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El bádminton santacruceño atraviesa un momento de crecimiento y cada vez son más los chicos y chicas que encuentran en este deporte una posibilidad de competir, superarse y proyectarse a nivel nacional. En Río Gallegos, ese proceso tiene entre sus protagonistas a las hermanas Sofía e Isabela Avaca y al profesor Rodrigo Gerván, quienes visitaron los estudios de LU12 AM680 para compartir sus experiencias, hablar de los desafíos de la disciplina y contar todo lo que viene por delante.
La actualidad muestra resultados concretos. En el reciente torneo Regional disputado en Caleta Olivia, que reunió a más de 120 participantes, la delegación del Club Vial tuvo una destacada actuación y consiguió medallas en prácticamente todas las categorías en las que participó. Para Gerván, además, el certamen tuvo un valor especial porque permitió que varios jugadores se federaran y comenzaran a sumar puntos con el objetivo de acceder al Campeonato Nacional, que se disputaría en Buenos Aires hacia fin de año, aunque todavía no tiene fecha confirmada.
En ese crecimiento también aparece Isabela Avaca, quien se convirtió en la única representante de Santa Cruz clasificada para los Juegos Evita Nacionales. La joven comenzó a practicar bádminton a los siete años, siguiendo los pasos de su hermano mayor, y ya cuenta con una experiencia previa en la competencia nacional: el año pasado terminó en el séptimo puesto. Ahora vuelve con otro objetivo y la ilusión de mejorar aquella actuación.

“Quedé séptima. Muy bien la experiencia, conocí a mucha gente y gente muy buena”, recordó Isabela durante la entrevista en LU12 AM680. Esta vez, además, llega con el aprendizaje de aquel primer viaje y con la confianza que le dieron los torneos disputados durante el año.
Su hermana Sofía también tiene motivos para mirar hacia adelante. A los nueve años comenzó a practicar la disciplina y, desde entonces, el bádminton se convirtió en una parte importante de su vida deportiva. Este año consiguió uno de los logros más importantes de su trayectoria al consagrarse campeona de los Juegos de Integración Patagónica.
Pero su recorrido también incluyó una experiencia que pudo haber significado un salto todavía mayor. Sofía fue preseleccionada juvenil e invitada a entrenar en el ámbito de la Selección Argentina. Sin embargo, según explicó Gerván, la falta de federación terminó siendo un obstáculo para continuar avanzando en ese proceso, una problemática que refleja una de las principales dificultades que atraviesa el deporte en Santa Cruz: la distancia y el costo que implica competir fuera de la provincia.
“Nos queda toda la competencia lejos. La distancia nos mata. Es mucha plata para ir a los nacionales o a los regionales”, explicó el entrenador. En muchas ocasiones, el esfuerzo económico termina recayendo sobre las familias, mientras que la falta de competencia frecuente también limita las posibilidades de crecimiento de los deportistas.
A pesar de esas dificultades, el proyecto sigue avanzando. Gerván comenzó a trabajar con el bádminton en 2014, casi por casualidad. Por entonces practicaba pádel y conoció la disciplina cuando fue incorporada a los Juegos Evita. Aquella experiencia despertó su interés y lo llevó a capacitarse y estudiar diferentes metodologías de enseñanza según las edades y necesidades de los jugadores.

Hoy, cerca de 40 alumnos forman parte de la actividad, una cifra que muestra el crecimiento experimentado durante los últimos años. El grupo incluye tanto niños que recién comienzan como adultos que se fueron incorporando recientemente.
“Los chicos ahora son el fruto de todo esto”, expresó Gerván al repasar un camino de más de una década. El objetivo, sin embargo, no pasa únicamente por formar jugadores competitivos, sino también por ampliar la base y conseguir que el deporte llegue cada vez a más personas.
En ese sentido, el trabajo en las escuelas ocupa un lugar fundamental. El entrenador explicó que permanentemente buscan nuevos talentos y que muchas veces son los propios hermanos de los jugadores quienes terminan acercándose a la disciplina. También destacó la incorporación de personas con discapacidad y recordó los buenos resultados obtenidos en los Juegos de Integración Patagónica, donde consiguieron una medalla de oro en la categoría PCD.
Para Sofía e Isabela, una de las claves del bádminton está precisamente en la posibilidad de disfrutar desde el primer momento. Ambas destacaron que, a diferencia de otras disciplinas que pueden generar frustración durante el aprendizaje inicial, en el bádminton es posible comenzar a jugar rápidamente. También resaltaron el respeto que existe entre los competidores y el carácter entretenido de cada partido.

