Your browser doesn’t support HTML5 audio

Del 2 al 9 de agosto, El Calafate recibirá a más de 280 nadadores de 16 países. Una de las nadadoras que dirá presente será María Girelli, oriunda de Mendoza pero radicada hace más de 20 años en Río Gallegos.

En diálogo con LU12 AM680, Girelli contó que su historia con la natación en aguas frías comenzó hace aproximadamente quince años junto al grupo máster del Club Hispano Americano. “Nuestro entrenador, Alejandro Amuchástegui, era nadador de aguas abiertas. Le llamó la atención la ría y los espejos de agua que tenemos en la provincia y empezamos a entrenar con traje de neopreno“, recordó.

Con el paso del tiempo llegó un desafío aún mayor: dejar el neopreno y sumergirse únicamente con traje de baño, como establece la natación de invierno. Ese cambio comenzó hace unos ocho años, cuando el grupo conoció a Matías Ola, presidente de Nadando Argentina, durante una posta en el Canal Beagle que unió Chile y Argentina.

Él nos invitó a Bahía Los Cauquenes y nos propuso probar la natación sin traje. Ahí empezamos a incursionar en esta disciplina“, relató.

ccc4191c-3db4-47fa-b063-1e2fd60fd395-487x728
Durante una posta en el Canal Beagle que unió Chile y Argentina fue la primera vez que nadó sin traje de neopreno.

Lejos de la imagen de una práctica extrema o improvisada, Girelli remarcó que nadar en aguas cercanas al punto de congelación exige un proceso de adaptación muy riguroso. “Hay que preparar el cuerpo. Es una natación distinta, donde todo se maneja con tiempos. Se empieza con inmersiones de dos o tres minutos y, de a poco, uno aprende a controlar todas las sensaciones que aparecen cuando el cuerpo entra en contacto con temperaturas tan bajas. Se puede hacer, pero siempre con controles médicos, seguridad y mucha paciencia.”

La preparación comienza mucho antes de ingresar al agua. Todos los días entrena en la pileta junto al grupo máster, complementa el trabajo con gimnasio y ejercicios de fuerza y, cuando las mareas lo permiten, las prácticas continúan en la ría de Río Gallegos.

“Ahí contamos con el acompañamiento de la gente de I Yenú Jono, que nos sigue con los kayaks, y también con compañeros salvavidas que nos controlan permanentemente. La permanencia en el agua es muy distinta a la de una pileta y no se puede improvisar“, explicó.

Este invierno, las temperaturas excepcionalmente bajas obligaron incluso a modificar la preparación. “Como hizo mucho más frío de lo habitual, empezamos a utilizar piletas individuales con hielo para ir aumentando el tiempo de permanencia. También hacemos inmersiones en la ría sin nadar y cada uno encuentra su forma de aclimatarse. Hay quienes lo hacen con duchas frías o incluso corriendo con poca ropa.”

Sin embargo, sostiene que el mayor desafío no siempre pasa por el aspecto físico. “En aguas frías hay un porcentaje muy importante de preparación mental. Es una disciplina donde la cabeza juega un papel fundamental.”

2c187879-b9f6-4da6-8519-3766b2bcc236-728x487
“En aguas frías hay un porcentaje muy importante de preparación mental” remarcó.

La nadadora también recordó que los primeros años estuvieron marcados por el asombro de quienes no entendían la práctica. “Cuando empecé me decían: ‘¿Cómo te vas a meter ahí? Estás loca’. Pero es un deporte muy desarrollado en los países nórdicos. Cuando uno se informa entiende que, con responsabilidad y los controles adecuados, cualquiera puede empezar.”

Su experiencia no se limita a la ría de Río Gallegos. En estos años participó en distintas travesías y competencias en espejos de agua de Santa Cruz, como el circuito de aguas frías de Isla Solitaria, en El Calafate, y el homenaje al nadador Darío Chacano, en el dique San José de Río Turbio.

Ahora afrontará su cuarta participación consecutiva en la Copa del Mundo de Natación de Invierno, un evento que considera especial tanto por el nivel deportivo como por el escenario donde se desarrolla.

6f5a5f3a-ce3e-4fa4-a623-080de8ed3783-728x728
Nadando frente al glaciar. Será la cuarta vez que participa de la Copa Mundial de Invierno.

Las actividades comenzarán con las acreditaciones y la ceremonia inaugural, que incluirá la presentación de una cantante lírica, para luego dar paso a las competencias en la nueva piscina flotante. Allí se disputarán pruebas de 25, 50, 100 y 200 metros en distintos estilos, además de una carrera de resistencia de 450 metros. El cierre llegará con la tradicional prueba de aguas abiertas sobre 300 metros y un chapuzón abierto al público en el Lago Argentino.

“Estamos re nerviosos, pero también muy agradecidos de que cada vez más gente se interese por este deporte. Poder nadar frente al glaciar es algo maravilloso y único“, concluyó Girelli, con la ansiedad propia de quien está a punto de volver a vivir una experiencia que combina deporte, naturaleza y superación personal en uno de los paisajes más imponentes del mundo.

5d12cbbe-f3fe-472d-ac86-e26b0ede4495-546x728
Con la celeste y blanca: “Maru” Girelli está a punto de vivir otra experiencia única en uno de los paisajes más hermosos del mundo.

 

Leé más notas de La Opinión Austral