Your browser doesn’t support HTML5 audio
Trabajador, bien chacarero, descendiente de galeses y orgulloso de sus raíces, llegó a la política casi sin buscarlo y construyó su liderazgo desde la cercanía. Fue dos veces intendente y convirtió la defensa de Gaiman en una cuestión personal. Quienes lo conocieron recuerdan su simpleza, su carácter testarudo y una manera de gestionar alejada de los protocolos.
Su muerte, tras una compleja cirugía cardíaca, provocó una despedida multitudinaria y abrió ahora el proceso para elegir a quien completará su mandato. Pero no le dará paso de ninguna manera, al olvido. Gaiman despidió a su intendente, pero fundamentalmente despidió a un vecino como cualquier otro vecino. Votado, elegido.
Eso pareció reflejarse durante las horas posteriores a conocerse la muerte de Darío James. Hubo dirigentes políticos, funcionarios provinciales, productores, trabajadores, militantes radicales, adversarios y amigos. Pero, sobre todo, hubo vecinos. Muchos vecinos identificados con su política “campechana” en donde la escucha era más importante que un sello en la mesa de entradas.
El gimnasio municipal de Gaiman se convirtió durante la mañana en el punto de encuentro de un pueblo golpeado por una noticia que pocos esperaban. Después, el dolor acompañó el recorrido hasta el cementerio municipal, donde otra multitud se reunió para darle el último adiós.
Vida pública
James murió luego de ser sometido a una compleja intervención cardíaca en Trelew. Transitaba su segundo mandato como intendente y desde comienzos de julio permanecía de licencia debido a su estado de salud. Había decidido, además, que al finalizar esta gestión no volvería a presentarse como candidato. Quería parar y cuidar su salud. Y, posiblemente, regresar a aquella vida que conocía desde mucho antes de convertirse en intendente.
Porque la historia política del “Galenso” James tuvo una particularidad: antes de ser un político, había sido durante décadas un trabajador de Gaiman. Antes que intendente, vecino.
Nacido y criado en la localidad, descendiente de familias galesas, James llevaba con orgullo esa pertenencia. Era trabajador, chacarero, productor agrícola, apicultor y había integrado también el cuerpo de Bomberos Voluntarios.
Durante más de tres décadas trabajó en la Cooperativa Eléctrica de Gaiman, labor que esperaba retomar al término de su mandato. Allí transcurrió buena parte de su vida laboral antes de que la política partidaria lo colocara frente a un desafío que terminaría transformándolo en una de las figuras más importantes del radicalismo chubutense de los últimos años.
Participación política
Estaba afiliado a la Unión Cívica Radical desde joven y también había militado sindicalmente en Luz y Fuerza, pero durante mucho tiempo permaneció lejos de los primeros planos electorales. Hasta que en 2019 aceptó ser candidato a intendente. Ganó con alrededor del 55 por ciento de los votos y consiguió que el radicalismo recuperara el municipio después de dos décadas. Cuatro años más tarde volvió a recibir el respaldo de los vecinos y fue reelecto para gobernar hasta 2027.
Su explicación sobre por qué había decidido involucrarse era tan sencilla como su manera de hacer política. Nunca usó frases que solían utilizar sus pares. Solo mirar a los ojos y dar la mano con la franqueza del apriete. Un sello que no necesitaba firmas, ni escribanos. Todo eso representaba bastante bien su personalidad.
Era un intendente que hablaba cara a cara pero que también golpeaba la mesa ante un primer “no”. Y así como solía mantener un carácter tranquilo y respetuoso, solía defender sus ideas hasta el final con el rostro enrojecido. James construyó su identidad política desde una lógica simple: estar.
Estar en el municipio, recorrer, escuchar y discutir personalmente cuando algo no le gustaba. No necesitaba demasiados intermediarios para hablar con un vecino y tampoco parecía demasiado interesado en construir la distancia que muchas veces impone un cargo. Quienes compartieron su gestión lo recuerdan como uno de los primeros en llegar y, muchas veces, uno de los últimos en retirarse.
Raúl Ferrero, presidente del Concejo Deliberante y quien había quedado interinamente al frente del Ejecutivo durante la licencia de James, destacó precisamente esa manera de ejercer el poder. Para Ferrero, James consiguió convertirse en un referente a partir del respeto y no de la imposición. Su autoridad surgía de su presencia cotidiana, de su trabajo y de una forma directa de relacionarse con la comunidad. Esa cercanía explica en parte la dimensión que alcanzó su despedida. No era solamente el intendente.
