Si bien, de la precaria cancha de cemento que habían construido detrás del edificio de la calle Alberdi, nacería años mas tarde el gimnasio “Tito Wilson”, considerado para ese tiempo el mas importante de la ciudad, los hispanistas no se quedaron sentados en los laureles.

Buscaron siempre la expansión de sus instalaciones, logrando obtener la propiedad de un terreno aledaño a la sede sobre la misma calle Alberdi y con un entusiasmo inusitado, comenzaron la construcción de lo que hoy se conoce como “El Elefante Blanco”.

Un fenomenal edificio de tres plantas y cincuenta metros de fondo que sería la gran obra de su tiempo. Pero dicha obra, presentó una serie de anomalías en su construcción, que impidieron su uso e incluso a la fecha se mantiene con reservas en su parte superior. Aunque en su interior existe un espacio adecuado para una cancha de básquetbol, en su centro con el piso superior como balcón y con muchas otras cuestiones que le hubiera dado a la institución la posibilidad de contar con una obra monumental para la época e incluso más que importante para la actualidad.
La banda en partido de futbol en la cancha de Hispano.
Durante un tiempo se construyó en el piso inferior una cancha de pádel y se mantiene hoy en funcionamiento con algunos comercios en el piso inferior, lo que a lo largo de los años se transformó en un problema para los celestes.
Inauguración cancha de Hispano 19 de diciembre de 1926.
Esto no fue impedimento. En el predio de la famosa manzana 188 donde estaba la cancha de fútbol, comenzaron con la construcción de una pileta de natación, la que sería la primera en Río Gallegos. Esta obra constituyó toda una obra de ingeniería, dado que hubo que enterrar tremendos pilotes para sostener una gran estructura en un piso relativamente complicado, lo que demandó una gran inversión y un gran trabajo y muchos hoy todavía recuerdan la impresionante excavación que demandó dicha construcción.
FOTO: JOSÉ SILVA / LA OPINIÓN AUSTRAL.
Con el impulso de sus socios y de un emprendedor fenomenal como Wenceslao “Piojo” Peisci, un brillante jugador de fútbol enamorado de la celeste, la pileta de inauguró el 28 de Mayo de 1978 y luego vendría la ampliación de un segundo natatorio que se inauguraría varios años después, inaugurada el 1 de Agosto de 2006, pero la primera parte ya estaba hecha y en funcionamiento.
Así se ve desde adentro el Wenceslao Peisci.
No conformes con lo que tenían, encararon por aquellos años la sesión de las tierras casi abandonadas de la chacra, que a principios de siglo el gobernador del territorio Juan Manuel Gregores había encarado en una zona de la periferia. Tras algunos altibajos, lograron contar con un predio considerable, mas que importante con espacios sociales y una gran arboleda con parrillas y otros elementos que usan sus socios habitualmente en el verano.

Una de las últimas obras de los celestes fue la construcción del gimnasio alternativo pegado al Tito Wilson, inaugurado el 27 de Abril de 1997, el que hoy cuenta con piso de parquet suspendido que se usa permanentemente para prácticas deportivas, y que forma parte de la gran estructura con la que cuentan actualmente.

Sin lugar a dudas el Hispano Americano ha logrado en estos 95 años de existencia, una expansión notable de su estructura , todo vinculado a la práctica de los deportes.

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