La preocupación por un posible aluvión asociado a un fenómeno GLOF (inundación repentina por desborde de un lago glaciar) volvió a poner en agenda la necesidad de fortalecer los protocolos de emergencia en El Chaltén. Los estudios realizados por especialistas del CONICET y la Universidad de Buenos Aires sobre la ladera del Cerro Solo y la Laguna Torre advierten sobre un escenario que requiere medidas de prevención y un sistema de alerta temprana.
La concejal de El Chaltén, Elizabeth Romanelli, habló con LU12 AM680 y planteó la necesidad de avanzar en un plan de contingencia que permita preparar a la comunidad ante una eventual movilización de la ladera del Cerro Solo y el consecuente desplazamiento de agua hacia la localidad.
La preocupación tomó mayor dimensión luego del aluvión ocurrido en Nepal, aunque Romanelli remarcó que se trata de fenómenos con características diferentes. “Lo de Nepal fue sin duda una tragedia de magnitud muy importante. Acá lo que se entiende es que se podría movilizar lo que es la pared lateral del Cerro Solo, que antes estaba contenida por el Glaciar Torre”, explicó.
Según detalló, el retroceso del glaciar dejó expuesta y menos contenida esa estructura de la montaña. “El glaciar fue retrocediendo y esa pared quedó suelta, sumado a otras condiciones como el calentamiento global, la incidencia de lluvias y las altas temperaturas”, señaló la edil.
Qué zonas de El Chaltén podrían verse afectadas
Uno de los principales puntos de preocupación es el recorrido que podría realizar el agua en caso de producirse un desprendimiento. “Esa agua va a escurrir río abajo. La zona de la ribera del río Fitz Roy puede sufrir alguna inundación, donde justamente tenemos los servicios esenciales: la luz, el gas, la terminal de ómnibus y hasta el puesto sanitario”, sostuvo Romanelli .
En ese sentido, consideró que la evolución observada en la ladera obliga a acelerar las tareas de prevención. “El proceso está teniendo un avance a pasos agigantados y eso no lo podemos desconocer”, afirmó.
Un sistema de alerta con hasta 45 minutos de anticipación
Una de las alternativas que se encuentra en análisis es la instalación de sensores en la montaña para implementar un sistema de alerta temprana. Según explicó Romanelli, Parques Nacionales trabaja junto a la Fundación Amigos del Parque en la búsqueda de financiamiento para colocar estos dispositivos.
El objetivo es que los sensores permitan detectar movimientos y generar una alerta con suficiente anticipación para activar el protocolo. “Esos sensores nos darían un margen de 45 minutos a una hora hasta que llegue el agua”, indicó la concejal.
Ese período sería clave para organizar una evacuación ordenada hacia sectores seguros y reducir el impacto sobre la población y la infraestructura.
Romanelli pidió que las autoridades provinciales y municipales avancen en protocolos claros, con puntos de encuentro definidos y mecanismos de comunicación que puedan ser comprendidos tanto por los residentes como por quienes visitan la localidad.
“No hay que alarmar ni infundir miedo a la población, sino estar atentos y tener protocolos de evacuación”, planteó. En esa línea, sostuvo que cada habitante debería conocer de antemano qué hacer ante una eventual alerta, cuáles serían las señales y hacia qué sectores elevados debería dirigirse.
La planificación también debería contemplar a los turistas. La concejal recordó que la cantidad de personas presentes en El Chaltén aumenta considerablemente durante la temporada alta: si bien la población es de unas 3.000 personas, en enero pueden llegar a reunirse alrededor de 10.000 entre visitantes y trabajadores vinculados al turismo.
Por eso, consideró necesario que las medidas de prevención alcancen también a quienes llegan temporalmente a la localidad. “Los turistas también deberían saber qué es lo que debería hacer cada uno, cuáles son las señales”, sostuvo.
“Creo que el tema tiene que estar abierto a la comunidad para adoptar todas las medidas que sean necesarias”, expresó.
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