Minki Bórquez abrió las puertas de su particular museo y contó cómo comenzó una pasión que hoy reúne vehículos, trofeos, fotografías, documentos, repuestos y recuerdos provenientes de distintos puntos de la Patagonia.
La historia del museo comenzó con una Fiat Coupé 1973. Así nos lo explicó Minki Bórquez, en una nueva entrega de “Mateando con Carlos”. Lo que inicialmente fue el deseo de recuperar elementos vinculados con aquellos autos terminó convirtiéndose en una colección que hoy ocupa dos garajes y distintos espacios de la vivienda.
“Esto se inició a raíz de tener la Coupé Fiat 1973, exactamente, de las primeras que salieron”, relató Minki. A partir de allí surgió una pregunta: qué había quedado de aquellos vehículos que alguna vez habían participado en competencias.
El primer contacto fue con Mauricio Montes, quien había corrido y ganado un campeonato con una de esas Coupé. “Me dio un montón de cosas: amortiguadores, árboles de levas, la admisión, las ballestas y demás. Todos los elementos que van a encontrar ustedes acá han sido al menos una vez utilizados en un auto de carrera. Ese es el comienzo de la historia”, contó.
Con el tiempo, la colección creció hasta ocupar dos garajes y buena parte de la casa. “Si no me hubieran echado a la calle con mis cosas, porque acá ya no hay lugar para exhibirlas”, bromeó Minki, mientras mostraba cajas, fotografías, trofeos, bibliotecas y distintos objetos vinculados con décadas de automovilismo.
Un museo que sigue creciendo
Entre los vehículos que forman parte de la colección se encuentran una Coupe Fuego y dos Fiat 850. Uno de ellos, llegado desde Calafate, tiene previsto un proceso de restauración integral. El proyecto contempla desmontarlo por completo, recuperar su aspecto original, pintarlo con los colores de época y reproducir las publicidades que llevaba durante su etapa de competición.
La intención es que, una vez terminado, pueda volver a girar en el autódromo y luego regresar al museo. Otro Fiat 850, de color negro, podría ser colocado sobre una pared detrás de una gran ventana, de manera que pueda ser observado también desde el exterior.
Pero el valor de la colección no está solamente en los autos. Hay miles de fotografías, carpetas de carreras, clasificaciones, grillas de largada, publicaciones, documentos y objetos personales de pilotos.
“Tenemos entre 10 y 12 mil fotos”, precisó Minki. También explicó que conserva carpetas de competencias desde la década de 1970 hasta 2024, además de una biblioteca cedida por quien tuvo el placer nuevamente de visitarlo: Carlos Raúl Zapico. Y otra perteneciente al Automóvil Club Río Gallegos, entregada en comodato.
El objetivo es crear incluso un pequeño espacio de lectura, con mesa y sillas, para que investigadores y aficionados puedan consultar ese material.
Entre las publicaciones se encuentran colecciones completas de Corsa, desde su primer número hasta su cierre, ejemplares de Automundo y una recopilación histórica de las primeras carreras organizadas en Río Gallegos.
Objetos que llegan desde toda la Patagonia
Una de las particularidades del museo es que buena parte de sus piezas llegaron a través de donaciones.
“Muchos amigos y también gente que no conozco me han donado cosas”, explicó Minki. Entre las incorporaciones más recientes mencionó elementos pertenecientes a Osvaldo “Cacho” Mirol, enviados desde Puerto San Julián: guantes, protectores de cinturón y cuello, además de un trofeo que permitirá completar un espacio dedicado al recordado piloto.
También hay objetos provenientes de Punta Arenas, Puerto San Julián, Piedra Buena, El Calafate y otros puntos de la región. Próximamente, según adelantó, llegarán elementos desde Comodoro Rivadavia y Córdoba.
Para Minki, cada donación tiene un significado especial. “Para mí es una caricia al alma”, definió.
Entre las historias que conserva aparece también la de Erika Schubach, cuyo padre, Don Schubach, compitió con un Renault Gordini. Parte de sus trofeos y objetos permanecen en Calafate y la intención es que próximamente puedan incorporarse al museo.
Trofeos que cuentan la historia de Río Gallegos
Uno de los objetos que más llama la atención es un trofeo fechado el 22 de diciembre de 1963. Minki explicó que lo conserva de manera especial porque detrás de esa pieza hay una parte de la historia del automovilismo local anterior incluso a la creación del Automóvil Club Río Gallegos.
El trofeo llegó desde el Boxing Club y permitió reconstruir una competencia organizada en aquella época. Según el relato recopilado por Minki, Alberto Raúl Segovia -fundador de La Opinión Ausrtal y Radio Lu12 AM680- entonces presidente de Boxing, impulsó junto a amigos chilenos una serie de carreras que recuperaron la actividad automovilística después de que esta se hubiera detenido en 1955.
La competencia del 22 de diciembre de 1963 se desarrolló en el circuito de Río Chico, de 6.150 metros. José Muñiz fue uno de los protagonistas y el trofeo que conserva Minki perteneció a Andrés Pipsevich, con Jaime Anderson como acompañante.
“Ese trofeo quedó en Boxing y recién mucho tiempo después llegó a nosotros”, explicó. Un año más tarde, en diciembre de 1964, se fundaría el Automóvil Club Río Gallegos, para dar noción de la reliquia que posee Minki.
Y hay una pieza todavía más antigua: un trofeo de 1948 perteneciente al Club de Gnosis, donado por Mirna Muñiz. “Eso es lo más antiguo que hay”, destacó.
La memoria de José Muñiz
Entre los elementos vinculados a José Muñiz también se encuentran dos bielas hermanadas, unidas por un segmento de árbol de levas, que pertenecieron al motor del Falcon.
Minki contó que el propio Muñiz le entregó esas piezas y le explicó que el motor había explotado durante una aceleración en la calle Huaraique.
También forman parte de la colección dos handys utilizados en la edición de 1972 de una competencia, además de herramientas y elementos empleados por Muñiz en la preparación de motores.
Otro objeto destacado es el casco de “Tincho” Gómez, relacionado con sus primeros años en el motocross. “Después de muchos años, llegó a nosotros”, relató Minki.
Mucho mas que una colección
El museo se convirtió así en un espacio donde confluyen distintas generaciones del automovilismo regional. Hay piezas de pilotos reconocidos, recuerdos familiares, elementos de competición y documentos que permiten reconstruir buena parte de la historia deportiva de Santa Cruz y la Patagonia.
Minki espera poder ampliar el espacio y contar con mayor respaldo para que todo ese patrimonio pueda ser exhibido y consultado por el público.
“Así como me pasó a mí, le pasa a muchos amantes del automovilismo deportivo tener la posibilidad de guardar sus recuerdos en un mismo lugar y compartirlo así acá”, resumió.
Lo que comenzó con una Fiat Coupé de 1973 terminó transformándose en un museo que no solo conserva autos y objetos, sino también las historias de quienes hicieron del automovilismo una parte fundamental de la identidad regional.
Leé más notas de La Opinión Austral
Noticias relacionadas
“Pepe” Chacón en “Mateando con Carlos”: “Si tenés mentalidad y entrenás, los objetivos se cumplen”
Matías Clavel, DT de Boxing, en “Mateando con Carlos”: “El trabajo en el fútbol es de lunes a lunes, no parás nunca”
Eduardo Belmonte en “Mateando con Carlos”: su vida como futbolista, el legado de “Pelusa” y los sueños con Ferro YCF
Facundo Zalazar en “Mateando con Carlos”: “Quise ser entrenador de básquet por Bernardo Murphy, lo que hizo en Hispano fue una locura”
Compartir esta noticia