Para muchos seguía siendo Darío. El vecino. El trabajador de la Cooperativa. El chacarero. El galenso orgulloso de Gaiman.
“Era auténtico”. También tenía carácter. Y mucho, quizás en exceso. James podía enojarse, discutir y ponerse testarudo cuando estaba convencido de algo. Él mismo solía definirse como “políticamente incorrecto”.
No intentaba ocultarlo. El gobernador Ignacio Torres, uno de los dirigentes que participó de la despedida, recordó precisamente esa faceta. “Darío era auténtico. Se enojaba mucho, pero siempre con convicción. Defendía lo que podía. Terco a veces, pero para bien, y cuando se ponía algo en la cabeza le daba para adelante, para adelante, para adelante”, expresó.
Muchas de aquellas discusiones tenían un denominador común: Gaiman.
James podía reclamar, insistir y volver a reclamar cuando entendía que su pueblo necesitaba algo. En esas ocasiones aparecía el hombre testarudo que describen sus amigos y compañeros políticos. No era una defensa abstracta de un territorio. Era “su” Gaiman.
El lugar donde había nacido, trabajado y formado su familia. Su forma de gobernar estuvo atravesada por esa pertenencia.
La política provincial también sintió el impacto. Durante la despedida estuvieron presentes dirigentes de distintos sectores, intendentes, diputados, referentes radicales, el ex gobernador José Luis Lizurume, el intendente de Rawson, Damián Biss, y el gobernador Ignacio Torres, entre otros.
Y fue el propio gobernador quien eligió recordar al hombre antes que al dirigente. “A un amigo, un gran padre, un gran hijo, un gran vecino. Más allá de su figura como intendente, es una persona de Gaiman que es reconocida por ser buena persona, y creo que ese es el legado más importante que puede dejar cualquiera”, expresó.
El gobernador también reveló un detalle de las últimas horas antes de la intervención quirúrgica. James sabía que enfrentaba una operación compleja. Sin embargo, incluso en ese momento su preocupación estaba puesta en su familia, especialmente en sus hijas, y en pedirles a sus amigos que las acompañaran.
Para Torres, la multitud que llegó a despedirlo terminó siendo una demostración del vínculo que James había construido durante toda su vida. “Hoy todo el afecto que le está brindando la gente es la muestra de eso”, señaló. Y agregó: “Es una gran pérdida para la provincia, es una gran pérdida para Gaiman”.
Darío James ya había tomado una decisión política antes de ingresar a la etapa más complicada de su enfermedad. No buscaría un tercer mandato. Su segundo período debía ser el último. Había comenzado a hablar de regresar a la Cooperativa y recuperar una vida con menos exigencias. Incluso cuando algunos dirigentes le planteaban que podía continuar su carrera en otro ámbito —por ejemplo, como diputado provincial—, su respuesta era negativa. La razón era principalmente su salud.
A principios de julio solicitó licencia y Raúl Ferrero asumió interinamente las funciones del Ejecutivo. Posteriormente esa licencia se extendedió mientras avanzaba el tratamiento por una infección cardíaca que requería una intervención compleja que no pudo superar.
Su muerte genera ahora una situación institucional inédita que deberá comenzar a resolverse mientras la comunidad todavía atraviesa el duelo. La Carta Orgánica Municipal establece que, al faltar más de un año para finalizar el mandato, deberá convocarse a elecciones para elegir a un nuevo intendente. La convocatoria tendría que concretarse dentro de los próximos 60 días.
El proceso requerirá además consultas con las autoridades electorales provinciales debido a que todavía existen aspectos de la normativa electoral municipal que necesitan reglamentación local. Habrá candidatos, acuerdos, discusiones partidarias y finalmente una elección para determinar quién completará el período que James había iniciado en diciembre de 2023. Será inevitable que sobre ese proceso sobrevuele su figura. Porque durante los últimos años James consiguió algo que excedió una elección: transformó un liderazgo surgido casi tardíamente en una referencia política para Gaiman. Y en un vecino querido honrado, despedido por todo un pueblo.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia