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La comunidad católica de Comodoro Rivadavia despidió este miércoles con profunda emoción al obispo emérito Joaquín Gimeno Lahoz, en una Catedral San Juan Bosco colmada de fieles que participaron de la misa presidida por el actual obispo de la Diócesis, Jorge Wagner. En una celebración cargada de recuerdos, gratitud y oración, destacó el legado de quien dedicó gran parte de su vida a acompañar a las comunidades más necesitadas de la Patagonia.

Durante la homilía, Wagner recordó los últimos años de Lahoz y el profundo dolor que le provocaba el deterioro de su salud, que le impedía recorrer las parroquias y participar de las actividades pastorales como siempre había deseado.

Con su sencillez y espíritu fraterno ha dejado huellas en la comunidad“, expresó el obispo ante cientos de fieles provenientes de distintas parroquias de la Diócesis de Comodoro Rivadavia. También reflexionó sobre el sentido de su partida: “Una partida es un signo, significa que hay un mensaje y que algo podemos tomar para nuestra propia vida y nuestra propia vocación”.

El obispo Jorge Wagner presidió la misa de este miércoles en la Catedral San Juan Bosco. Destacó la sencillez y el espíritu fraterno de Lahoz. Foto: Pablo Vidal

Wagner repasó el camino pastoral de Lahoz y destacó el amor que siempre manifestó por las comunidades donde desarrolló su ministerio, especialmente en Azul, El Maitén y Comodoro Rivadavia, lugares que marcaron profundamente su vocación misionera. Al finalizar la celebración agradeció su servicio a la Iglesia y pidió que continúe acompañando espiritualmente a la diócesis desde la casa del Padre.

Continúan las ceremonias para despedir al obispo emérito

Las actividades litúrgicas en homenaje a Joaquín Gimeno Lahoz continuarán este jueves desde las 8 de la mañana, cuando volverán a abrirse las puertas de la Catedral San Juan Bosco para que los fieles puedan darle el último adiós.

A las 12 se celebrará la misa exequial, que será concelebrada por obispos y sacerdotes de distintas diócesis de la región que llegarán especialmente para despedir al sexto obispo de Comodoro Rivadavia.

Finalizada la ceremonia religiosa, el cortejo fúnebre partirá hacia el Cementerio Oeste, donde alrededor de las 14 se realizará el sepelio en el Panteón del Obispado. Allí descansarán los restos del obispo emérito, quien eligió permanecer en Comodoro Rivadavia, la ciudad que hizo propia después de más de tres décadas de servicio pastoral en la Patagonia.

El legado del “Padre Joaquín”, un pastor cercano a la gente

Más allá de los cargos que ocupó dentro de la Iglesia Católica, Joaquín Gimeno Lahoz prefería ser llamado simplemente “Padre Joaquín”. Nacido el 6 de octubre de 1948 en La Mata de los Olmos, Teruel, España, fue ordenado sacerdote en 1973 y apenas dos años después llegó como misionero a la Argentina.

El obispo emérito Joaquín Gimeno Lahoz

Su primera misión fue en la Diócesis de Azul, donde desarrolló una intensa labor pastoral antes de trasladarse en 1996 a Chubut. Desde El Maitén recorrió durante años las comunidades rurales de Cushamen y Colonia Cushamen, compartiendo la vida cotidiana de pobladores y pueblos originarios.

En 2006 fue designado Vicario General de la Diócesis de Comodoro Rivadavia y en 2010, por decisión del papa Benedicto XVI, asumió como obispo diocesano. Su ministerio estuvo marcado por un estilo austero, humilde y profundamente cercano, priorizando siempre el encuentro con las personas por encima de los protagonismos.

Durante su gestión acompañó a la comunidad en momentos difíciles, como el devastador temporal que afectó a Comodoro Rivadavia y la pandemia de COVID-19, cuando reclamó que la dimensión espiritual también fuera considerada en medio de las restricciones sanitarias.

Su salud comenzó a deteriorarse tras sufrir un infarto en 2014, aunque nunca dejó de preocuparse por las parroquias ni de acompañar espiritualmente a los fieles. Al cumplir los 75 años presentó su renuncia, aceptada por el papa Francisco en octubre de 2023, permaneciendo desde entonces en Comodoro Rivadavia, la tierra que eligió para vivir y también para descansar.

La Diócesis destacó que, más allá de los distintos cargos que desempeñó, mantuvo siempre “el mismo corazón misionero”, caracterizado por la sencillez, la austeridad, la cercanía y una entrega generosa al servicio de la Iglesia.

Con su partida, la comunidad despide a uno de los pastores más queridos de la Patagonia. Sin embargo, el legado del Padre Joaquín permanece vivo en miles de personas que encontraron en él a un hombre comprometido con la fe, cercano a los más humildes y convencido de que la misión de la Iglesia se construye caminando junto a su pueblo.

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