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La familia de Jonathan Casas solicitó su urgente derivación desde el hospital de Puerto San Julián hacia el nosocomio de Caleta Olivia, con el objetivo de que pueda continuar su tratamiento y contar con el seguimiento de los profesionales que conocen su cuadro de salud.
El hombre, de 30 años, se encuentra privado de su libertad y padece diabetes tipo 1, por lo que necesita aplicarse insulina de manera permanente. Permanece internado en terapia intensiva del Hospital de Puerto San Julián desde el sábado 5 de septiembre y, según explicó su familia, su estado continúa siendo delicado luego de atravesar distintas complicaciones.
De acuerdo con lo manifestado por la familia, desde el hospital ya se habría iniciado el pedido de derivación. Sin embargo, aseguran que todavía no recibieron una respuesta favorable para concretar el traslado. Sus allegados sostienen que en Caleta Olivia podría ser asistido por su diabetólogo y por profesionales familiarizados con su tratamiento.
“Me dicen que las derivaciones hacia Caleta siempre son difíciles y que muchas veces depende de los familiares que puedan insistir y trasladarse”, expresó una familiar de Jonathan, quien permanece en Puerto San Julián acompañando a su hija y aseguró que no cuenta con posibilidades de viajar de manera constante entre ambas localidades.
El pedido, remarcaron, responde exclusivamente a una necesidad sanitaria y no busca modificar su situación procesal. La familia reclama que el hombre pueda acceder a los recursos y profesionales necesarios para continuar con su atención médica. “Necesito estar con él porque su estado de salud es delicado y necesita atención y seguimiento especializado”, manifestó su pareja.
El reclamo se sostiene desde el año pasado
Durante el mes de abril del año 2025 la pareja del interno, Guadalupe Martínez, había sido entrevistada por La Opinión Austral afuera de las instalaciones de la Cámara Criminal de Caleta Olivia, donde se encontraba junto a familiares y amistades realizando un reclamo. La mujer le solicitaba a los jueces que a su pareja le den la prisión domiciliaria debido a su condición de salud.
Por entonces, Casas llevaba siete meses detenido por un hecho de robo ocurrido en 2017. Martínez había explicado que padecía diabetes tipo 1 y era insulinodependiente, y advertía que las condiciones de encierro estaban repercutiendo sobre su organismo. “Le está costando su vida”, había expresado durante una entrevista con La Opinión Austral.
En ese momento, la mujer también había señalado que la diabetes era una enfermedad que podía verse afectada por el estado emocional y que su pareja atravesaba un cuadro de depresión, con dificultades para controlar los niveles de azúcar en sangre. Martínez había cuestionado entonces que se considerara que la enfermedad no era terminal y sostuvo que, sin el cuidado adecuado para una persona insulinodependiente, las consecuencias podían agravarse.
Además, había destacado el cambio que, según su testimonio, Jonathan había realizado desde 2019. Contó que se había incorporado al Partido Obrero, que tenía intenciones de continuar estudiando, realizaba trabajos ocasionales y participaba de un plan social en el barrio Miramar. La pareja tiene una hija de cinco años.
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