Fue un viernes. Un día inusual para el lanzamiento de un diario. ¿Por qué no un lunes? No, un viernes. Y desde aquel 27 de febrero de 1959 a este presente, La Opinión fue calando hondo en el sentimiento de pertenencia con la ciudad de Río Gallegos, el resto de las localidades, hasta convertirse en el referente periodístico de Santa Cruz y con gran rebote nacional. Al comienzo, salía de martes a domingo.

 

 

Aquella primera tapa salió sin una foto, todo texto, además de destacar las noticias internacionales, puso de relieve con un “Hoy”, porque fue a la madrugada del mismo día de salida del diario, el primer caso policial que se publicaba. Así, se supo del primer delincuente, David Fernández Canga, que baleó en la confitería Carreras al subcomisario Manuel Alejo Calvo. Y también puso énfasis en la visita del ministro de Obras Públicas del presidente Arturo Frondizi, Justo Porcaro (P.) Villar. Fue recibido por el ministro de Economía, el radical Raúl Pellón (en 1962 ganó las elecciones a gobernador, pero nunca pudo asumir por el golpe de Estado a Frondizi). Había estado en Puerto Deseado para avanzar en las obras de ampliar los muelles, en San Julián por el agua corriente, en Río Turbio y en Río Gallegos estuvo con la Cámara de Comercio y le dio un reportaje a La Opinión. Y se destacaba que se dio un diálogo con la “población local que constituye el intérprete de las necesidades de la zona”. Ese concepto, el de intérprete, fue a lo largo de su historia lo que también fue marcando la huella de su creador, Alberto Raúl Segovia, y de cada uno de uno de los periodistas desde hace 62 años.

Y volviendo a aquella visita, refleja también lo que pasa en la actualidad: el vínculo de Nación y Provincia a lo largo de los años y que siempre le da cobertura La Opinión. Hace días, otro ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, también habló con el diario sobre las obras que llegarán al gobierno de Alicia Kirchner.

 

La Opinión sigue vigente en el vínculo único entre la sociedad y el Estado. Y en el reflejo de la vida cotidiana.

 

El 6 de septiembre del año pasado, el mismo día que cumplía 77 años, Mario Lerena (hermano del inolvidable Justo Lerena), recorrió el edificio de La Opinión, en la calle Zapiola (NdR: en la próxima edición del lunes 1 tendremos un reportaje amplio). Visitó la tradicional oficina de “Don Segovia”, miraba las fotos, los cuadros, los homenajes, hasta que escuchó el tango de Gardel, justo a las 12, que “sonaba” por la radio LU12 y corrió – sí, corrió – varios metros para acercarse a escuchar ese momento único que marcó a fuego la vida de miles y miles de personas. Se emocionó. “Era la hora de dejar el trabajo e ir a comer a casa”. En esa recorrida, descubrió una placa (a la que “acarició” suavemente) que le fue entregada a La Opinión por su impresionante cobertura de un hecho que paralizó a la provincia en 1974. El gobernador Jorge Cepernic había desplazado al Gerente y Subgerente del Banco de la Provincia de Santa Cruz (como se llamaba antes) y los 200 empleados (él era uno de ellos) salieron en defensa de sus jefes y paralizaron durante muchos días todas las operaciones tanto institucionales como comerciales. La Opinión fue esa voz, la que reflejó como nadie aquel conflicto.

 

La noticia siempre fue y es protagonista. Estos hechos, como tantos otros que han marcado y marcan el pulso de una sociedad, reflejan que un medio de comunicación genera un vínculo único e inigualable entre sus periodistas y los lectores.

 

Como fueron la cobertura única y cercana que se hizo de la guerra de Malvinas, junto a los soldados y el apoyo de la población civil. Y el recuerdo de muchos soldados que, transcurridos los años, escribieron a la editorial del diario para agradecer la noticia de aquellos tiempos que tranquilizaba a familiares de Santa Cruz y de otras provincias. O el inolvidable despliegue en la disputa del Lago del Desierto y los lectores se agolpaban para comprar un ejemplar.

 

En este homenaje, los canillitas, que hoy son hombres, siempre fueron y son protagonistas en llevar el diario y la noticia por el pueblo. Además, el eslabón clave que es el taller de impresión y su personal que “cristaliza” en cada hoja de papel el trabajo de todo un equipo.

 

Nadie olvida las letras en el ingreso por Zapiola: “En este edificio se trabaja para difundir la verdad”. Los medios de comunicación del mundo se han ido adaptando a las nuevas formas de hacer periodismo y al avance tecnológico que obliga a tener más ideas, inversión y potenciar a los líderes y a las redacciones y a sus periodistas.

 

Desde hace 62 años, La Opinión Austral vibra con sus tapas y notas. Vibra con su gente.
Seguimos informando, seguimos creciendo.

 

PD: Esta columna está escrita en homenaje al “Diputado 25”.

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