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El último capítulo del Torneo Intercolegial de Básquetbol “Nadia Voisin” estuvo a la altura de una competencia que, durante cuatro jornadas, convirtió a la cancha en un verdadero punto de encuentro para estudiantes, docentes y familias. Hubo básquet, emoción, festejos, definiciones ajustadas y también espacio para detenerse, reflexionar y recordar el verdadero espíritu de una propuesta que volvió a trascender lo deportivo.
La segunda edición del certamen se desarrolló entre el 7 y el 10 de septiembre y reunió a estudiantes de 4.º y 5.º año de escuelas de gestión pública y privada. Con el acompañamiento del equipo supervisivo del Consejo Provincial de Educación y la coordinación del Club de Básquetbol San Miguel, el torneo volvió a apostar por el deporte como una herramienta de formación, integración y construcción de vínculos.
Y en la cancha, la definición de la Copa de Oro tuvo como gran protagonista al Colegio Salesiano “Nuestra Señora de Luján”, que completó una gran campaña y terminó levantando el trofeo de campeón. Detrás se ubicaron el Colegio “Nuestra Señora de Fátima”, la Escuela Industrial en Procesos Energéticos y el Colegio Industrial N.º 4 “José Menéndez”, que también fueron protagonistas de una instancia decisiva que coronó el recorrido de los equipos durante el torneo.

La Copa de Plata quedó en manos del C.P.E.S. N.º 23 “República de Guatemala”, seguido por el C.P.E.S. N.º 26 “Paula Albarracín de Sarmiento”, el C.P.E.S. N.º 25 “Lago del Desierto” y el C.P.E.S. N.º 17 “Mario Cástulo Paradelo”. En tanto, la Copa de Bronce tuvo como ganador al C.P.E.S. N.º 7 “Dr. Julio Ladvocat”, acompañado en las posiciones siguientes por el C.P.E.S. “Cincuentenario de LU12”, el C.P.E.S. N.º 41 “Osvaldo Bayer” y el C.P.E.S. N.º 16 “María R. de Battini” (Co-se-ba).
Pero el cierre tuvo mucho más que resultados y trofeos. La última jornada también ofreció un certamen de lanzamientos y un particular partido que tuvo como protagonistas a dos combinados de profesores. La pelota siguió viajando de aro en aro, aunque esta vez el resultado pasó a un segundo plano y el encuentro se transformó en otra excusa para compartir y celebrar el cierre del torneo.

Con las últimas posesiones consumidas y las copas ya definidas, llegó el momento de bajar el ritmo y darle lugar a la reflexión. El acto de cierre estuvo marcado por mensajes vinculados a la prevención del suicidio, en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio y del programa provincial EduActiva.
La presencia de la familia de Nadia le dio al momento una carga especial. También participaron el director provincial de Educación Secundaria, Atilio Ávila, autoridades del Club San Miguel y representantes de la comunidad educativa que acompañaron durante las distintas jornadas.
Uno de los símbolos que atravesó toda la competencia fue una bandera blanca que el Club San Miguel entregó a cada equipo. En ella aparecieron consignas sencillas, pero profundas: respetar, compartir, pedir ayuda y conversar. Cada escuela tuvo la posibilidad de intervenir su bandera y, al finalizar el torneo, todas fueron unidas para formar una gran bandera colectiva.

El gesto resumió buena parte de lo que buscó transmitir el “Nadia Voisin”: que el deporte puede abrir espacios para encontrarse, generar confianza, fortalecer los vínculos entre pares y poner en palabras aquello que muchas veces cuesta expresar.
También hubo medallas recordatorias para todos los estudiantes participantes. Un reconocimiento que, más allá del resultado obtenido, buscó poner en valor el compromiso de cada uno de los jóvenes que formaron parte de esta segunda edición.
Así, entre aplausos, festejos y abrazos, el Intercolegial “Nadia Voisin” cerró una nueva edición. El Salesiano se llevó la Copa de Oro y escribió su nombre como campeón de 2026, pero la celebración fue compartida por todos los colegios que hicieron posible una competencia que volvió a dejar una marca en el deporte escolar.
Porque hubo campeones, hubo copas y hubo partidos para recordar. Pero también quedó algo mucho más importante: una cancha convertida en espacio de encuentro, una bandera construida entre todos y un mensaje que atravesó cada jornada. Hablar, escuchar, acompañar y pedir ayuda también forman parte del juego. Y, en este torneo, fueron parte fundamental de la victoria.

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