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La bandera argentina volvió a flamear con fuerza en Roland Garros y esta vez tuvo como protagonista a Thiago Agustín Tirante, quien logró una resonante clasificación a la tercera ronda del Grand Slam parisino tras derrotar al español Alejandro Davidovich Fokina en un partido cargado de tensión, estrategia y carácter.
Pero más allá del resultado deportivo, hubo algo que terminó de confirmar el gran momento que atraviesa el tenista platense: su madurez mental, la claridad de sus conceptos y una convicción que transmite en cada respuesta. Exultante, sonriente y todavía atravesado por la adrenalina de la victoria, Tirante dialogó mano a mano con La Opinión Austral y dejó definiciones que reflejan el espíritu competitivo que lo llevó a meterse entre los mejores del torneo más importante sobre polvo de ladrillo.
“Sí, la verdad que sí: muy complicado porque Alejandro no en vano está 21 en el ranking, así que tomamos las precauciones del caso para poder aguantar, primero, y resolver, después”, expresó el argentino al analizar un partido que, en la previa, aparecía como uno de los desafíos más difíciles de su carrera.
Y no exageraba. Del otro lado de la red tenía a un rival consolidado en el circuito ATP, habituado a este tipo de escenarios y con experiencia en instancias decisivas. Sin embargo, Tirante mostró personalidad desde los momentos más complejos del encuentro y consiguió revertir situaciones adversas apelando a una mezcla de estrategia, temple y agresividad.
“Con mucha concentración, tenis y corazón, y enfocado en mí mismo. Aflora en mí el espíritu argentino con garra y corazón”, resumió cuando se le consultó cómo explicaba semejante triunfo.
La frase no pasó desapercibida. Porque en un contexto donde el tenis argentino busca nuevos referentes tras la generación dorada encabezada por figuras como Juan Martín del Potro, Diego Schwartzman o Guido Pella, Tirante parece decidido a abrirse camino con una identidad marcada por el sacrificio y la mentalidad competitiva.
Hubo un momento clave en el partido que terminó inclinando la balanza. En el segundo set, cuando el español parecía controlar las acciones, el argentino logró recuperar un saque decisivo y cambió por completo el desarrollo psicológico del encuentro. “En ese momento sentí que Alejandro había entrado en una meseta y ahí apreté el acelerador”, explicó con naturalidad.
Esa lectura táctica terminó siendo determinante. Tirante supo detectar el instante exacto para asumir riesgos y cambiar el ritmo del partido. Y cuando tuvo la oportunidad, no dudó. Ahí apareció el jugador agresivo, intenso y decidido que terminó desarmando a un rival ubicado entre los mejores del ranking mundial.
Curiosamente, esta no fue la primera victoria del argentino ante un español en el torneo. Y ahora, el destino vuelve a cruzarlo con otro representante de ese país en la siguiente ronda. Sin embargo, Tirante evita caer en fórmulas mágicas o análisis simplistas.
“Fórmula concreta no hay”, respondió entre risas. “Todos los partidos son diferentes. Todos juegan bien, cualquiera puede ganarle a cualquiera. Estoy disfrutando esto y sobre todo poder estar sano, sin ningún tipo de dolencias. No hay ninguna receta mágica ni nadie la tiene”.
En tiempos donde el calendario ATP exige una preparación física extrema y donde las lesiones suelen alterar carreras prometedoras, el argentino destacó especialmente el valor de sentirse pleno desde lo físico. Esa tranquilidad aparece hoy como uno de los pilares de su crecimiento.
También dejó entrever cómo maneja la presión mental que implica competir en un Grand Slam. Consultado sobre si suele analizar el cuadro del torneo, Tirante explicó que prefiere enfocarse partido a partido.
“Hasta este tipo de instancias, sí; ya a partir de acá no. Te puede venir cualquiera. Y hay que darle batalla a todos”.
Detrás de cada triunfo existe además un trabajo silencioso de planificación y estudio minucioso de los rivales. Tras finalizar el encuentro ante Davidovich Fokina, parte de su equipo técnico se dirigió inmediatamente a observar al próximo adversario.
“Sí: fueron a ver a Pablo Carreño Busta, más allá que lo tenemos ya un tanto estudiado. Mañana trabajaremos en lo estratégico puntualmente”, contó.
La frase deja en evidencia el nivel de profesionalismo con el que el entorno del argentino afronta este momento histórico. Nada queda librado al azar en Roland Garros, donde cada detalle puede marcar diferencias mínimas pero decisivas.
Al volver sobre la clave del triunfo, Tirante insistió nuevamente en el aspecto mental como factor central de la victoria. “Sin dudas por estar siempre enfocado y mantenerme punto a punto y no irme de partido ni perder el control. Sabíamos de su nivel y que iba a haber que aguantar ese nivel y no caernos. Por suerte, terminó todo bien y ganando”.
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