El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó de manera explícita el uso de la fuerza militar para adquirir Groenlandia durante su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos 2026. La definición buscó descomprimir la tensión con Europa tras varios días de volatilidad en los mercados y fuertes cruces diplomáticos, aunque el mandatario mantuvo su presión política y económica sobre los aliados.
Las declaraciones de Trump impactaron de inmediato en Wall Street. Tras una jornada previa marcada por fuertes caídas, las acciones estadounidenses abrieron al alza luego de que el presidente negara un escenario bélico para avanzar sobre el territorio autónomo de Dinamarca.
Alivio en los mercados tras el mensaje de Trump sobre Groenlandia
Los principales índices bursátiles de Estados Unidos registraron subas moderadas en la apertura del miércoles. El Dow Jones Industrial Average y el S&P 500 avanzaron cerca del 0,4 %, mientras que el Nasdaq Composite subió alrededor del 0,2 %.
El repunte llegó luego de una caída del 2,06 % del S&P 500 en la jornada anterior, cuando Trump amenazó con imponer un arancel del 10 % a los países europeos que se opusieran a sus planes sobre Groenlandia. En Davos, el presidente buscó enviar una señal de calma al afirmar que no recurrirá al poderío militar para concretar la anexión.
“No necesito usar la fuerza. No quiero usar la fuerza. No usaré la fuerza”, afirmó Trump ante líderes políticos y empresarios, en lo que definió como su declaración “más importante” sobre el tema.
Trump insistió con la anexión y reclamó negociaciones inmediatas
Pese a descartar una acción armada, Trump reiteró que Estados Unidos debe obtener la “plena propiedad” de Groenlandia y no un acuerdo de arrendamiento o cooperación. Según explicó, solo la titularidad total permitiría garantizar la defensa del territorio.
En ese marco, el presidente pidió negociaciones inmediatas con los aliados europeos para discutir la adquisición de la isla ártica. Argumentó que Estados Unidos es el único país capaz de proteger y desarrollar esa región estratégica, y sostuvo que el control estadounidense fortalecería la seguridad de la OTAN.
Trump también criticó con dureza a Dinamarca, a la que calificó de “desagradecida” por rechazar la cesión del territorio. Recordó el rol de Estados Unidos en la defensa danesa durante la Segunda Guerra Mundial y cuestionó la decisión histórica de devolver Groenlandia tras el conflicto.
Nuevos cuestionamientos a la OTAN y advertencias a Europa
Durante su discurso, Trump volvió a poner en duda el compromiso de la OTAN con la defensa de Estados Unidos. Afirmó que Washington siempre responde cuando los aliados lo necesitan, pero expresó dudas sobre una eventual reciprocidad.
“El problema con la OTAN es que nosotros estaremos ahí al 100 %, pero no estoy seguro de que ellos estén ahí para nosotros”, sostuvo. Incluso lanzó un ultimátum a los países miembros al advertir que recordará quiénes apoyen y quiénes rechacen su postura sobre Groenlandia.
El presidente también relativizó el rol de Estados Unidos en la guerra de Ucrania y marcó distancia con el conflicto. Señaló que Europa debe hacerse cargo de la situación y subrayó que un “gran y hermoso océano” separa a su país del escenario bélico.
Confusión discursiva y referencias erróneas a Islandia
Otro tramo del discurso generó sorpresa cuando Trump mencionó en reiteradas ocasiones a Islandia al referirse a Groenlandia. El presidente atribuyó incluso la reciente caída de los mercados a “Islandia”, pese a que el territorio que busca adquirir pertenece a Dinamarca y no guarda relación con ese país.
La confusión no pasó desapercibida entre los asistentes y analistas, aunque no modificó el eje central de su mensaje sobre la seguridad global y el control estratégico del Ártico.
Trump arremetió contra la energía eólica y defendió los combustibles fósiles
Además de la agenda geopolítica, Trump dedicó parte de su discurso a criticar la energía verde, en especial la eólica. Aseguró que los molinos de viento “arruinan el paisaje”, afectan a las aves y representan un símbolo del fracaso de las políticas impulsadas por la izquierda en Europa.
El presidente apuntó directamente contra Alemania y afirmó que la expansión de la energía eólica en ese país fue un error. También sostuvo, de manera incorrecta, que China no utiliza parques eólicos, pese a la existencia de grandes desarrollos offshore en ese país.
Las críticas reforzaron una postura histórica de Trump a favor de los combustibles fósiles y en contra de las políticas de transición energética que promueve gran parte de Europa.