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Estados Unidos conmemora este viernes el 25° aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando integrantes de la organización terrorista Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales y utilizaron dos de ellos para atacar las Torres Gemelas de Nueva York. El impacto y posterior derrumbe de los edificios provocaron una de las tragedias que marcaron la historia contemporánea.

Aquel día, Nueva York quedó sumida en el caos. Miles de personas murieron o resultaron heridas, mientras la ciudad era atravesada por el miedo, la incertidumbre y una enorme nube de polvo y escombros.

Los ataques fueron comandados por Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda, quien posteriormente fue abatido el 2 de mayo de 2011 por comandos estadounidenses en Pakistán. El terrorista ya había sido señalado como responsable de un atentado contra las Torres Gemelas ocurrido en 1993.

Las consecuencias que dejó el 11S

A un cuarto de siglo de los ataques, las consecuencias de aquella jornada continúan presentes, especialmente entre quienes participaron de las tareas de rescate y emergencia en la denominada Zona Cero.

Según datos citados por el diario de Nueva York, 4.257 integrantes del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) fueron diagnosticados con cáncer y otros 12.161 padecen al menos una enfermedad atribuida a la exposición a las toxinas presentes en el lugar.

Además, alrededor de un millar de integrantes del FDNY tiene más de un tipo de cáncer. Entre ellos se encuentra Joe Conzo, quien trabajaba como técnico de emergencias médicas durante los atentados.

Conzo recordó aquella jornada y aseguró: “Veinticinco años es mucho tiempo, pero no hay un solo día en que no recuerde ese día”.

El trabajador fue diagnosticado con cáncer de hígado en 2019 y posteriormente con cáncer de páncreas, enfermedades que relacionó con su exposición a las toxinas en el lugar. Actualmente se encuentra en remisión.

Entre el polvo y los escombros

Conzo llegó a la Zona Cero junto con un compañero después de escuchar que un avión había impactado contra una de las torres.

Al arribar, encontró una escena que quedó grabada en su memoria: “Miles de personas que salían corriendo y solo policías y bomberos iban en dirección contraria”.

Mientras se encontraba dentro de un edificio en busca de sobrevivientes, escuchó un fuerte ruido que comparó con el paso de un tren. Poco después, el edificio se derrumbó y una enorme nube de polvo y humo cubrió el Bajo Manhattan.

Conzo fue alcanzado por los escombros y posteriormente rescatado. Tras recuperarse, permaneció en la Zona Cero hasta el día siguiente, donde colaboró en la asistencia a sobrevivientes y en el traslado de personas heridas.

“Perdí a muchos amigos y todavía hay muchos enfermos”, lamentó.

Otro de los protagonistas de aquella jornada fue Izzy Miranda, entonces instructor en la academia de bomberos y posteriormente dirigente del sindicato de técnicos de emergencias médicas, paramédicos e inspectores de incendios del FDNY.

Miranda recordó que llegó al lugar antes del derrumbe de la primera torre.

“Solo se veía humo y lo que parecían papeles cayendo, pero cuando mirabas bien, era gente tirándose”, relató.

También describió el momento en que la nube de polvo alcanzó la zona donde se encontraba. “Parecía como algodón en la boca y no podía respirar”, recordó.

Años después, Miranda fue diagnosticado con apnea del sueño y debió ser sometido a dos intervenciones quirúrgicas en la nariz por problemas vinculados con la exposición a los químicos.

Una ciudad paralizada

La magnitud de los atentados provocó una reacción inmediata en todo Estados Unidos. Las principales vías de Nueva York fueron cerradas para permitir el desplazamiento de los equipos de emergencia, mientras miles de personas intentaban abandonar la zona.

El alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, ordenó evacuar el área de Manhattan conocida como downtown, donde se encuentra Wall Street. Los hospitales recibieron a numerosos heridos y se solicitaban donaciones de sangre.

Las embajadas, organismos internacionales, universidades, colegios, comercios y restaurantes también cerraron sus puertas. Todos los aeropuertos del país dejaron de operar y los vuelos internacionales fueron desviados hacia Canadá.

El país ingresó en alerta máxima y las tropas estadounidenses desplegadas alrededor del mundo fueron puestas bajo código rojo.

Siete horas después del primer ataque, otro edificio cercano a las Torres Gemelas, conocido como Seven World Trade Center y de 47 pisos, se desplomó como consecuencia de los daños provocados por la destrucción de los edificios vecinos.

Un documental sobre las consecuencias

A 25 años de los atentados, un nuevo documental volvió a poner el foco sobre el impacto que tuvo el 11S en la sociedad estadounidense.

“Punto de inflexión: 11-S y la Guerra contra el Terrorismo”, dirigido por Brian Knappenberger, propone una mirada diferente a la de otras producciones sobre el atentado. En lugar de centrarse exclusivamente en cómo ocurrieron los ataques, aborda sus consecuencias posteriores para las familias de las víctimas y para Estados Unidos.

El trabajo incluye testimonios de hijos y familiares de personas que murieron durante los atentados. Muchos eran muy pequeños cuando ocurrió la tragedia y crecieron atravesados por sus consecuencias políticas, sociales y culturales.

También analiza cómo el miedo generado por los ataques influyó en las decisiones posteriores del Gobierno estadounidense, especialmente en materia de vigilancia y lucha contra el terrorismo.

A 25 años de aquel 11 de septiembre, el recuerdo de las Torres Gemelas continúa presente no solo en la memoria de quienes vivieron la tragedia, sino también en las consecuencias que dejó sobre quienes participaron de las tareas de rescate y en las generaciones que crecieron después de uno de los acontecimientos que modificaron la historia reciente.

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