toda la carne había sido arrojada al río para que no fuera encontrada por el personal interviniente”.
Ahora, los peritos intentan determinar si los restos fueron arrastrados por la corriente o si existen sectores de acopio sumergidos cerca de las orillas utilizadas para el cruce clandestino hacia Santa Cruz.
La principal hipótesis indica que la carne robada y faenada clandestinamente tenía como destino distintos sectores de Santa Cruz, donde posiblemente era comercializada por fuera de cualquier circuito habilitado, sin controles sanitarios y en condiciones que podrían representar un serio peligro para consumidores.
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