“Nací prácticamente adentro del Tito Wilson”. La frase de Facundo Zalazar resume el vínculo de toda una vida con Hispano Americano. El entrenador de la Primera División del básquet Celeste nos recibió en el mítico estadio que lo vio dar sus primeros pasos y, entre recuerdos y proyectos, deja en claro que su historia personal está íntimamente ligada a la del club.
“Desde los cuatro años que estoy adentro del club. Lo único que hice fue tirar al aro. Entonces a mi padre le dijeron: ‘No haga más iniciación deportiva, que vaya a jugar al básquet’. Y desde ese entonces no me fui nunca más“, recordó.
Aquellos primeros años tuvieron nombres propios. “Mi primer entrenador fue Juanma Cabezuelo. Después pasé por Fernando Vázquez y José Luis García“, contó, mientras repasamos la evolución del viejo Tito Wilson, desde la cancha de cemento hasta convertirse en uno de los escenarios deportivos más importantes de Santa Cruz.
Para Zalazar, el club también es una herencia familiar.
“Mi familia siempre estuvo ligada al club. Mis hermanos, mis sobrinos, todos hacen deporte acá. Tratamos de transmitirle a toda la familia que vengan al club porque para mí es un lugar que integré desde muy chiquito.”
De juvenil a protagonista de la época dorada
Durante la charla, el entrenador recordó que tuvo la posibilidad de vivir desde adentro el crecimiento deportivo más importante de Hispano Americano.
“Me tocó integrar con 15 años el equipo del Torneo Federal que asciende al TNA. Después estuve en la primera temporada del TNA siendo juvenil y también fui parte del equipo que ascendió a la Liga Nacional“, repasó.
En aquel recorrido aparece una figura determinante.
“Mi máximo referente fue Bernardo Murphy. Lo que hizo fue una locura. Estar tres años en un club y conseguir dos ascensos es una barbaridad. Yo quería ser entrenador de básquet por lo que él hizo“, afirmó.
Después llegó Córdoba para estudiar Educación Física, pero nunca dejó de lado el deporte.
“Los primeros dos años jugué, pero nunca se me fueron las ganas de estar ligado al básquet. En 2019 empecé a trabajar en Instituto como asistente en las categorías formativas. Arranqué un año ad honorem, estando en todos los entrenamientos y en todos los partidos porque quería aprender.”
Ese aprendizaje derivó rápidamente en una oportunidad inesperada.
“Después me tocó ser segundo asistente de Lucas Victoriano en Liga Nacional. Fue muy acelerado el proceso para mi edad, pero fue increíble. Aprendí muchísimo en muy poco tiempo y ahí terminé de confirmar que quería ser entrenador de básquet.”
La experiencia fue inolvidable.
“Conseguir el Super 20 y la Liga Nacional fue una locura. Haber estado al lado de gente tan importante del básquet argentino fue algo impensado para mi edad“, sostuvo.
El desafío de reconstruir a Hispano
Ya de regreso en Río Gallegos, Zalazar asumió un desafío diferente: conducir un proyecto deportivo con fuerte identidad local.
“Estos dos años fueron realmente increíbles para el básquet masculino del club. Fuimos competitivos en todos los torneos, ganamos campeonatos y hoy estamos marcando un camino sobre cómo entrenar, cómo jugar y qué jugadores queremos formar“, explicó.
El entrenador destacó especialmente el valor de haber competido prácticamente sin refuerzos.
“Teníamos chicos de 15 y 16 años integrando el equipo. Todos eran jugadores formados en el club. El cuerpo técnico era del club, la subcomisión también y eso es muy difícil que pase en cualquier parte del país.”
Y agregó:
“Fue un desafío total. Había una estructura completamente nueva y haber conseguido esos resultados fue extraordinario. Es muy difícil competir en alto rendimiento solamente con jugadores propios.”
Un proceso que empieza a dar resultados
El entrenador entiende que el trabajo realizado comienza a reflejarse en el crecimiento deportivo.
“Hoy por hoy estamos creciendo mucho. Queremos marcar una línea de trabajo y darle lo mejor a cada deportista. Ese es el camino para crecer y formar jugadores“, aseguró.
También explicó que varios jóvenes dieron el salto hacia otros clubes, aunque el proyecto continúa fortaleciéndose.
“Muchos chicos crecieron y se fueron a jugar a otros lugares. Pero también volvieron jugadores y nos estamos reordenando. Queremos hacer lo mismo que el año pasado y, si es posible, hacerlo todavía mejor.”

Actualmente, Hispano lidera la competencia en Punta Arenas y ya piensa en nuevos desafíos.
“Queremos prepararnos bien para volver a competir en el Pre Federal. No queremos que el club solamente compita a nivel local, sino también volver a hacerlo a nivel profesional. Creemos que ese es el camino“, afirmó.
El presente del básquet argentino
Durante la entrevista, Zalazar también opinó de la Liga Nacional y la situación económica que atraviesan muchas instituciones.
“Creo que el factor económico cumple una función muy grande. Hay clubes históricos que dejan de competir y otros que pueden incorporar jugadores de jerarquía. Ese contraste existe y marca muchas diferencias.”
Sin embargo, rescató el nivel deportivo del torneo.
“La Liga Nacional sigue creciendo y sigue siendo un trampolín para que los jugadores puedan ir a Europa o a otros países. Pero el aspecto económico sigue siendo clave para que los clubes puedan competir.”
Y dejó una definición que sintetiza su manera de entender el deporte.
“Al deporte lo tenemos que tomar como una inversión y no como un gasto. Eso es lo que nos va a hacer crecer a todos.”
El legado de Hispano
Sobre el cierre, la conversación volvió al lugar donde comenzó: el Tito Wilson y la historia del básquet celeste.
Zalazar destacó el legado de referentes como Mario Fernández, Bernardo Murphy, Gonzalo Torres y el histórico capitán Diego “Gato” Morales.
“El ‘Gato’ marcó una época por su forma de entrenar, por su esfuerzo y por el ejemplo. Él llegó desde el minibásquet hasta la Liga Nacional con el mismo club. No sé cuántos jugadores pueden decir eso“, reflexionó.
Y concluyó con una frase que resume la identidad del proyecto que hoy encabeza.
“Creo que todas esas personas marcaron una época para el básquet y para el club. Demostraron que se puede llegar. Antes parecía un imposible y hoy sabemos que ese camino existe. Ahora nos toca seguir construyéndolo.“
Leé más notas de La Opinión Austral
Noticias relacionadas
Mario “Marito” Ojeda, ex piloto y mecánico, en “Mateando con Carlos”.
“Nunca tuvimos mucha plata para correr, pero nunca nos faltaron las ganas”
Leandro “Poroto” Fernández y el presente del automovilismo santacruceño I Mateando con Carlos
“Mateando con Carlos”: Oscar Sarmartano, una vida entera dedicada al karting y a formar generaciones de pilotos
Compartir esta noticia