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Decir Hugo Manuel Bahamonde es decir Tehuelche. Pero decir Tehuelche también es decir los hermanos Bahamonde, porque si algo quiere dejar en claro “Manolo” es que el reconocimiento no lo toma como algo personal sino como la vigencia de una idea que nació hace mucho, entre un grupo de amigos y que se sostuvo a lo largo de los años gracias al apoyo y compromiso de sus hermanos “Caito” y Nico.

Eran principios de los años 2000, una de tantas juntadas entre un grupo de amigos de los barrios Jorge Newbery y 400 departamentos, cuando surgió la idea de armar un equipo. Corría la sal, corría el vino, pero también corrían las ganas de jugar a la pelota para distraerse, para seguir compartiendo tiempo juntos.

Así fue que se organizaron y jugaron su primer campeonato en el Polideportivo Campus ubicado en la calle Sureda, con el nombre Quilmes. Sin saberlo, ese sería el puntapié inicial para que después se anotaran en los torneos de la Asociación de Fútbol de Salón de Río Gallegos (AFUSA).

“Manolo” de saco y corbata cuando el equipo se llamaba Oscar Fund.

En esa época era muy común que los equipos se llamaran con nombres de comercios. En el caso de “Manolo” y sus amigos adoptaron el nombre de Ferretería Macá Tobiano. Y el debut fue casi soñado, porque en esa temporada arrancaron en la “B” pero enseguida lograron el ascenso a la “A”.

Mucho del éxito que tuvo el equipo en sus inicios debe adjudicarse a una persona clave. El profesor de educación física Hugo Miranda, que recién llegado de Comodoro Rivadavia se entusiasmó con la idea y decidió dedicarle su tiempo y conocimiento para que el equipo mejorara en todas sus facetas. Orden táctico y disciplina física fueron dos premisas que empezaron a posicionar al equipo en los primeros puestos.

En ese inicio el equipo volvió a cambiar de nombre y empezó a llamarse “Oscar Fund”, que era el nombre de otro reconocido comercio de la ciudad. Sólo un par de años después, en 2005, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) desembarca en la región con el fútbol sala. Si bien les permitían a los equipos afrontar las dos competiciones (AFUSA y AFA) cambiando el nombre del equipo, “Manolo” y sus hermanos deciden en el 2008 mudarse definitivamente al torneo organizado por AFA.

Con el profe Miranda a cargo del equipo y los hermanos Bahamonde encargándose de toda la parte administrativa y de utilería, el equipo comenzó a cosechar buenos resultados que les abría la puerta a competencias nacionales.

Fue ahí que a “Manolo” le empezó a hace ruido el hecho de viajar al norte del país y que el equipo no tuviera ningún tipo de referencia de su lugar de origen. Él quería un nombre que los identificara con este lugar.

Entonces empezaron a surgir nombres. “Macá Tobiano”, que remontaba también a los orígenes, “El Coirón”, “Patagones”, “Patagonia” … Ninguno convencía. Hasta que apareció “El Tehuelche”. No se habló más. Después, “Manolo” encontró la foto del indio y sin dudar fue a estampar el nombre y la imagen en un escudo.

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“Manolo” el primero a la derecha y “Caito” a la izquierda.

El color de la camiseta de Tehuelche es otro dato para rescatar. Taxista de profesión, “Manolo” se enteró que un compañero vendía un juego de camisetas a $3.000 con los colores del taxi, negro y amarillo, y tampoco sin dudar se lo compró para su equipo.

Al equipo lo seguía dirigiendo el profesor Hugo Miranda. Hasta 2011. Luego quedaron a cargo “Manolo” y su hermano Nico, mientras “Caito” seguía encargándose de la parte administrativa y de utilería, con un compromiso inquebrantable.

En esos años, si bien seguían reinando el entusiasmo y la pasión, empezó a sentirse un poco el desgaste de los años. Las energías no eran las mismas, los resultados no acompañaban demasiado, y los rivales empezaban a subir el nivel año tras años.

