Your browser doesn’t support HTML5 audio
Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia escribió una página dorada con una campaña que combinó regularidad durante la fase clasificatoria, fortaleza en los momentos decisivos y una identidad que se sostuvo hasta el último partido. El equipo terminó la etapa regular con 24 triunfos y 12 derrotas, alcanzando el segundo puesto de la tabla general con 60 puntos, una posición que confirmó sus aspiraciones de campeonato.
El camino hacia el título no fue sencillo. En los playoffs, el conjunto patagónico tuvo que superar series cerradas y partidos de enorme presión, demostrando capacidad de respuesta en cada instancia.

Un arranque sufrido ante Independiente de Oliva
En los cuartos de final, Gimnasia enfrentó a Independiente de Oliva en una serie que llegó hasta el quinto partido. Tras un comienzo favorable con victoria por 78-66, el equipo sufrió dos golpes consecutivos: cayó 78-76 y luego 74-66 como visitante.
Sin margen de error, Gimnasia mostró carácter y revirtió la historia. Ganó el cuarto encuentro por 81-71 y volvió a imponerse en el quinto partido por el mismo marcador para cerrar la serie 3-2 y avanzar a semifinales.

Una semifinal de máxima exigencia contra Ferro
La serie ante Ferrocarril Oeste volvió a poner a prueba al campeón. Gimnasia comenzó con dos victorias consecutivas: 81-77 y 79-74, pero Ferro reaccionó y llevó la definición nuevamente a un quinto juego tras imponerse 74-70 y 81-73.
En el partido decisivo apareció la mejor versión del equipo comodorense. Con una actuación dominante, Gimnasia derrotó a Ferro por 88-54 y selló el pase a la gran final con otra victoria por 3-2 en la serie.
La consagración frente a Quimsa
La final tuvo todos los condimentos de una definición histórica. Gimnasia golpeó primero como visitante con un triunfo por 82-73, y volvió a ganar en Santiago del Estero por un ajustado 80-79 para ponerse arriba en la serie.
Con la ventaja trasladada a Comodoro Rivadavia, el equipo aprovechó la localía y venció 76-59 en el tercer partido. Quimsa respondió en el cuarto encuentro con una victoria 77-74, y luego igualó las fuerzas al imponerse 88-60 en el quinto juego.
La definición quedó abierta hasta el sexto partido, donde Gimnasia mostró temple de campeón. Con una gran defensa y control del juego, derrotó a Quimsa por 68-56 y cerró la serie 4-2 para levantar el trofeo.

Los números de una temporada consagratoria
La campaña del campeón quedó respaldada por estadísticas que reflejan el funcionamiento colectivo. Gimnasia disputó 52 partidos, convirtió 4.152 puntos y tuvo un promedio ofensivo de 79,8 puntos por encuentro.
En los tableros acumuló 1.834 rebotes, con un promedio de 35,3 por partido, producto de 1.348 rebotes defensivos (25,9 de media) y 486 ofensivos (9,3 por juego).
El equipo registró además 1.132 faltas cometidas y recibió 1.018 infracciones, mostrando la intensidad física que caracterizó su recorrido.
Los protagonistas estadísticos del campeón
Entre los máximos anotadores apareció Anyelo Cisneros, líder ofensivo del equipo con 640 puntos y un promedio de 12,3 por partido. Lo siguieron Marcos Chacón, con 562 puntos (11,0 de promedio); Martiniano Dato, con 551 puntos (10,8); Emiliano Toretta, con 509 puntos (9,8); y Sebastián Carrasco, con 415 puntos (9,2).
Toretta también fue una pieza clave desde la conducción y la efectividad: terminó como el jugador con más triples convertidos, con 90 lanzamientos de tres puntos, y además lideró el rubro de asistencias con 162 pases gol.
En la defensa, Bryan Carabalí se destacó como máximo taponador del plantel con 115 bloqueos, mientras que Cisneros dominó varias categorías: fue el líder en tiros de dos puntos convertidos (201), rebotes totales (284) y recuperaciones (57).
Además, los jugadores con mayor cantidad de minutos disputados fueron Anyelo Cisneros (1336,16 minutos), Martiniano Dato (1285,71) y Emiliano Toretta (1265,41), reflejando el peso que tuvieron durante toda la temporada.

Un campeón construido desde la constancia
El equipo conducido técnica y tácticamente por Pablo Favarel no solo ganó una final: construyó un título a través de una temporada completa de regularidad, esfuerzo y respuesta en los momentos límite. Después de superar tres series exigentes y una final llena de emociones, el conjunto patagónico alcanzó la cima con una identidad clara: defensa, carácter y un equipo preparado para las grandes noches.

Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia