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Después de un balance muy negativo en 2025, el tenis argentino tuvo un saldo apenas regular en esta edición de Roland Garros.
Se esperaba mucho más de varios de nuestros tenistas que, salvo la destacada labor de Juan Manuel Cerúndolo, dejó sabor a poco.
De menos hacía más, debemos señalar el pobrísimo torneo de Tomás Etcheverry, quien siendo el mejor tenista argentino clasificado, no pasó -una vez más- siquiera la primera ronda y salió del certamen tras perder con el portugués, Nuno Borges. El tenista dirigido por Waly Grinovero no logra mantener la regularidad necesaria que se requiere para estar adentro de la élite.
Misma suerte corrió Sebastian Báez que se fue en la misma instancia que Tomy y -debido a una lesión- debió abandonar frente a su compatriota Roman Burruchaga.
El hijo del campeón del mundo en México 1986 tuvo un buen desempeño y se despidió en segunda vuelta tras caer frente al canadiense, Felix Auger-Aliassime (4).
Poco para reprocharse tendrá Facundo Díaz Acosta quien tuvo un gran torneo proviniendo de la qualy e hizo todo lo que estuvo a su alcance para ganarle al estadounidense Lerner Tien, pero el cansancio le jugó una mala pasada y quedó ahí nomás de consumar su paso a tercera vuelta.
Otro que se marchó satisfecho del abierto de Paris fue Marco Trungelliti que le dio cabal batalla y le peleó el partido más de la cuenta a Karen Khachanov.
En este orden, también tuvo un desempeño aceptable Camilo Ugo Carabelli: el brujo fue eliminado por Andrev Rublev, un jugador que siempre es difícil y mucho más aún en polvo de ladrillo.
Sin dudas, a Mariano Navone no lo acompañó la suerte y en una batalla titánica terminó perdiendo por una diferencia exigua e ínfima versus Jacob Mensik, un tenista con condiciones notables que está llamado a grandes cosas. (¿Será el campeón de Roland Garros 2026?)
En tercera ronda Thiago Tirante salió de competencia tras caer ante el español Pablo Carreño Busta, y Francisco Comesaña -quien aún se debe estar reprochando la mala ejecución de un drop innecesario- perdió por un score muy ajustado frente a Mateo Barretini, quien finalmente lo dejó afuera de Roland Garros en un súper tie break en el quinto set. Muy loable el desempeño del tiburón de Mar del Plata que volvió a mostrar sus condiciones y su gran enjundia.
Y, sin dudas, habrá que dedicarle un párrafo aparte a Francisco Cerúndolo quien no logra salir de su propio laberinto y se atrapa con sus propios fantasmas: teniéndolo todo, pareciese que siempre se propone tropezar varias veces con la misma piedra.
Tenía todo para pasar sin grandes sobresaltos la tercera vuelta y pasar a octavos sin despeinarse, pero -otra vez- su carácter irascible embarró su talento y terminó sucumbiendo ante el estadounidense, Zachary Svajda, un jugador limitado.
Pero también no habrá que pasar por alto los recurrentes papelones que protagoniza el mayor de los hermanos Cerúndolo, quien insultó reiteradamente y delante de todos a su coach, Pablo Cuevas, a quien terminó echándolo del estadio. Recordemos que no es la primera vez que lo hace: Grinovero y Kevin Konfererak ya lo habían padecido anteriormente.
Por el lado de las mujeres, todo venía viento en popa para Solana Sierra. Ganó dos rondas pero en la tercera fue vapuleada por la rumana, Sorana Cirstea, con un furibundo 6/0 y 6/0.
De todos modos, el saldo fue positivo para la tenista marplatense.
Pasó así otro Roland Garros para la camada argentina que habiendo tenido mucho para haber llegado más alto nos deja un balance con sabor a poco.
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