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La presencia argentina en el regreso a la Luna no siempre ocupa los titulares principales, pero sí tiene un rol técnico clave que despierta interés en el ámbito científico. En ese entramado aparece Gabriel Sanca, ingeniero oriundo de Comodoro Rivadavia, quien integra el equipo que desarrolla un microsatélite que viajará como parte de la misión Artemis 2.
El proyecto, denominado Atenea, pertenece a la CONAE y consiste en un satélite de pequeñas dimensiones que será incluido como carga secundaria durante el lanzamiento. Su objetivo es poner a prueba nuevas tecnologías y realizar ensayos en órbita.
Desarrollo tecnológico desde la universidad
Lejos de una narrativa épica, el trabajo de Sanca se inscribe en una red de cooperación entre instituciones científicas y académicas. Desde la Universidad Nacional de San Martín, donde se desempeña, el equipo avanza en el desarrollo de sistemas electrónicos aplicados a la industria espacial.
El dispositivo en cuestión es un CubeSat, un tipo de satélite modular de apenas unos centímetros de tamaño y alrededor de 12 kilos de peso. A pesar de su escala reducida, está diseñado para probar tecnologías que aún no fueron utilizadas en vuelo y realizar mediciones específicas en el espacio.
Sensores de alta precisión y estudio de radiación
Uno de los principales objetivos del proyecto es estudiar la radiación y validar sensores de alta sensibilidad. En ese sentido, se trabajará con dispositivos capaces de medir niveles mínimos de luz, incluso a escala de fotones individuales, lo que representa un avance significativo para futuras misiones científicas.
Una misión clave del programa Artemis
Mientras tanto, la misión Artemis 2 continúa ajustando su cronograma debido a la complejidad del programa. Aunque en un inicio se proyectaba avanzar rápidamente hacia el alunizaje, la agencia espacial decidió reprogramar esa etapa para más adelante, extendiendo los plazos de uno de los proyectos más importantes de las últimas décadas.
En este contexto, el lanzamiento de Artemis 2 adquiere un valor estratégico: no solo llevará a cuatro astronautas a orbitar la Luna durante aproximadamente diez días, sino que también pondrá en órbita una amplia variedad de desarrollos tecnológicos, entre ellos el satélite argentino.
Expectativas y experiencia en Estados Unidos
Sanca incluso formó parte de una delegación que viajó a Estados Unidos para presenciar una de las fechas previstas de despegue en el Centro Espacial Kennedy, que finalmente fue suspendida por cuestiones técnicas.
A pesar de las demoras, el equipo mantiene expectativas de que el lanzamiento se concrete en una nueva ventana. Además, el evento será seguido desde Argentina con actividades organizadas en ámbitos académicos y científicos.
De la curiosidad a la ciencia internacional
Más allá del impacto global de la misión, la historia del ingeniero refleja el valor de la formación científica y el desarrollo tecnológico en el país. Criado en Comodoro Rivadavia, su interés por el espacio comenzó desde chico, impulsado por la curiosidad y la divulgación.
Hoy, su trabajo forma parte de una red internacional donde la ciencia argentina logra posicionarse en proyectos de alcance mundial.
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