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Como si fuera una gran final, el partido entre Boxing Club y Camioneros de Río Grande fue trabado, difícil, friccionado, con todos los condimentos que se esperaban y más aún, con poco fútbol y mucho pelotazo; finalmente fue para los albiverdes, que sufrieron en la última parte una presión notable del equipo fueguino.

El encuentro comenzó con un calorcito saludable de la tarde dominguera, con mucho sol y poco nervio, pero en minutos nada más la cosa cambió porque el Boxing arrancó presionando principalmente por la izquierda, buscando las alternativas que le podían brindar sus valores, y allí estaba Facundo Erramuspe, apellido difícil pero juego veloz, un ariete importante para los locales que, en su casa, querían ser más.

El festejo de plantel albiverde tras meterse en “semis”. FOTO: PRENSA BOXING

En el mediocampo hubo de todo de movida, cosa que tuvo que manejar Diego Álvarez a puro silbato, y lo hizo bastante bien a pesar de las circunstancias. Así se fue iniciando un cotejo que prometía grandes situaciones y que las brindó a lo largo de los 90 reglamentarios, pero cuando faltaba uno, este buen árbitro adicionó nada menos que 8 minutos y el partido estaba caliente, con un dos a uno que llegó al final pero que tuvo matices trascendentes.

Cuando se llevaban 12 iniciales fue primero Marcelo Rodríguez quien le puso la cuota a favor del Boxing Club con un golcito saludable y benefactor, como para calentar el trabajo, y unos minutos más tarde, con ganas de cerrar la puerta a los rivales, Facundo Erramuspe, el ligerazo ladero por la izquierda, marcó un golazo con el empeine que puso a la hinchada que llenaba el “Pichón Guatti“, con tambores y cornetas, en lo más alto del escandalete ruidoso de la tarde.

El plantel completo de Boxing antes de iniciar el partido ante Camioneros de Río Grande. FOTOS: JUAN PALACIOS/LOA

Aquí pareció que iba para goleada, pero no pasaron más de cinco minutos para que el grandote Ismael Monte, disparado por la derecha, le pusiera una cuota de calidad al descuento, marcando un gol bien ejecutado, desde casi afuera del área y con un tiro que Agustín Gómez no pudo detener a pesar de su “volada” artística.

El partido se puso dos a uno y todo cambió con relación a lo que se había vivido en los minutos anteriores, porque ahora se incentivó el contraste en la mitad de la cancha, cambió el sol de la tarde por algo más fresquito y se llegó a terminar un primer tiempo que no clasificaba nada y que ponía todo con mucha tensión.

Facundo Erramuspe, autor de uno de los goles.

El segundo tiempo fue de discusión, de juego trabado, de pelotazo permanente, con algunos visos de calidad y con los fueguinos apretando, con la necesidad de empatar un encuentro que, si no, se les iba de las manos. Hubo momentos de verdadero esfuerzo, pero Boxing había mejorado bastante en la última línea, donde se destacaba Zalazar por la izquierda, e incluso cuando Clavel cambió a Burgos y a Erramuspe y entró Tobías Agüero, la cuestión siguió igual porque no había mucho para discutir: había que tratar de ejecutar y eso era lo complicado, con un juego que nunca fue claro, más bien un “potrerazo”, pero era casi una final.

El festejo de Boxing tras vencer a Camioneros. FOTO: JUAN PALACIOS/LA OPINIÓN AUSTRAL.

Así, y cuando faltaba muy poco y parecía que Boxing clasificaba ya para el paso siguiente, Diego Álvarez levantó las manitos marcando nada menos que 8 minutos de alargue y los fueguinos se agrandaron, presionaron, lo intentaron con todo, pero no se les dio y otra vez el Boxing les corta las claras intenciones, como viene sucediendo desde 2014 y después de nada menos que 18 partidos.

Matías Clavel, DT de Boxing.

Los albiverdes ganaron en su casa y, como expresó el DT Matías Clavel a La Opinión Austral, “los partidos son así, con mucho ritmo, hay que aguantar y tenés que convertir cuando se puede”, y enfatizó con un “…el que venga tendrá que jugar…”, o como dijo después el flaco Castillo: “sabíamos que iba a ser un partido complicado, como en cada paso que damos, sabiendo que hay un rival que se prepara de la misma manera…”.

El partido se “picó” y hubo cruces en los bancos de suplentes.

Finalmente vinieron los festejos y el respiro necesario, con un Facundo Erramuspe contento con el resultado y aclarando que “…sabíamos que iba a ser difícil, pero contento porque pudimos sellar la clasificación, fue durísimo y pensamos que iba a darse con el 2 a 0, pero se encontraron con ese gol y todo se complicó…”.

Por su parte, Julio Lezcano, defensor central y capitán del “Albiverde”, dijo al móvil de LOA: “Era una final para nosotros y también para ellos. Una serie abierta por el empate que se dio allá en Río Grande. Sabíamos que iba a ser un partido complicado. Como en cada paso que estamos dando sabemos que hay un rival que se prepara de la misma forma para poder llegar al objetivo que tenemos todos. El próximo será también complicado, una semifinal… estaremos los cuatro mejores de la mitad del país y creo que la felicidad esta de la clasificación solo tiene que durar hasta mañana para ya ponernos a trabajar en lo que viene.”

Julio Lezcano, capitan del Albiverde.

La tarde fresca y dura fue apagando el ruido de la hinchada albiverde y dando punto final a esta historia de fin de semana que se renueva muy pronto, porque el rival será Jorge Newbery, después de empatarle a los de Villalonga y con el tres a cero del encuentro anterior, el mismo nombre comodorense que jugara por primera vez con el Boxing Club en 1973, historia que prometemos contar en los próximos días, porque ahora Boxing tendrá que ensayar durante la semana, preparar otra vez a sus valores, revisar heridas y recuperar piernas y jugadores, porque aunque le hayan echado el arquero titular a los de Comodoro, siempre fueron y son un rival a tener muy en cuenta.

El plantel de Newbery festeja en el vestuario en Buenos Aires, tras empatar y meterse en semis.

El Torneo Regional sigue, las semifinales están adelante, el ímpetu albiverde pretende llegar muy lejos y la fuerza de otra “final” como esta se avecina a muy corto plazo.

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