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La estadística no miente y en el fútbol argentino, donde los clásicos suelen ser terreno hostil incluso para los más experimentados, el dato toma otra dimensión. Leonardo “Colo” Gil, mediocampista de Huracán, no perdió ninguno de los clásicos que disputó a lo largo de su carrera profesional. Y lejos de esconderse detrás de los números, lo asume con naturalidad. “Estoy contento. Gracias a Dios me tocó jugar varios clásicos en el fútbol argentino y no perdí ninguno hasta ahora. Estoy de racha”, reconoció en declaraciones al diario deportivo Olé tras el triunfo ante San Lorenzo en el estadio Tomás Adolfo Ducó.
El volante, nacido en Río Gallegos y formado futbolísticamente en Ferrocarril YCF, fue una de las figuras del Globo en un partido que significó mucho más que tres puntos. El éxito frente al Ciclón no solo cortó una racha inicial sin victorias en el Apertura, sino que reforzó una idea de juego que el plantel venía construyendo desde el inicio del torneo bajo la conducción de Diego Martínez.
Los números que respaldan al “Colo” Gil en los clásicos son contundentes. Con la camiseta de Huracán, ya disputó tres encuentros de este tipo: dos triunfos —en el Apertura 2025 y 2026, ambos en Parque Patricios— y un empate en el Clausura 2025 en el Pedro Bidegain. Pero el registro se amplía aún más si se repasa su recorrido por otros clubes del país. En total, Gil jugó 12 clásicos oficiales en Primera División y no conoció la derrota.
Durante su etapa en Estudiantes de La Plata enfrentó tres veces a Gimnasia, con dos victorias y un empate. Más tarde, en Talleres de Córdoba, se midió en dos oportunidades ante Belgrano, sumando dos igualdades. Y en Rosario Central fue donde más veces disputó este tipo de partidos: cuatro clásicos frente a Newell’s, con dos triunfos y dos empates, siempre con actuaciones destacadas. A esa racha se le suman ahora sus presentaciones con Huracán, donde todavía tiene al menos un clásico más por delante en el Clausura.
En diálogo con Olé, Gil también dimensionó el impacto del triunfo ante San Lorenzo en el presente del equipo. “Significa muchísimo, nos va a dar confianza. Terminamos de plasmar una idea con el técnico que nos gusta a todos. Había que confiar”, señaló el mediocampista, consciente de que el Globo venía de dos empates y una derrota en las primeras fechas del campeonato. Y agregó: “Sacamos unos tres puntos muy importantes para empezar a pensar en el objetivo de meternos dentro de los ocho primeros”.
En este Huracán, el riogalleguense se consolidó como una voz autorizada dentro del campo de juego. Es el único volante que permanece del mediocampo titular que fue subcampeón en 2025, luego de las salidas de Leonel Pérez al Gremio de Porto Alegre y de Matko Miljevic a Racing. Esa continuidad, sumada a su experiencia, lo posiciona como una de las piezas fijas del esquema de Martínez y como un referente silencioso en un plantel que atraviesa una etapa de recambio.
Consultado sobre qué cambió en relación a los primeros partidos del torneo, Gil fue directo y evitó eufemismos. “El deseo de querer ganar, de saber que jugamos con nuestra gente y en nuestra casa”, explicó. Y amplió: “Veníamos demostrando cosas muy buenas con Banfield, Independiente Rivadavia y Atlético Tucumán. Esta vez se pudo cerrar todo lo bueno que veníamos haciendo”.
Desde Río Gallegos hasta Parque Patricios, el recorrido de Leonardo Gil tiene una marca clara: regularidad, carácter y una presencia que se potencia en los partidos que más pesan.
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