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A horas de la mañana de este lunes 31 de agosto, en Caleta Olivia se llevó a cabo una concentración y marcha por la muerte del subcomisario Gabriel Trujillo, quien fue embestido el 30 de mayo en la ruta provincial N° 12 y falleció el 2 de junio tras agonizar en terapia intensiva del Hospital Zonal “Padre Pedro Tardivo”. La víctima era parte de la Policía de Santa Cruz e iba a trabajar en Cañadón Seco.
Desde el primer momento, el estado de salud del subcomisario fue considerado extremadamente grave. Las lesiones sufridas durante el impacto comprometieron severamente su integridad física y neurológica. Tuvo un cuadro crítico caracterizado por un importante hematoma cerebral, asistencia respiratoria mecánica debido a complicaciones pulmonares y múltiples fracturas en la zona de la cadera y la cintura pélvica.
Con el correr de las horas, el panorama se volvió cada vez más complejo. Los profesionales que lo atendían confirmaron a su entorno más cercano la existencia de un daño cerebral irreversible y la ausencia de actividad neurológica, una situación que dejaba escasas posibilidades de recuperación.
Su pérdida causó un profundo dolor en su familia y sus camaradas de la fuerza de seguridad. La familia tiene un abogado particular y espera un cambio en la carátula del caso y la detención de Ezequiel Alonso (25), el joven acusado de embestir violentamente al efectivo policial. El caso se encuentra a cargo del juez Marcos Pérez Soruco del Juzgado de Instrucción Penal N° 1.
“Nos duele algo que nosotros no ocasionamos”
Romina, la viuda de Gabriel Trujillo, habló con La Opinión Austral momentos antes de marchar por la zona céntrica de la localidad caletense, destacó que la actividad es para “pedir justicia por lo que le pasó a Gabi” y lamentó que el acusado de atropellar a su marido “conducía alcoholizado y había consumido sustancias estupefacientes”.
“Sabemos que él está libre, que hace su vida normal y que el juez le da muchos privilegios”, mencionó. Uno de esos beneficios que tiene es “ir al médico en Comodoro Rivadavia, cuando acá en Caleta Olivia también tenemos buenos profesionales”, dijo.
Asimismo, explicó que hasta el momento hicieron dos marchas y que van a continuar convocando para exigir justicia por el efectivo policial, padre de sus hijos. Y contó una intimidad que comparte con su marido fallecido: “Nosotros tuvimos dos hijos, nuestro primer hijo falleció a las 4 horas. Después nos dimos la oportunidad de tener otro hijo”.
“Psicológica y espiritualmente nos afectó y bueno, trabajamos ahora en estos momentos lo que es mucho el tema de la angustia… Pero, dentro de todo, hay que seguir porque la vida es así. Lamentablemente nos duele y estamos pagando algo que nosotros no ocasionamos, entonces como que me genera un poco de bronca”, comentó.
Y agregó que “Gabi fue a trabajar y una persona así como si nada le quitó la vida, ahí sí te genera bronca, impotencia y más al saber que anda libre como si nada, como que no tienen conciencia, no sé, no lo puedo entender a veces eso. Pero bueno”.
En el tramo final de la entrevista brindada a LOA, Romina comentó que su intención es hablar con medios nacionales para visibilizar el caso del papá de su hijo y comentó que su hermana vive en el exterior y “tiene compañeras periodistas”, además que le pasaron contactos para darle repercusión al caso y “que se sepa lo que pasa en Caleta Olivia”.
“Fue un calvario, nunca imaginas que va a pasar esto”
Lorena, la hermana de Trujillo, habló con este medio antes de la marcha y destacó que el encuentro es “para que no se pierda y no se olvide”. “Pedimos justicia, no entendemos por qué hay mucha libertad, por así decirlo, con respecto a Alonso que tiene muchos permisos como para ir a Comodoro”.
Y dio a conocer que se enteraron de que el acusado “ya tiene el permiso para ir a trabajar a Comodoro” por lo que la familia siente que se burlan de ellos. Alonso trabajaría en una empresa petrolera, de acuerdo a lo que comentó la hermana de la víctima a La Opinión Austral.
Antes la consulta de cómo fue la vida de la familia tras el accidente de su ser querido, Lorena contó que “el día anterior fue un día lindo porque me había recibido, pero al otro día triste, como un calvario porque nunca te imaginas que te va a pasar esto”.
“De ahí es empezar a entender lo que son las leyes, cómo moverte, qué decir, qué no decir o a dónde tenés que golpear puertas para seguir pidiendo justicia porque no entendemos que de la otra parte haya tanta libertad”, agregó.
Finalmente, sobre el acompañamiento de la gente, mencionó que siente mucho el apoyo de la sociedad. “Capaz que a veces no vienen acá, pero también por mensaje siempre de alguna forma u otra se comunican”.
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