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Asunción se transformó por estos días en uno de los grandes centros del patinaje artístico mundial. Paraguay recibe el Mundial de Patinaje Artístico, una de las competencias más importantes del calendario internacional, que se desarrolla en el marco de los World Skate Games Asunción 2026 y reúne a atletas de más de 40 países.
La competencia tiene como escenario a la SND Arena, complejo deportivo que fue reacondicionado para recibir a las principales figuras de la disciplina y que será sede del certamen hasta el 17 de octubre. Allí confluyen cientos de deportistas que compiten en las distintas modalidades del patinaje artístico, en una cita que combina el alto nivel deportivo con la presencia de delegaciones de todo el mundo.
En ese contexto internacional, la Argentina vuelve a decir presente y entre sus representantes se encuentra Abril Ortega, quien atraviesa una competencia muy especial: es su último Mundial como patinadora.
Para la deportista santacruceña, esta participación tiene un significado que excede ampliamente lo deportivo. Después de tantos años de entrenamientos, sacrificios, caídas, aprendizajes, lágrimas, alegrías y sueños cumplidos, llegó el momento de cerrar una etapa que marcó profundamente su vida.
Antes de emprender el viaje hacia Paraguay, su mamá compartió un emotivo mensaje que reflejó la dimensión de este momento.
“Hoy partimos rumbo a tu último Mundial, a ese último torneo en el que vas a volver a brillar sobre una pista que fue testigo de tantos sueños, esfuerzos y momentos inolvidables”, escribió.

Las palabras resumen una historia construida durante años alrededor de una pista. Una historia que, para Abril y su familia, estuvo atravesada por el esfuerzo cotidiano y por la decisión de continuar persiguiendo un sueño aun en los momentos más difíciles.
Su mamá le pidió que viviera esta última experiencia de una manera diferente, con la tranquilidad de saber que todo lo que debía demostrar ya estaba hecho.
“Disfrutá cada segundo, cada música, cada movimiento y cada instante sobre esa pista que tantas veces te vio luchar, crecer y convertirte en la mujer y la deportista que sos”, expresó.
Y agregó: “No tenés que demostrarle nada a nadie, porque con todo lo que hiciste ya nos diste un orgullo inmenso. Tu camino, tu entrega y tu pasión hablan por vos”.
La despedida también estuvo acompañada por un reconocimiento a todas las personas e instituciones que fueron parte del camino de Abril y que colaboraron para que pudiera continuar representando a la Argentina en el máximo nivel.
A lo largo de su trayectoria, Abril llevó consigo no solamente los colores de la Selección Argentina, sino también el nombre de Santa Cruz y de Río Gallegos. Esa representación aparece nuevamente como uno de los grandes motivos de orgullo en este último capítulo mundialista.
“Siempre llevaste con orgullo la bandera de la Selección Argentina, Santa Cruz y Río Gallegos”, destacó su mamá.
Mientras el Mundial avanza en Asunción y las principales figuras del patinaje internacional buscan quedarse con los títulos, Abril vive su propia competencia desde un lugar diferente. La importancia del resultado convive con la certeza de que cada minuto sobre la pista tiene ahora un valor especial.
“Mi reina, hoy llega tu último día en la pista”, expresó, antes de volver a repasar todo aquello que estuvo detrás de la carrera deportiva de su hija: cada entrenamiento, cada sacrificio, cada caída, cada lágrima, cada sonrisa y cada sueño perseguido.
“Patiná con el corazón, como siempre lo hiciste. Dejá en esa pista todo lo que sos, todo lo que aprendiste y todo el amor que pusiste en este camino”, fue el mensaje.
Pero la despedida de la competencia no significa el final de su vínculo con el patinaje. Por el contrario, comienza a abrirse una nueva etapa. Según contó su mamá, a partir de ahora Abril estará del otro lado de la pista, acompañando y esperando la salida de sus propios patinadores junto a Pattinaggio Sud.
Así, aquella niña que alguna vez soñó con volar sobre una pista comienza a cerrar su etapa como atleta para darle paso a un nuevo rol dentro de la disciplina.
“Cuando te miro, no veo solamente a la patinadora de la Selección Argentina: veo a mi hija, a esa nena que un día soñó con volar sobre una pista y que, con esfuerzo, valentía y perseverancia, hizo realidad sus sueños”, escribió su mamá.}

En Asunción, mientras el Mundial reúne a la elite del patinaje artístico y convierte a Paraguay en el centro de atención de la disciplina, Abril Ortega escribe las últimas páginas de su historia mundialista como competidora.
Y lo hace, una vez más, llevando consigo la bandera argentina, el orgullo de Santa Cruz y el nombre de Río Gallegos.
“Volá hoy una última vez, mi reina”, fue el pedido de su mamá.
Una última vez sobre la pista. Una última vez vistiendo los colores que tantas veces representó. Y una última oportunidad para disfrutar de aquello que durante tantos años fue mucho más que un deporte: fue un sueño convertido en realidad.
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