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Por Pablo Silva. Especial, desde Paris
En una final atípica e impensada, Alexander Zverev supo aprovechar las ausencias del bicampeón Carlos Alcaraz y de Jannik Sinner, superó a Cobolli y se consagró por primera vez campeón del abierto de Francia.
El primer set comenzó con un quiebre inicial por parte del alemán, que repitió en el quinto y en el séptimo game para así tomar ventaja y ganarlo por 6/1, en tan solo 35 minutos de juego y así las diferencias que se preveían en la antesala del partido quedaron muy de manifiesto en la cancha.
Zverev -sin Sinner ni Alcaraz en competencia- era el máximo favorito e hizo valer sus credenciales, con un primer saque demoledor, con una potencia notoria y con una derecha profunda y angulada -según las necesidades- dominó a gusto a su oponente.
Ya en el segundo parcial el juego de arranque se equilibró. Cobolli logró sostener más la pelota e hizo el desarrollo más parejo, a tal punto que en el séptimo game quebró por primera vez el servicio del germano.
De allí en más, el italiano sostuvo su servicio hasta el final del set que ganó por 6/4 en 55 minutos e igualó momentáneamente las cosas.
Instalados en el tercero, poco cambió respecto del set anterior: Cobolli levantó su nivel y su potencia -tanto en saques como en su drive- y el partido ganó en intensidad, hasta que Sasha apretó el acelerador para quebrar en el décimo game y ganar por 6/4 y sacar ventaja parcial de 2-1.
Sin margen para el error, el italiano salió a jugársela por entero y de movida logró romper el servicio de su rival y arrancar 1-0 el cuarto set.
Sin embargo en el sexto game Zverev le devolvió la gentileza y quebró para así igualar en 3. Pero el show de “breaks” no iba a terminar allí. El italiano tomó el saque de Sasha y se adelantó 4-3 hasta que en el décimo todo volvió a nivelarse en 5 iguales para más luego desembocar en un tie break para el infarto que, finalmente, terminó ganando Cobolli por 7-5 con mucha garra y corazón.
En el quinto y decisivo, todo arrancó viento en popa para el alemán quien supo sacar ventaja y quebrar el servicio del florentino en el primer y tercer game, adelantándose por 3-0.
Esa ventaja fue progresiva y finalizó siendo determinante para Zverev que terminó ganado justamente por 6/1 y se consagró como justo campeón.
Así terminó un insípido Roland Garros 2026 que tuvo a un nuevo campeón: Alexander Zverev estampó su nombre en la historia y alzó en sus brazos a la ansiada copa de los mosqueteros.
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