Las dos prefieren disputar singles, aunque el deporte también contempla la modalidad de dobles. En determinadas competencias, incluso, los jugadores deben afrontar ambas especialidades, lo que exige una preparación específica y una adaptación permanente.
Gerván explicó que el entrenamiento se desarrolla durante todo el año de manera integral, aunque se intensifica el trabajo específico cuando se acerca una competencia importante. Al tratarse de un deporte individual, la corrección técnica jugador por jugador resulta fundamental. El equipo de trabajo está compuesto por tres profesores, lo que permite dividir los grupos y atender las necesidades particulares de quienes se preparan para cada torneo.
La preparación tampoco se limita a la cancha. El equipo recibió acompañamiento de la Secretaría de Deportes en áreas como psicología y kinesiología, dos aspectos que Gerván considera fundamentales para el desarrollo deportivo. En un deporte donde la concentración y el manejo de las emociones tienen un peso determinante, aprender a enfrentar la frustración forma parte del entrenamiento.
Sofía contó que durante sus primeros años le costaba mucho manejar las derrotas y que llegó a bloquearse cuando las cosas no salían como esperaba. Con el paso del tiempo y la experiencia acumulada en diferentes torneos, aprendió a convivir mejor con el error y a seguir adelante sin quedar atrapada en una jugada puntual.
Isabela también reconoció que todavía trabaja ese aspecto. Después de algunos partidos solía quedarse pensando en lo que podría haber hecho mejor, pero asegura que actualmente logró manejar mucho mejor esas situaciones.

Entre las experiencias que ambas guardan con especial cariño aparecen justamente aquellas derrotas que les permitieron medirse con jugadoras de gran nivel. Isabela recordó especialmente un partido disputado en los Juegos Evita ante una representante que integra la Selección Argentina. Perdió en el tercer set, pero se quedó con la satisfacción de haber dado todo y haber competido de igual a igual.
Los Juegos Evita representan, justamente, una oportunidad singular para las jóvenes promesas del bádminton, ya que permiten enfrentarse con deportistas que incluso cuentan con experiencia federada y nacional. Para quienes llegan desde provincias alejadas de los principales centros deportivos, ese roce constituye una experiencia fundamental.
Ahora Isabela tendrá una nueva oportunidad para seguir creciendo. Antes de los Juegos Evita, Río Gallegos será sede de un torneo que se desarrollará del 23 al 25 de octubre y que espera reunir alrededor de 100 jugadores. La competencia será una instancia importante para sumar rodaje y permitirá que deportistas de distintas categorías lleguen a la ciudad para compartir tres jornadas de actividad.
El crecimiento también se refleja en la diversidad de quienes se acercan. Gerván contó que recientemente se sumaron un joven francés y otro brasileño que se encuentran de intercambio, además de una niña de talla baja que comenzó a practicar la disciplina. Para el entrenador, ese movimiento demuestra que el bádminton tiene todavía mucho espacio para seguir creciendo.

“Si no le vas dando bola al semillero y te quedas solamente con los triunfos de los que van ganando, llega un momento que se termina”, explicó. Por eso, el trabajo apunta permanentemente a incorporar nuevos jugadores y ampliar la cantidad de personas que conocen y practican el deporte.
La falta de espacio y materiales aparece, sin embargo, como otro de los desafíos. El grupo cuenta con los elementos básicos para desarrollar la actividad, pero necesitaría más disponibilidad de gimnasios y escuelas para sumar días de entrenamiento. Actualmente, Sofía e Isabela entrenan dos veces por semana, entre una hora y media y dos horas por jornada.
Mientras tanto, el bádminton sigue ganando visibilidad. Lo que años atrás provocaba preguntas y caras de sorpresa cuando las hermanas Avaca contaban qué deporte practicaban, poco a poco empieza a ser reconocido por más personas.
Y detrás de cada medalla, cada torneo y cada clasificación aparece un proceso que combina esfuerzo familiar, trabajo de los entrenadores y el deseo de que una disciplina todavía joven en Santa Cruz pueda encontrar su lugar entre las grandes protagonistas del deporte provincial.
En LU12 AM680, Sofía, Isabela y Rodrigo dejaron en claro que el objetivo va mucho más allá de una competencia puntual. Hay una generación que está creciendo con una raqueta en la mano y una pluma en el aire, mientras el bádminton santacruceño busca seguir sumando jugadores, competencia y oportunidades.
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