Hace un tiempo, cerrando el año 2018, la ciudad de Río Gallegos se vio azotada por un temporal de lluvia que inundó varias calles de la ciudad, dejando afectados a varios barrios. Uno de ellos era el Madres a la Lucha donde, a raíz de ese suceso, nació el Roperito Solidario que lleva el nombre del barrio.

Todo empezó en el comedor de la casa de Julia Ríos, según le comentó ella misma a La Opinión Austral, cuando la llamó por teléfono. “Tengo 5 minutos porque me tengo que ir a trabajar”, advirtió Julia, pero ese tiempo se multiplicó por demás, al igual que la ayuda que comenzaron a recibir junto al grupo de trabajo solidario, en aquella oportunidad.

 

Las inundaciones trajeron varias complicaciones, entre ellas, la falta de recursos para las personas del Madres. Necesitaban ropa y esos insumos eran recibidos en el domicilio de Ríos.

“Nosotras recibimos y entregamos la ropa. Reacondicionamos lo que por ahí necesite una manito, le cosemos un cierre, le ponemos un parche, lo que necesite”, explicó Julia. “Si está linda la ropa, le damos una segunda oportunidad para que se la lleven los vecinos”, agregó. Ellas le hacen entrega de esas donaciones “a quienes vivan en el barrio, en los barrios de la periferia o a las personas que se acercan”.

 

Siguiendo protocolos

Para poder retirar la ropa que juntan Julia, Benita y Carmen, deben contactarse con ellas desde Facebook o a sus celulares: 2966 561742, 2966 211434 o 2966 316867. ¿Por qué? Porque estas mujeres le dedican mucho esfuerzo a este espacio comunitario y cuidan a su gente tanto como a las donaciones, por esta razón, sólo atienen por turno durante los miércoles y viernes.

 

El roperito dona prendas a cualquiera que se lo pida, no importa el barrio ni la ciudad

“Pueden entrar dos personas al mismo tiempo y pueden estar media hora. Las sanitizamos antes de entrar y cuando se van dejamos pasar unos 20 minutos, sanitizamos el lugar otra vez y ahí dejamos entrar a las otras dos personas”, detalló Ríos.

Además de dar ropa, también otorgan calzado y algunas otras cosas que soliciten los vecinos, como colchones, abrigo, algún mueble. Por otro lado, los días lunes se mantienen dedicadas a su trabajo de reciclaje, que en este momento está focalizado en hacer mantas y alfombritas con tela de denim y polar.

“Las prendas de estas telas, que vemos que no se pueden dar, las reutilizamos para hacer mantas de viaje o de 1 plaza, que esto lo hacemos por pedido de la gente que nos encarga”, recordó la mujer solidaria.

 

Trabajo en conjunto

El Roperito comparte su espacio en la Manzana H, pasaje Che Guevara , esquina Riquelme, Lote N° 2, con las chicas de La Copa de Leche, que es la salita médica del barrio. Pero además de ellas, también colaboran codo a codo con otros espacios comunitarios del barrio y de la ciudad.

Por estos días están vendiendo un bono solidario de $100, con 5 premios conseguidos por donaciones, para juntar fondos para todos los puntos solidarios del Madres a la Lucha. A ellas les significa la posibilidad de poder expandir su espacio ya que, según explicó la señora Julia, “la demanda de turnos aumentó mucho y no tienen espacio para recibir a tantas personas”. Les hacen falta chapas, clavos y tirantes para poder realizar esa obra.

Además, las roperitas también se sumaron a la campaña de “Abrigando el alma” junto a los merenderos Sonrisas del Sur y Manitos Verdes. “Nosotras colaboramos con otros espacios comunitarios con lo que nos pidan para ayudar”, afirmó Ríos, siempre desde lo que puedan aportan desde su espacio.

 

A ponerle el hombro, a ayudar porque siempre hay alguien que lo necesita

 

El Roperito no sólo tiene demanda local, sino que también mandan ropa de verano a provincias del norte del país, con la ayuda de otras mujeres. Julia concluyó: “Hay que poner el hombro, hay que ayudar porque siempre hay alguien que lo necesita”.

 

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