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Un niño de 9 años murió el lunes 7 de septiembre luego de caer desde una ventana del séptimo piso de la Torre III del complejo habitacional Las Torres, en Comodoro Rivadavia. El hecho tuvo una fuerte repercusión en la comunidad que no sale de su conmoción.
En diálogo con un Radiovision 99.5 fm, la docente Romina Saltiva recordó el vínculo que había mantenido con el menor durante su paso por la escuela y expresó el profundo dolor que atraviesa a quienes lo conocieron.
“Es un dolor impresionante. Él era alumno de otra colega, pero hemos compartido muchos momentos con el nene, desde sus angustias y desde poder contenerlo”, relató.
Saltiva explicó que, aunque el niño pertenecía al grado de otra maestra, la institución trabajaba de manera articulada para acompañarlo. “En nuestra escuela siempre trabajamos en equipo. Primero están los niños y, desde lo emocional, él era muy emotivo. Esos abrazos que necesitaba, como todo niño de esa edad, porque lo vincular es fundamental”, señaló.
La docente sostuvo que el acompañamiento emocional debe ocupar un lugar central dentro de las escuelas y remarcó la importancia de que los niños puedan reconocer y gestionar lo que sienten. “Un niño feliz es un niño que aprende”, afirmó.
En ese sentido, contó que trabaja junto a colegas y especialistas en una propuesta para incorporar la educación emocional como espacio curricular dentro del sistema educativo. Según explicó, el proyecto contempla el abordaje de las habilidades emocionales de niños y adolescentes, además del trabajo conjunto con docentes y familias.
“Tenemos que enseñar a administrar las emociones. Las emociones están presentes constantemente; lo que hay que saber es cómo gestionarlas”, expresó Saltiva, quien también indicó que la iniciativa cuenta con alrededor de 13.000 firmas y que fue presentada ante referentes del ámbito educativo y político.
La docente remarcó que el objetivo del proyecto no responde a una bandera partidaria, sino a la necesidad de brindar herramientas de acompañamiento desde las instituciones. “Somos muchos docentes y especialistas en educación, psicopedagogos y psicólogos que estamos trabajando interdisciplinariamente con esta ley”, sostuvo.
Consultada sobre las circunstancias de la muerte del menor, Saltiva manifestó que, de acuerdo con lo que conoce, considera que se trató de un accidente. No obstante, las circunstancias del hecho deberán ser determinadas por la investigación judicial.
Finalmente, pidió que el caso sirva para abrir una discusión sobre el acompañamiento de las infancias y evitar que otros niños atraviesen situaciones similares. “Lo único que quiero es que veamos, que nos sentemos con quienes corresponda en educación y que nos den la posibilidad de trabajar esto por nuestros niños. Hoy pido que no haya más un niño como él”, concluyó.
El miércoles 9 de septiembre se iba a realizar el sepelio del niño, en medio del dolor de sus familiares, allegados y miembros de la comunidad educativa que lo había acompañado. La investigación continúa en curso. Los datos sobre la mecánica de la caída y las responsabilidades deberán ser establecidos por la Justicia.
El hecho
De acuerdo con las primeras informaciones, el menor se encontraba al cuidado de una niñera cuando, por circunstancias que todavía son materia de investigación, cayó desde el departamento. Tras el impacto, el niño fue asistido por personal médico y trasladado de urgencia al Hospital Regional, donde finalmente se confirmó su fallecimiento.
Según trascendió, el menor impactó contra el toldo de un kiosco ubicado dentro del complejo. Vecinos que advirtieron lo ocurrido solicitaron ayuda y colaboraron durante los primeros momentos, hasta la llegada de los equipos de emergencia. En el lugar trabajaron efectivos de la Policía del Chubut y personal de Bomberos.
El cuerpo fue trasladado posteriormente a la morgue judicial, donde se dispuso la realización de la autopsia correspondiente. La pesquisa busca reconstruir qué ocurrió dentro del departamento, establecer desde qué sector exacto se produjo la caída y determinar las circunstancias previas al hecho.
En ese marco, la niñera, de 39 años, permaneció demorada durante más de cinco horas en la Seccional Primera. Según había informado el jefe de la Unidad Regional de Comodoro Rivadavia, Cristian Mulero, la mujer había quedado a disposición de la Justicia en el marco del artículo 215 del Código Procesal Penal y, debido a una crisis nerviosa, inicialmente no había podido ser entrevistada.
Durante las primeras diligencias se procedió además al secuestro de su teléfono celular y del dispositivo perteneciente al menor. Finalmente, pasadas las 21:30 del lunes, la mujer recuperó la libertad, aunque la investigación continúa abierta. Su presencia en el domicilio forma parte de las circunstancias que deberán ser verificadas por los investigadores y no implica, por sí sola, una atribución de responsabilidad.
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