En el marco de un nuevo aniversario por la erupción del volcán Hudson, La Opinión Zona Norte dialogó con Raúl Olivares, un ex trabajador de Vialidad que participó en los trabajos en agosto de 1991.
“En ese momento yo vivía en Las Heras, las cenizas cayeron entre el 12 y el 13 de agosto. Un grupo de vecinos, junto a Intendencia y Defensa Civil, hicieron un Comité de Emergencia”, inició Olivares.
Desde la Comuna realizaron el pedido de ayuda y asistencia a algunas empresas, al Gobierno Provincial y al Nacional.
Cuatro meses
Como fue durante el invierno, había mucha humedad y nieve, “pero la limpieza dentro de todo fue rápida. Había casi 20 centímetros de arena y cenizas”, dijo y aclaró “digo arena porque era livianita, la gente organizada en cuadrillas limpiaba su patio. En septiembre ya habíamos limpiado todo el pueblo, en octubre se vinieron todas las cenizas del río Jeinimeni por los vientos. Nos fuimos el 16 de diciembre de Los Antiguos”.
Desde Vialidad habían realizado la limpieza en algunas chacras que tenían acceso para que ingresaran las máquinas. “Hubo chacras que se tuvieron que limpiar tres veces porque ahí era donde más pegaba el viento”, comentó.
Barbijos
En este punto, Olivares manifestó “yo manejaba una máquina y adentro de ella tenía que ponerme antiparras y un barbijo que nos habían dado”.
Desde el área de trabajo les brindaron todos los elementos de seguridad, “nos dieron los barbijos y a la gente le dieron el que tiene un filtro con los trapitos para poder cambiarlos. En ese sentido, siempre nos dieron todos los elementos. Por ahí cuando hay algún tipo de emergencia siempre hay problemas de coordinación, pero acá todo el pueblo trabajó muy bien”, comentó.
Secuelas
Al ser consultado sobre si las cenizas le habían dejado secuelas en las vías respiratorias, el vecino apuntó que “vino gente que era especialista y decía que iba a dejar consecuencias. Cuando estábamos trabajando cada 15 días, nos hacían un chequeo y nos hicieron firmar una planilla que cada seis meses teníamos que hacer un control. Nunca tuve un problema. Creo que ninguno de mis compañeros ha tenido un problema respiratorio y algunos fumaban”, remarcó.
Piedras pómez
“La entrada del pueblo estaba tapada en cenizas, íbamos a dejar las camionadas en los lagos y luego eso se lo llevó el agua. Se veían las piedras pómez en las orillas”, recordó.
“Un terremoto”
Sobre el momento en que cayeron las cenizas, Olivares apuntó que “cuando me enteré lo que había ocurrido yo estaba en Las Heras, mi papá tenía un campo a 160 kilómetros de la ciudad. Como en ese momento no había comunicación, mi papá si decía que volvía tal día y no aparecía, teníamos que ir a auxiliarlo. Entre el 10 y 11 se veía el cielo negro, pero no pasaba nada. Salí el 12 a las 17 horas a buscar a mi papá. Me fui al campo y a mitad de camino empezó a caer la ceniza”.
Y continúo, “llegué a la estancia y la casa parecía un horno de barro, por la humedad se pegaban las cenizas. Mi papá se asustó cuando me vio y me dijo que qué hacía ahí, le dije porque no había ido y me dijo: Como querés que vaya si hay un terremoto. Él por la radio se había enterado del volcán que había hecho erupción”, recordó el ex vial.
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