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La competencia deportiva ya no se define únicamente por la preparación física o la técnica. En los últimos años, la psicología deportiva se ha consolidado como una herramienta clave para comprender cómo la mente influye en el rendimiento, la presión competitiva y la capacidad de recuperación de los atletas.
Desde el manejo de la ansiedad antes de una final hasta la construcción de la confianza en momentos decisivos, el trabajo mental se ha convertido en un componente esencial dentro del entrenamiento de alto rendimiento. Sobre estas bases entrevistamos a la Psicóloga Deportiva de la ciudad de Río Gallegos Lic. Camila Dose.
¿Qué fue lo que despertó su interés por esta profesión?
En el último año de escuela, decidí estudiar Psicología; en tercer año de la carrera ya estaba decidida que quería trabajar con deportistas. Yo siempre hice deporte y además me interesaba el trabajo de campo, ya que un psicólogo deportivo trabaja en el consultorio y fuera de él, observando al deportista en entrenamientos y competencias.
¿Cuál diría que es la principal diferencia entre la psicología tradicional y la psicología deportiva, sobre todo al inicio de un tratamiento?
La Psicología Deportiva es una especialidad, de las tantas especializaciones que existen una vez que uno se recibe de psicólogo. Lo más importante y lo que siempre destaco, es que los deportistas son personas, entonces cuando llegan al consultorio, primero evaluamos si hay síntomas o alguna cuestión personal que ellos sientan que deben trabajar antes de entrar de lleno al deporte, ya que no podemos “separar” a la persona del deportista.
También el enfoque psicodeportológico no es lineal, por eso es necesario encuadrar y ver en qué momento es pertinente hacer foco a la problemática que presente el deportista, tanto en lo personal y en lo deportivo. En sí, la diferencia es que existen técnicas muy específicas y propias de la psicología deportiva para evaluar por ejemplo, autoconfianza, atención, concentración, motivación, el control del estrés o de la presión, y en caso de deportes grupales, también la cohesión grupal.
¿Cuál es la causa o la búsqueda más común por la que se acercan los deportistas a su consultorio?
Muchas veces no hay un motivo muy claro de consulta, a veces asisten porque en caso de niños o adolescentes, sus padres observan ciertos indicadores en el deporte que llevan a que consulten, o bien, los derivan los entrenadores. Por supuesto que muchos deportistas toman la decisión de comenzar por sí mismos, lo cual es muy bueno. Cómo decía antes, una vez descartada la sintomatología clínica, se hace foco en lo deportivo. Lo explico con un ejemplo: a veces el deportista concurre y no sabe qué le pasa, siente ansiedad, o se frustra, entre otras cosas, entonces hasta que no pone en palabras lo que le sucede no toma conocimiento de ello, por eso evaluar con las técnicas ayuda a ver dónde estamos parados para plantear objetivos. No siempre que se acercan hay un “problema” específico, a veces quieren optimizar el rendimiento.
¿Existen tratamientos grupales para los deportes en equipo o siempre son tratamientos individuales?
Un psicólogo deportivo puede intervenir tanto individual como grupalmente, eso queda a elección de cada profesional. Varía mucho la demanda de acuerdo a la edad, el deporte, si es alto rendimiento o amateur, entre otros.
¿Qué lugar ocupa hoy la psicología deportiva en el alto rendimiento?
El “boom” ha sido con el Mundial 2022, dónde el arquero de la selección (NdelR: Emiliano “Dibu” Martínez) ha contado su experiencia y la importancia del psicólogo deportivo. Yo creo que cada vez más deportistas de alto rendimiento se dan cuenta de que es importante incluir al psicólogo en su equipo interdisciplinario.
¿Cómo ha ido evolucionando la resolución de los conflictos que experimentan los deportistas a lo largo de su carrera? ¿Qué tabúes piensa que se fueron derribando?
Antes se pensaba que ir al psicólogo era para “locos”, y pedir ayuda era signo de debilidad. La psicología deportiva existe hace un montón, el problema es que se desconoce la función e incluso en el deporte probablemente tampoco estaba bien visto pedir ayuda, por eso era esperable que el deportista estuviera deprimido o ansioso, con problemas de alimentación, entre otros diagnósticos.
¿Cree que la comunidad local está familiarizada con la psicología deportiva o aún hay cierto tabúes con esta disciplina?
Pienso que si hay desconocimiento de la especialidad es precisamente porque en Río Gallegos no abundan los psicólogos deportivos, no creo que tenga relación directa hoy en día con un tabú, sino por la falta de profesionales que hay en el área.
¿Ha tenido experiencias con clubes o entidades deportivas de la ciudad? ¿Encuentra puntos en común en quienes acuden a su consultorio que son exclusivos de los deportistas de nuestra ciudad?
En Río Gallegos, aún no. Si he podido trabajar en Buenos Aires (entre el 2017 y 2021) con dos equipos, de diferentes deportes y edades. Depende mucho del deporte y de la edad, los psicólogos trabajamos con evidencia científica y para ser precisa en esto habría que investigar ciertas variables deportivas y comparar. Desde mi experiencia, este punto varía mucho según el deporte, el rango etario y si es deporte de equipo o deporte individual.
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