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Kank australis es el nombre con el que fue bautizado el primer dinosaurio raptor hallado en Santa Cruz por un equipo de investigadores del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN), la Fundación Félix de Azara y la Universidad Maimónides de la Argentina y el Museo Nacional de Ciencias Naturales y de la Ciencia de Japón, dirigidos por el paleontólogo Fernando Novas.
En la estancia La Anita en El Calafate, el hallazgo inició en 2019 cuando se recuperó un fragmento de garra que sugería la presencia de un raptor. En expediciones posteriores, particularmente en 2024, se encontraron vértebras cervicales y dientes que permitieron confirmar una nueva especie.
Novas, quien describió en 1997 la primera especie de unenlágidos, destacó que este nuevo registro es el más austral de la familia en Sudamérica y tiende un puente con los fósiles de la Antártida, donde se identificó al Imperobator antarcticus. “Cada nuevo hallazgo nos permite comprender mejor la distribución y evolución de estos depredadores bípedos emparentados con las aves actuales”, señaló.
La investigación fue publicada en la revista Journal of Vertebrate Paleontology y estuvo liderada por el paleontólogo Matias Motta, junto a un equipo integrado por Federico Agnolín, Alexis Aranciaga Rolando, Sebastián Rozadilla, Federico Brissón Egli, Gerardo Álvarez Herrera, Gastón Lo Coco, Takanobu Tsuihiji, Makoto Manabe, Diego Pol, y Nicolás Chimento.
El doctor Matías Motta, primer autor del estudio, explicó: “La descripción de Kank australis es importante porque sumamos una nueva especie de la familia de los unenlágidos, una familia poco representada en el registro fósil ya que sus huesos son muy gráciles y difíciles de preservar”.
“Este dinosaurio se diferencia claramente de los raptores del hemisferio norte, como Velociraptor, por sus dientes cónicos con pequeñas estrías y por las particularidades únicas de sus vértebras cervicales”, agregó.
El hallazgo refuerza la riqueza paleontológica del territorio de Santa Cruz, ya que es el primer raptor unenlágido de la provincia, donde ya se han encontrado fósiles de ranas, tortugas, peces, serpientes, mamíferos y otros dinosaurios como Maip macrothorax y Nullotitan glaciaris.
Motta subrayó: “El dinosaurio fue hallado en rocas del Cretácico Superior y esto es importante porque expande el registro de los unenlágidos. Demuestra que ya estaban ampliamente distribuidos justo antes del impacto del meteorito hace 66 millones de años”.
En diálogo con Radio LU12 AM680, Nicolás Chimento explicó: “Este dinosaurio salió en diferentes expediciones que empezamos a hacer en 2019 y la última la hicimos en 2024. Durante el verano siempre veníamos 15-20 días a la zona de El Calafate en la estancia La Anita, este lugar nos dio unos hallazgos increíbles“.
“De poco fuimos descubriendo, en cada expedición, nuevos huesos de ese mismo animal. Empezamos encontrando una garra en un primer momento y después, se encontraron varios huesos de los dedos, de la columna vertebral, varios dientes. Pudimos armar un poquito el rompecabezas y darnos cuenta que se trataba de una especie nueva“, manifestó.
Para poder identificar si se trata de una nueva especie, los especialistas van contrastando información y actualmente la tecnología también agiliza está búsqueda. “Tenemos algunas herramientas nuevas, por ejemplo, está muy de moda todo lo que es tomografía y escaneo 3D. Muchos investigadores suben en plataformas web los escaneos de sus dinosaurios que están en otra parte del mundo, vos te podés bajar ese escaneo y compararlo directamente con el dinosaurio que tenés en tu laboratorio”, explicó.
Los fósiles fueron analizados mediante tomografía computada y microscopía electrónica, técnicas que revelaron rasgos anatómicos únicos.
“Habría sido como una garza grande o un ñandú”, comentó sobre la especie que habría tenido un tamaño mediano, similar al de un ñandú grande, con unos 27 kilos de masa corporal, caminaba sobre dos patas y portaba la característica garra curva en el segundo dedo del pie.
El nombre “Kank” proviene de la mitología del pueblo originario aonikenk o tehuelche, y hace referencia al “gran Ñandú” creador de la constelación Choiols, conocida como la Cruz del Sur. “Australis” significa “del sur”, en alusión a la latitud extrema donde fueron hallados los restos.
“Los dientitos nos dicen que posiblemente era piscívoro, se alimentaría de peces o de invertebrados que había en el agua. Ese lugar ha sido descrito como un posible delta de un río en la era de los dinosaurios, habría un río que pasaba por ahí y que desembocaba del lado Pacífico, lógicamente que no existía la cordillera de los Andes en ese momento. Por eso seguramente se fosilizaron también tantos animales porque posiblemente iban al río a tomar agua o alimentarse, morían y se depositaban ahí”, expuso.
Los restos de Kank australis , actualmente en préstamo en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN), volverán a Santa Cruz para formar parte del repositorio del Museo Regional Provincial Padre Manuel Jesús Molina, dependiente de la Secretaría de Estado de Cultura.
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