Eso derivó en discusiones internas, en busca de abrir el club para gente de afuera que viniera a aportar sus conocimientos y darle otro salto al equipo, como había hecho el profe Miranda en su momento. Pero claro, esta idea era resistida por “Manolo”, que no quería perder la esencia del equipo que había nacido al calor de la familia y la amistad.

A pesar de estos dilemas, en los años 2015 al 2017 tuvo buenas actuaciones, logrando clasificar a torneos patagónicos e incluso jugando una liga nacional que hoy ha sufrido infinitas variaciones organizativas por parte de la AFA.

Sin embargo, las energías no eran las mismas. El desgaste lógico de tantos años se empezaba a notar con más fuerza. Se pensó en tirar la toalla. “Caito”, el que siempre estaba al pie del cañón, veía agotar sus fuerzas. Nico, que oficiaba de técnico, insistía con traer gente de afuera. Y “Manolo” resistía.

Pero el destino parecía estar empeñado para que Tehuelche perdure en el tiempo, para que este equipo que empezó a tomar forma una noche entre amigos, siguiera dando que hablar. Y los puntos se empezaron a unir.

El semillero de Tehuelche hoy. Nico, el hermano de Manolo el primero a la izquierda y del otro lado “Junior” y Seba.

En el año 2022, un ex jugador del equipo Walter “Junior” Barrientos y Sebastián Díaz se enteraron que Tehuelche caminaba por la cuerda floja, que las energías se estaban agotando y que parecía que el equipo no seguiría compitiendo.

Crisis igual oportunidad. “Junior” se acercó a los hermanos Bahamonde y les presentó un proyecto para que el equipo tuviera divisiones formativas. Y los puntos se siguieron uniendo, porque ese año desde la AFA lanzaron los torneos juveniles de la disciplina.

El destino estaba empeñado que Tehuelche tenía que seguir. El club más longevo de la ciudad no podía bajar los brazos de un día para el otro. Había que competir. Había que mostrar de que estaba hecho este equipo de hermanos y amigos.

Y los profes “Junior” y Seba empezaron a convocar. Y los chicos se empezaron a acercar, a entusiasmarse. Como si el fuego que había empezado a principios de siglo volviera a arder.

Hoy Tehuelche tiene categorías formativas desde los 14 hasta los 20 años. Y la sub 20 es el semillero de la primera división. Y los chicos compiten y ganan. Y logran campeonatos y sub campeonatos regionales.

Lo único que cambió en estos años, aparte del nombre del equipo, son los roles. “Caito”, después de años dedicados a las reuniones, a que no falte ni una camiseta, ni un par de medias, hoy vive los partidos como un hincha más, emocionado por el presente del equipo, al que vio naufragar por un momento, pensando que se terminaba. Hoy “Manolo” ocupa ese lugar ayudado por Nico, que también se emociona con el renacer de un equipo al que dedicó horas y horas de su tiempo.

Esta es la historia de Tehuelche, un equipo pionero que no sólo se dedicó a lo suyo, sino que ayudó a implementar mejoras en el deporte. Como dividir la categoría en dos divisiones o jugar a reloj parado, para que cuando los equipos locales salieran a competir no estuvieran en desventaja con las otras ligas.

Una historia que se sigue construyendo a pulmón. Porque si las exigencias deportivas crecen, las económicas también. Inscripciones, viajes, lugares de entrenamiento, todo cuesta cada vez más. Pero ahí se mantiene el “indio”, dando la pelea.

Hoy, con campeonatos regionales por delante y con una camada de chicos que están a las puertas de conseguir grandes cosas, el Tehuelche busca sponsor. Para seguir alimentado el sueño. Un sueño que empezó una noche entre amigos y que tarde o temprano tocará las puertas de la élite nacional.

Esta es la historia de Tehuelche. Y no crea el lector que nos olvidamos el porqué de esta historia. Porque esta también es la historia y el motivo del homenaje a “Manolo”.

Para los amantes del fútbol sala, simplemente queda disfrutar este año del Torneo Hugo Manuel Bahamonde.

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